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Kenia descubre dos acuíferos que podrían garantizar agua durante 70 años

Están ubicados en la región de Turkana, una de las zonas más calurosas, secas y pobres

El Gobierno espera acabar con el hambre que afecta al 37% de la población

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La señora Elamach, jefe local, evalúa la calidad del agua en la zona de bombeo.

Kenia tenía escondido el mayor tesoro que una tierra árida pueda desear. Un equipo de la Unesco ha localizado una de las mayores reservas de agua subterráneas del mundo, capaz de saciar la sed de este país africano en los próximos 70 años. El hallazgo tiene tanta importancia porque casi la mitad de los keniatas, 17 millones, sufre la falta de agua potable, por lo que ya se habla de que es mejor que haber descubierto petróleo ya que cambiará la vida de la población al posibilitar el desarrollo de esta zona con la creación de granjas e infraestructuras.

De momento, por los trabajos de prospección y perforación, se da por hecho la existencia de dos enormes acuíferos, el mayor de los cuales con una capacidad de al menos 200.000 millones de metros cúbicos, y otro más pequeño de 10.000 millones. Además, falta determinar el tamaño de otros tres pozos, aunque los científicos creen que serán mucho más pequeños. Los hallazgos se han producido en el área semidesértica de Turkana, en el norte de Kenia, alrededor del lago salino del mismo nombre que comparte con Etiopía.

Tras el anuncio del descubrimiento, la ministra de Medio Ambiente keniana, Judi Wakhungu, tuiteó que los acuíferos traían “esperanza para el alivio de la sequía en las zonas rurales del norte”, con un 37% de población malnutrida. El ingeniero encargado de las prospecciones, el francés Alain Gachet, ha ido más lejos al asegurar que las reservas hídricas supondrán un cambio total de Turkana en los próximos 10 años y el “fin de las muertes por hambre y sed”.

La región del Turkana era conocida hasta ahora por ser un gran yacimiento de fósiles humanos, por lo que el descubrimiento de las aguas para Richard Leakey, jefe del Instituto de la cuenca del Turkana, confirma lo que siempre habían mantenido, que se trata de un “antiguo lago y que el agua tenía que haber ido a alguna parte”.

El Turkana es el mayor lago del mundo en un desierto permanente y, según la asociación Amigos del Lago Turkana, su ubicación remota lo ha preservado. Hoy es una de las regiones más salvajes y vírgenes, con una rica biodiversidad y fauna. Unas 700.000 personas repartidas en pequeñas comunidades intentan sobrevivir de la pesca y el ganado, actividades que se ven afectadas por la falta de agua.

La misión de la Unesco ha contado con la colaboración del Gobierno keniano y la financiación japonesa, que ha permitido mapear la zona a través de una nueva tecnología de exploración por satélite que utiliza técnicas de la búsqueda de petróleo para encontrar los depósitos hidráulicos. Los científicos aseguran que los acuíferos kenianos no están a mucha profundidad, por lo que confían en que su explotación será rápida y no demasiado cara.