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Díaz Yanes: “La idea del gratis total es invencible”

El cineasta ha participado en el V Foro de Industrias Culturales organizado por las Fundaciones Santillana y Alternativas

El director Díaz Yanes en mayo de 2012.
El director Díaz Yanes en mayo de 2012.

En la era de Internet, la convivencia entre la cultura de lo gratuito y los derechos de autor se ha convertido en una relación tortuosa. Sobre todo en España. El auge de la piratería ha hecho que el pesimismo cunda entre los creadores, que miran con envidia a Francia y a sus políticas de protección de la industria cultural. Uno de ellos, el cineasta Agustín Díaz Yanes, según el cual hoy por hoy “la ideal gratis total es invencible”, en parte por la “absoluta dejación” de las Administraciones, ya que ningún Gobierno –“el actual tampoco”- se ha preocupado por aplicar la ley.

Díaz Yanes ha participado este martes en el V Foro de Industrias Culturales organizado por la Fundación Santillana y la Fundación Alternativas, en el que se ha debatido durante toda la jornada sobre la confrontación entre la visión que del mundo online globalizado tienen los apocalípticos, por un lado, y los integrados digitales, por otro. El cineasta ha considerado “naif” esa idea tan extendida de que la cultura es un bien común. “Es un argumento fácil. También la industria farmacéutica o la alimentaria podría serlo”, ha dicho. Y ha argumentado que los derechos de autor son una barrera contra la injusticia: preserva, por ejemplo, que un guionista pueda recibir una parte del retorno económico de una película de éxito.

El director de propiedad intelectual del Grupo PRISA, José Manuel Bravo, ha recordado que los derechos de autor son una conquista gracias a la perseverancia de escritores como Dickens o Víctor Hugo y ha planteado que el mundo digital tiene que haber una convergencia entre la distribución electrónica de las obras (un libro, una película, una canción) y la remuneración al autor.

De ese binomio gratis total/piratería, los expertos creen que en realidad los únicos que han salido beneficiados son los operadores de telecomunicaciones. “La industria de las tecnologías y de las telecomunicaciones han creado un negocio basado en la descarga de los contenidos, sean legales o ilegales”, ha expuesto Bravo.

Además del creador, la cultura tiene un segundo protagonista: el público. Rubén Caravaca, facilitador y comunicador cultural, ha reivindicado las propuestas minoritarias e independientes al tiempo que subrayaba la diferencia entre la cultura libre y la cultura gratuita y reclamaba que las obras lleven diferentes licencias para la explotación de los derechos. Caravaca ha defendido otras formas de acceso a la cultura. Ha puesto como ejemplo el caso de músicos que dan conciertos gratuitos, aunque eso no signifique que no cobren. Ha recordado el caso de un grupo que con las aportaciones voluntarias del público que acudió a un concierto en el que no se cobraba entrada recaudaron 8.000 euros.

Pero si hay problema que tiene en pie de guerra a los creadores es el de la piratería. Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), ha insistido en que la gratuidad no ha aparecido por generación espontánea. “Hay una estrategia por parte de quienes ponen a disposición en la web contenidos gratuitos pensando que luego tendrán retorno. Y esto ha provocado una inercia que ahora es difícil de cambiar”. Y ha insistido en que desde el punto de vista del ciudadano lo gratuito no existe. En vez de pagar de forma directa paga por otra vía. "Pagamos al formar parte de una base de datos para la distribución de todo tupo de productos que se venden a través de la Red”.

También creen los creadores que la cultura tiene que aclimatarse a las nuevas tecnologías. Stéphane Grueso, director y productor de documentales y no ficción, ha sostenido que es necesaria una reconversión y aprender a convivir con nuevos instrumentos. Y esa reconversión, ha propuesto, debería afectar igualmente a la manera en la que se distribuyen los derechos de autor. Grueso ha criticado que el 1,73% de los socios de la SGAE acaparen en 75% de los ingresos, según los datos que ha facilitado. Para Carlos Garriga, director de GGCOM, uno de los principales problemas de Internet es que ha agrupado en un mismo canal la creación profesional y amateur “y eso ha complicado las cosas” a la hora de cobrar por los contenidos. Pero con todo, cree que el punto de partida es la libertad y el derecho del autor para decidir en qué condiciones quiere explotar su obra: desde lo que quiere cobrar por ella hasta si quiere regalarla.

Si hay un punto en el que cunde la unanimidad es en la decepcionante respuesta de la legislación para adaptarse al nuevo ecosistema cultural. “La ley siempre va mucho más despacio que la realidad”, ha explicado Garriga. Con su innato pesimismo Díaz Yanes ha sentenciado que en España nunca se va a resolver el problema de que la cultura es gratis total.

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