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Mitos del ‘boom’ emprendedor

Mucho emprendimiento es en realidad autoempleo por la crisis. El espíritu empresarial de los discursos va calando, pero aún no se traduce en actividad real

Entre enero y julio de este año 123.413 parados capitalizaron su prestación por desempleo. Getty Images

Si las noticias en los medios, los planes anunciados a bombo y platillo por las Administraciones y hasta la parrilla televisiva pudieran conformar un indicador oficial, el resultado sería muy claro: España vive una estimulante ola emprendedora, la vocación empresarial por fin se ha abierto paso, en parte porque la mentalidad cambia y, en parte, en su mayor parte, porque el trabajo por cuenta ajena sigue escaseando en este quinto año de crisis económica.

Las cifras disponibles hasta ahora se empeñan en llevar la contraria. El Global Entrepreneurship Monitor (GEM), el principal barómetro internacional sobre el emprendimiento, revela en el último informe sobre España, de 2012, que la tasa emprendedora no ha crecido en el último año, sino que ha sufrido un ligero descenso (del 5,8% al 5,7% de la población adulta), aunque la llamada “intención emprendedora” ha aumentado desde 2009, hasta situarse en el 12,05%. Y, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la creación de empresas lleva bajando año tras año desde que comenzó la crisis, con la sola excepción de 2011.

Emprender, emprendedor o emprendimiento. Los políticos lo repiten como las nuevas palabras fetiche, los foros o encuentros relacionados se multiplican y se ha lanzado ya un concurso televisivo en horario de máxima audiencia —Tu oportunidad, en TVE-1—, en el que, imitando formatos de éxito como las competiciones de canto, baile o cocina, un grupo de emprendedores pelea entre sí para lograr una suerte de padrino inversor de entre los miembros que forman el jurado. Los datos de audiencia del programa, con dos semanas de recorrido, no son nada brillantes, pero el Consejo Empresarial para la Competitividad, formado por las grandes empresas españolas, lo financia.

“Es positivo el cambio de mentalidad, pero no todos valen para emprender”

También proliferan libros sobre emprendedores. Solo en septiembre, Ediciones Deusto y Gestión 2000 han publicado tres títulos: El libro de los emprendedores; Quiénes son, qué piensan y cómo trabajan nuestros mejores emprendedores y Cómo hacer un business plan en una semana. Y nunca el emprendimiento ha estado tan presente en la prensa. El GEM también da cuenta de ello: la tasa de personas que piensan que los medios están difundiendo historias de emprendimiento de éxito se ha disparado en 20 puntos porcentuales, del 44,6% al 63,7%.

Hay, definitivamente, un cambio de clima para el concepto de empresario novel en un país al que siempre se le ha reprochado el poco pulso emprendedor. También la legislación ha tratado de hacer más amable el entorno para crear compañías, si bien los expertos coinciden en que queda trecho por recorrer. Pero, como todo boom o moda que se precie, tiene su parte real, su parte de burbuja, sus tópicos falsos y los reales. “La falta de oportunidades lleva a mucha gente a pensar en el emprendimiento como una solución de autoempleo, por eso proliferan los autónomos y las microempresas”, dice Daniel Muñoz, responsable del área de emprendedores de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). “Hay mucha gente que ha acabado grados o carreras de Económicas, Empresariales o Derecho que antes se habría incorporado a una empresa y ahora se hace consultor o asesor externo, también hay muchos despedidos en estas condiciones, una reconversión de asalariados en autónomos”.

Entre enero y julio de este año, 123.413 parados capitalizaron su prestación por desempleo para crear empresas, un nivel similar al del mismo periodo de 2012 (120.905), como solución de autoempleo: la mayoría para convertirse en autónomos y algo más de 5.000 para convertirse en socios de cooperativas o de sociedades laborales, según los datos del Ministerio de Empleo.

El 76% de las altas de empresas corresponde a compañías sin empleados

De las 332.299 empresas que se dieron de alta en 2012, el 76% nació sin asalariados (255.218) y el 20% (casi 69.000) tenían entre uno y cinco empleados, según el INE. La tendencia es similar en todos los años anteriores.

