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Sin inglés no hay título universitario

Cataluña obligará a los estudiantes a acreditar el nivel B2 de una tercera lengua para licenciarse

Los expertos piden que se mejore el aprendizaje en la escuela

Clase impartida en inglés en la escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad Politécnica de Cataluña.

Para obtener un título universitario no bastará con superar las asignaturas de las carreras. También habrá que acreditar el conocimiento de una lengua extranjera, equivalente a un nivel B2 (un First Certificate de inglés, un Mittelstufe en alemán o un quinto curso de la Escuela Oficial de Idiomas). Es lo que quiere implantar la Generalitat de Cataluña a partir del próximo curso para los estudiantes que empiecen sus estudios universitarios y que se graduarán a partir del curso 2018-2019 en cualquiera de las 12 universidades, públicas y privadas. “Queremos garantizar que todos los estudiantes universitarios no tienen problemas con el inglés al salir de la universidad”, justifica el Gobierno catalán.

Aunque la medida está pensada básicamente para el impulso del inglés, también se permitirá acreditar el francés, italiano o alemán, los idiomas de los que se pueden examinar los estudiantes en Selectividad. Para demostrar que se tiene el B2, se deberá presentar un título oficial o se podrá pasar un examen, que será común para todos los campus. Este año se ha puesto en marcha el Certificado de Lenguas de las Universidades de Cataluña, una prueba que tiene un coste de 75 euros y que permite acreditar su nivel, pero solo de inglés.

No hay una política homogénea en los campus sobre la lengua extranjera

El impulso en el conocimiento de la lengua inglesa, uno de los talones de Aquiles del sistema educativo según reflejan las evaluaciones, era uno de los objetivos que se marcó el Espacio Europeo de Educación Superior o Plan Bolonia. Y se quería lograr impartiendo parte de las asignaturas en inglés o promoviendo la movilidad de los estudiantes por los países europeos. Sin embargo, el estudio La lengua inglesa en la nueva universidad española del EEES, realizado por profesores de las universidades de Alcalá y de Vigo, constata una gran “diversidad y divergencia” en los campus españoles en cuanto a la lengua extranjera. “Un elevado número de universidades no ha diseñado todavía una política concreta y común en cuanto a la competencia lingüística de sus alumnos, y ha dejado que cada facultad o centro decida sobre la conveniencia o no de que exista un determinado número de asignaturas de inglés o un nivel de conocimiento concreto de esta lengua”, constata dicho estudio realizado en 30 de las 50 universidades públicas y una privada.

La fotografía del sistema universitario español en este aspecto es de lo más diversa. La Universidad Politécnica de Cataluña ya obliga a sus alumnos a acreditar el B2 en una lengua extranjera (aparte de las europeas, incluye el ruso o el chino) para conseguir el título. También lo hacen los campus de Cantabria (B2 en inglés o B1 para el francés, italiano, alemán o portugués) y de las islas Baleares (solo inglés). Además, se dan casos de universidades que exigen de salida un nivel inferior, el B1, como en Castilla-La Mancha o Alicante. En el momento de acceder a la universidad, pocas ponen algún requisito, pero hay casos puntuales, como en los grados en educación infantil y el de primaria, en que se exige un B1.

Que es necesario mejorar el nivel de inglés es algo que nadie cuestiona, pero en cómo hacerlo y acreditarlo surgen las voces críticas. “Es el país el que tiene una carencia de inglés, y esto la universidad sola no lo puede solucionar. Es un problema de país que necesita una solución de país”, defendía Ferran Sancho, rector de la Autónoma de Barcelona (UAB) y presidente de los rectores catalanes, antes de iniciar el curso actual. “Hay que ser realista y en cuatro años los estudiantes no pueden conseguir lo que no han hecho en 12”, añadía el rector de la Rovira i Virgili, Francesc Xavier Grau.

La Politécnica, Cantabria y Baleares ya piden idiomas para graduarse

La necesidad de poner el foco en la mejora del inglés durante la primaria y la secundaria es algo en que los expertos coinciden. “¿No sería mejor mejorar la enseñanza obligatoria, en la que los alumnos se pasan 10 años y apenas llegan a un B1? Habría que ver primero qué falla aquí”, apunta Ana Halbach, profesora del Departamento de Filología Moderna de la Universidad de Alcalá.

Los estudiantes rechazan la implantación del requisito. Consideran que el B1 puede ser suficiente y, en todo caso, piden que la obligación de acreditar el B2 se haga “más gradual”. “Puede pasar que alguien que pueda ser un buen médico no consiga el título porque se le ha avisado tarde para que aprenda una lengua extranjera”, explica Gemma Espigares, presidenta del Consejo del Estudiantado de las Universidades Catalanas.

A estudiantes, expertos y rectores les preocupa especialmente que este requisito se pueda convertir en un factor de exclusión social y en una traba para los alumnos con menos recursos. Los universitarios deberán buscarse la vida para mejorar el idioma. “Y ya sabemos que en las escuelas oficiales no hay plazas suficientes y cuesta mucho entrar”, se queja Espigares.

También se pide que las universidades ofrezcan cursos a precios asequibles. Joaquim Prats, catedrático en Didáctica de las Ciencias Sociales de la Universidad de Barcelona, explica que un estudio realizado a alumnos de bachillerato reveló que más del 70% no llegaban al B2. “El sistema es incapaz de dar el nivel adecuado y los que tienen el nivel es porque sus padres le han pagado una academia o una estancia en el extranjero”.