El cometa Ison registra un estallido de actividad y se hace visible

El objeto celeste se acerca al Sol y el próximo 28 de noviembre estará a solo 2,7 veces el radio de la estrella, en su máxima aproximación

El cometa Ison fotografiado el pasado 11 de octubre con el telescopio d e1,5 metros del Observatorio de Sierra Nevada. / Fernando Moreno (IAA-CSIC)

El cometa Ison, descubierto hace poco más de un año, está siendo observado por astrónomos de todo el mundo a medida que se acerca al Sol. Y los ha sorprendido al sufrir un estallido de actividad “que ha aumentado considerablemente tanto su producción de gas como su brillo, hasta el punto de hacerlo observable a simple vista”, según explican los expertos del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), del CSIC. El objeto, en su órbita, alcanzará el punto de máxima aproximación al Sol el próximo 28 de noviembre, cuando estará a solo 2,7 veces el radio de la estrella (1,8 millones de kilómetros), prácticamente “rozando el Sol”, dicen los astrónomos. Alcanzará temperaturas de unos 5.000 grados centígrados y entonces puede que aumente su brillo al liberar enormes cantidades de polvo, o puede que se fragmente y vaporice debido a las fuerzas de marea y al calor de la estrella, como ha ocurrido ya con más de dos mil cometas conocidos. Los científicos están muy pendientes.

De momento, el Ison ya ha dado una sorpresa con el aumento repentino de actividad: se ha registrado un incremento de unas 15 veces la sublimación de ácido cianhídrico en apenas 48 horas, según ha informado el investigador Pablo Santos Sanz, del IAA, que participa en una campaña de observación del cometa con el radiotelescopio IRAM, de 30 metros de diámetro. “Diversas fuentes apuntan también a un aumento de la sublimación de agua”, señala el IAA.

“Una posible explicación para el estallido reside en que el eje de rotación [del cometa] ha estado bastante alineado con la dirección hacia el Sol, de modo que solo un hemisferio del núcleo cometario ha recibido radiación, y puede haber hielos frescos, en el otro hemisferio, que apenas hayan recibido luz solar hasta ahora”, detalla José Luis Ortiz, investigador del IAA. “Conforme el Ison se vaya acercando al Sol irá cambiando también la posición del punto subsolar en el cometa y, por tanto, habrá partes que de repente reciban radiación y puedan sublimar”.

Los cometas, recuerdan los investigadores del IAA, son cuerpos sólidos helados que sufren modificaciones dramáticas al acercarse al Sol. Al aumentar la temperatura los hielos se calientan, evaporan (subliman) y arrastran consigo los granos de polvo que, al quedar libres, reflejan la luz solar y dan forman la cola y la coma, o mancha difusa central que envuelve al núcleo. Además, como le ha sucedido ahora al Ison, puede intensificarse su brillo repentinamente.

El Ison fue descubierto el 21 de septiembre del año pasado por astrónomos rusos. Según los cálculos de su órbita, procede de la nube de Oort, “una burbuja que rodea todo el Sistema Solar y que, se cree, está formada por los restos de la nebulosa que dio lugar al Sol y los planetas hace 4.600 millones de años.

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