Luisa Alemany, directora del Instituto de Emprendimiento de ESADE, señala que “emprender no solo no estaba bien visto en España, hasta incluso mal visto, y hay un cambio de mentalidad al respecto. Eso no es un tópico, es una realidad y es positiva”. Sin embargo, advierte de que “este boom conlleva el peligro que conlleva todo boom: que hay una parte de burbuja y que la gente se crea que emprender es fácil, que todo el mundo vale para ello y que este auge implica que todo proyecto va a salir bien”.

La imagen del garaje donde un joven Steve Jobs gestó el gigante Apple ha dado mucho para la literatura de empresas y gestión y ha servido para abonar la ilusión de emprender futuros imperios, algo que toda economía dinámica necesita, pero los expertos coinciden en la necesidad de pensar bien antes de apostar los ahorros y no dar toda idea por buena. “La gente puede acabar tomándoselo a broma, cuando emprender es muy difícil. Hay que estudiar mucho el modelo de negocio y hacer estudios de viabilidad”, añade Alemany.

El caballo de batalla, alerta Muñoz, sigue siendo la financiación, pese a todas las noticias sobre programas de ayuda. “Ahora se oye mucho sobre nuevas líneas de crédito para emprender negocios, y las hay, pero el verdadero problema no es ese primer crédito, sino que viene después, porque es muy complicado que un negocio dé dinero el primer año y necesita una línea abierta de 22.000 o 30.000 euros que se vaya renovando”, razona.

El principal problema no es el primer crédito, sino mantener la financiación

Los proyectos se lanzan con menos dinero que antes: el capital típico invertido por un emprendedor para poner en marcha un negocio rondaba los 18.000 euros en 2012, frente a los 30.000 de 2011, según el informe GEM. “Las iniciativas son, por consiguiente, y en promedio, menos ambiciosas que las de los últimos años, salvo excepciones”, admite el estudio.

Dicen que lo que distingue a un empresario del resto de seres es que allá donde cualquiera ve un problema, el animal empresario ve una oportunidad de negocio. La norma funcionaría bien con la empresa que este año pusieron en marcha David Sanz y sus socios: Megustatuidea.com, que pone en contacto a emprendedores con los posibles inversores.

“Vimos que hay muchos proyectos que se quedan estancados por falta de financiación y que, al mismo tiempo, hay inversores que quieren diversificar su cartera. Nosotros les ponemos en común”, explica Sanz. El portal funciona en una primera fase como escaparate de proyectos o de empresas ya consolidadas y luego se seleccionan unos pocos para cada perfil de inversor. La compañía se financia, por una parte, mediante una tarifa low cost que los emprendedores o empresarios pagan por figurar en el catálogo del portal y, por otra parte, con una comisión de intermediación si el acuerdo sale adelante. De momento, lleva 45 proyectos presentados, 15 inversores en cartera y han celebrado tres bodas.

El Sabadell ha anunciado esta misma semana una dirección especializada en empresas de nueva creación en el mundo digital. De momento, ha destinado una partida de un millón de euros para hacerse socio de 10 empresas, a razón de 100.000 euros por cada una, entre capital y acompañamiento. El 70% de esa aportación es en efectivo. Yolanda Pérez, la responsable de BStartup, explica que la iniciativa responde “a la necesidad de especializar la atención a una empresa que empieza, que tiene unas necesidades concretas, y más riesgo”. Pérez justifica que “el banco tiene la obligación de controlar los riesgos y estas empresas tienen muy poca capitalización, nacen con lo justo, y no pueden aportar apenas garantías, así que mantener su financiación es difícil”. Para la directiva, “hay que distinguir entre el autoempleo y el emprendimiento, que es quien monta una empresa con vocación de crear empleo y crecer”. “Cuando en el patio los niños jueguen a ser empresarios es cuando se habrá logrado ese cambio de mentalidad”, añade.

Uno de los problemas de las empresas españolas es su alto nivel de dependencia de la financiación bancaria, frente a otros países en los que pesan más las colocaciones de bonos o los inversores, por ejemplo. Los business angels, que ponen su dinero en empresas nacientes y hacen además de mentores, tampoco están tan arraigados en España como en los mercados anglosajones, aunque las últimas modificaciones incluidas en la ley de emprendedores intentan ponerle remedio con beneficios fiscales.

