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Un beso moviliza en la Red a la juventud marroquí

La detención de tres jóvenes por publicar una foto desata la protesta

Foto de los adolescentes besándose subida a Facebook.

Mouhsin y Raja, de 14 y 15 años, se dejaron fotografiar por su amigo Osama, de 15, dándose un beso en la puerta de su instituto en Nador (Marruecos). Esa imagen, publicada en Facebook, ha hecho que los tres, que ahora están en libertad, hayan pasado cinco días recluidos en centros de menores y que tengan que sentarse en el banquillo acusados de exhibicionismo indecente. La pena máxima contemplada para este delito alcanza los dos años de prisión.

De momento, la movilización en las redes sociales de buena parte de la juventud marroquí ha ganado el primer asalto de un combate contra los sectores más conservadores de la sociedad. Los tres adolescentes de Nador —la ciudad colindante con Melilla— están en libertad provisional desde el lunes y su juicio, que se debió celebrar el viernes, ha sido aplazado un mes para que el juez efectúe una “investigación social” sobre su entorno familiar y escolar que correrá a cargo de una trabajadora social.

En Internet se organizó un motín en defensa de Mouhsin, Osama y Raja, imputados el 3 de octubre por la fiscalía de Nador por “exhibicionismo indecente”, por lo que podrían ser condenados a entre un mes y dos años de cárcel, además de tener que pagar una multa en virtud del artículo 483 del Código Penal. Ese mismo día fueron enviados a centros de detención de menores. Los dos muchachos en el mismo Nador y Raja a Fez, a más de 300 kilómetros, porque en su ciudad no hay ninguno para chicas.

“Es delito besar a una mujer, pero no golpearla”, repetía el activista Al Khayari

¿En qué consistió su exhibicionismo? Mouhsin y Raja son pareja. A la salida de su instituto, el Tarek Ben Ziad, se abrazan y se besan en la boca. Ahí está también Osama, un amigo, que con su consentimiento les fotografía con el móvil. De común acuerdo suben las instantáneas a sus páginas de Facebook.

Una publicación digital de Nador encuentra las fotos y las reproduce con comentarios severos. Faisal el Merfi, que encabeza una asociación local que dice defender las libertades públicas, las ve y presenta el 30 de septiembre una denuncia en la fiscalía. Argumenta que quiere “defender a la sociedad contra las perversiones morales” y que “el beso amenaza a la sociedad y golpea los fundamentos de la educación”.

La policía judicial convocó a los tres adolescentes el 2 de octubre para interrogarles y, tras pasar 24 horas en comisaría, les puso a disposición judicial. Cuando la noticia trascendió la protesta en las redes sociales alcanzó una intensidad similar a la de julio pasado cuando el rey Mohamed VI indultó, por error, al pederasta español Daniel Galván, que cumplía una condena de 30 años en la cárcel de Kenitra.

Miles de internautas colgaron en la red fotos de parejas besándose y los más osados se retrataron abrazando ellos mismos a su pareja ante la cámara. “En este país es delito besar a una chica, pero no golpearla”, repetía Chakib Al Khayari, el más célebre de los activistas de derechos humanos de Nador, que pasó dos años en la cárcel. Amnistía Internacional publicó un comunicado pidiendo la liberación de los chavales.

El gran impacto del asunto
hace pensar en un archivo, dice
un diario marroquí

La asonada alcanzó tales proporciones que hasta un ministro, el de Vivienda, Nabil Benabdalá, se atrevió a opinar: “Habrá que abandonar esta instrucción judicial que raya el ridículo y nos hace retroceder décadas”. Incluso un célebre islamista radical, Abdelouhad Rafiki, apodado Abu Hafs, reprobó en Facebook la detención de los adolescentes e invitó a los defensores de la virtud a criticar otros crímenes que de verdad merecen ser condenados.

La fiscalía anunció el lunes en un comunicado la puesta en libertad provisional de los chavales y el viernes se aplazó un mes el juicio. Ibtissam Lachfgar, cofundadora de una asociación marroquí de defensa de las libertades individuales, lo achaca a que “la sociedad marroquí ha sido sacudida por la ola de Internet”. El gran impacto mediático de este asunto hace prever que el juez lo acabará archivando, vaticina el rotativo Akhbar al Youm.

Aun así quedarán secuelas. “Al principio estaba afectado, pero ahora está algo mejor”, declaró la madre de Mouhsin, tras recuperarle a la salida del juzgado, a la televisión francesa Canal +. La chica, en cambio, “no se atreve a ir a clase” en su instituto porque está avergonzada, según afirmó uno de sus tres abogados, Mbarek Buirik, a la agencia de prensa Efe. El letrado confía en que después de la gran fiesta del Aid el Kebir, el 16 de octubre, vuelva a sentarse en su pupitre.

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