La normativa se aprobó a finales de septiembre. Miguel Ángel Galán, director del área fiscal de KPMG Abogados, destaca varias mejoras, como las deducciones por la reinversión de beneficios, además se facilita la entrada de los business angels por las deducciones. También han tocado el IVA, lo que ayuda a la liquidez y el impuesto sobre sociedades.

Román Ceballos, director del área laboral de KPMG Abogados, pone pegas al hecho de que se limite la capitalización a menores de 30 años y persiste la complejidad burocrática debido a las diferentes Administraciones competentes. Para estos expertos, lo idóneo sería avanzar hacia un modelo anglosajón en el que las empresas pueden ponerse a operar con una declaración jurada de que cumplen los requisitos y, cuando llegan los inspectores, si no se cumplen, son sancionadas. No hay que olvidar cuando se elabora una legislación, advierten, de que el grueso de empleo creado en España corresponde a empresas de menos de 20 trabajadores.

Es muy crítico José Rubio, que ha creado @Educaspain, un portal para compartir asesoramiento, formación y ofertas de empleo para profesores de español en todo el mundo. “No he recibido ningún apoyo, ayuda o subvención, he tenido que costear todos los gastos de mi bolsillo a pesar de que este proyecto nació para ayudar a los demás y apenas ha tenido ingresos”, relata Rubio por correo electrónico.

Lamenta no haberse beneficiado de la Tarifa Plana del Emprendedor —por la que se pagan 50 euros al mes y entró en vigor a finales de febrero—, y paga unos 256 euros mensuales, “lo cual supone un gran esfuerzo debido a mi floja economía”. “He tenido que salir de España, como muchos otros jóvenes más, para buscarme la vida. Actualmente soy profesor en una universidad en Rusia, pero el sueldo no da para tanto y casi su totalidad la reinvierto en la cuota de autónomos. La situación del emprendedor en España te hace replantearte tu futuro”, critica.

Tiene mejores palabras para el apoyo a los emprendedores Mariluz Baldasano, fundadora junto a una socia de Plano Inclinado Arquitectos, incubada desde 2007 pero constituida como sociedad limitada en 2011. La firma ha pasado por todos los avatares de esta crisis económica y, desde su oficina privada, cuando vinieron mal dadas se trasladaron al vivero de empresas de Carabanchel. “Estamos en pie por el vivero”, admite Mariluz, de 36 años, “pagamos 370 euros por la oficina, la mitad que antes, y el sitio es mejor, tienes más servicios y nos da mejor imagen. Además, estamos en contacto con más empresas, tenemos oportunidades de formación...”.

En el caso de los arquitectos, señala, la vocación emprendedora sí empieza a inculcarse en la universidad, ya que el paso natural de muchos de estos profesionales consiste en trabajar durante unos primeros años en un despacho ajeno para luego establecerse por cuenta propia.

A su juicio, aparte de la barrera económica, uno de los mayores retos para arrancar un negocio “es mantener el ánimo y el arrojo frente a todos los reveses que vas sufriendo”. Y son muchos. En el mejor momento de su firma, llegaron a contar con dos arquitectos autónomos como colaboradores y una secretaria contratada. “Ganamos un concurso para un contrato importante y pudimos crear un puesto de trabajo, nos hizo mucha ilusión, pero no fue posible mantenerlo”. A la crisis inmobiliaria, explica, se la combate con la diversificación, porque un despacho de arquitectos también puede realizar asesorías, informes judiciales, peritaje. Además, ellas se han especializado en los servicios de arquitectura y urbanismo asociados a la sostenibilidad, energía y medioambiente.

Lo que cabe esperar, una vez pase esta interminable crisis, es que parte de esa cultura emprendedora permanezca. Hay en el espíritu emprendedor puro algo muy emocional. La arquitecta lo resume así cuando se le pregunta por las ventajas de serlo: “Lo mejor es sentir que está creando algo, es muy especial”.

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