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Conservación marina a fondo

El proyecto Life+ Indemares descubre las diez áreas marinas más valiosas para su protección

La superficie propuesta abarca diez veces la de todos los parques nacionales actuales

La integración de los pescadores y las áreas marinas de Canarias, amenazadas por prospecciones petrolíferas, escollos del proyecto

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La labor de Indemares ha confirmado de la existencia de un santuario para cetáceos en Fuerteventura y Lanzarote.

Acostumbrados a relacionar el mar con la costa, la playa, las islas que podemos visitar y la pesca que tenemos al alcance de la vista, hasta las políticas de conservación se habían acostumbrado a que el mar que hay que proteger es aquel limitado al ámbito marítimo-terrestre. Solo había una excepción de área marina protegida, El Cachucho, a 65 kilómetros de las costas de Asturias. Sin embargo, la Unión Europea, la directiva Hábitats y la red Natura 2000 nos exigía más. Con eso no valía, y el proyecto Life+ Indemares ha supuesto todo un hito para corregir esa insuficiencia con el conocimiento a fondo de la biodiversidad presente en 10 áreas marinas (ver recuadro).

Según los últimos registros de Natura 2000, España cuenta con un millón de hectáreas marinas incluidas en esta red de espacios protegidos que identifica e incluye los hábitats y especies prioritarios en Europa y los designa lugares de interés comunitario (LIC) y los declara zonas de especial conservación (ZEC) y zonas de especial protección para las aves (ZEPA). Hay que tener en cuenta que buena parte de las áreas en España están muy ligadas a la costa y que Estados como el Reino Unido, Francia y Alemania cuentan ya con la designación de 7,3, 4 y 2,5 millones de hectáreas respectivamente. Si se protegiera todo el área de estudio que ha abarcado Indemares (4,7 millones de hectáreas) la superficie marina española a integrar en Natura 2000 rondaría una extensión 10 veces mayor que la de los 15 parques nacionales actuales juntos.

Paraísos marinos

1. Banco de Galicia. 962.869 hectáreas Montaña submarina a 180 kilómetros de la costa gallega.

2. Cañón de Avilés. 468.579 hectáreas. A 12 kilómetros de la costa asturiana (cabo de Peñas).

3. Cañón de Creus. 117.549 hectáreas. Extremo suroeste de la plataforma continental del Golfo de León

4. Islas Columbretes y Delta del Ebro. Área estudiada: 973.630 hectáreas. Dos zonas integradas en una por su proximidad.

5. Canal de Menorca. 152.764 hectáreas. Entre las islas de Mallorca y Menorca.

6. Isla de Alborán. 199.358 hectáreas. Entre las costa de Almeria y norteafricana.

7. Seco de los Olivos. 36.885 hectáreas. Montaña submarina de origen volcánico situada en el Mar de Alborán.

8. Chimeneas de Cádiz. Área estudiada: 210.106 hectáreas. Volcanes submarinos de fango ubicados en el golfo de Cádiz.

9. Banco de la Concepción. Superficie estudiada: 430.426 hectáreas. Montaña submarina situada 75 kilómetros al norte de Lanzarote.

10. Sur de Fuerteventura. 1.216.259 hectáreas. En el extremo suroeste de Fuerteventura

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) ya ha sometido a información pública la propuesta de cuatro de los 10 LIC directamente involucrados en el proyecto Indemares (Banco de Galicia, Cañón de Creus, Canal de Menorca y volcanes submarinos del golfo de Cádiz) y la declaración de 39 ZEPA. Este paso es la traslación normativa de un arduo trabajo realizado durante cinco años (2009-2013) en lugares alejados de la costa, a cientos de metros de profundidad y en el que han participado 10 socios de los ámbitos de la Administración (Magrama y Fundación Biodiversidad), la ciencia (CSIC e IEO) y la conservación marina (Alnitak, Cemma, Secac, Oceana, SEO/BirdLife y WWF España). Diez mil especies identificadas, 30 nuevas para la ciencia, 121 campañas de investigación oceanográfica, más de cien eventos de divulgación y 15,4 millones de euros de inversión jalonan este recorrido.

La labor de investigación llevada a cabo en Indemares ha servido para detectar por primera vez o corroborar la existencia de una biodiversidad marina (a veces a más de mil metros de profundidad) digna de proteger: volcanes en el golfo de Cádiz con estructuras rocosas que crean las bacterias a partir del fango de las erupciones (campos rocosos de chimeneas carbonatadas); montículos de coral muerto, jardines de coral y fangos con esponjas carnívoras en el Cañón de Avilés; arrecifes de coral en el Cañón de Creus con géneros hasta ahora solo detectados en la región Indo-Pacífico; extensos campos de esponjas cristal y esponjas carnívoras en el Seco de los Olivos (mar de Alborán); y la confirmación de la existencia de un santuario planetario para los cetáceos en el sur y este de Fuerteventura y Lanzarote, donde se dan cita hasta 28 especies, un tercio de todas las existentes en el mundo.

En todos los casos se ha intentado implicar a los usuarios del mar, principalmente pescadores, pero también a personas y colectivos de los sectores turístico y del tráfico marítimo. La intención es lograr el mayor consenso posible sobre la adopción de planes de gestión futuros para las áreas estudiadas y evitar amenazas. Josep María Gili, investigador del Institut de Ciències del Mar (ICM/CSIC) implicado en el estudio y difusión de dos zonas de Indemares (Cañón de Creus y Canal de Menorca), resume este objetivo: “A la sociedad en general, y a los pescadores en particular, no les podemos decir solo que los corales que hemos encontrado contienen una elevada biodiversidad, también hay que mencionar que facilitan la puesta y desarrollo larvario de especies de valor comercial que garantizan el futuro de la pesca”.

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Indemares ha permitido conocer fondos marinos hasta ahora inexplorados.

No obstante, el sector pesquero no acaba de sentirse integrado en este tipo de iniciativas. En declaraciones a la revista Quercus (ver recuadro), Ignacio José López, patrón mayor de la cofradía de pescadores de Motril (Málaga), manifiesta que la participación de este sector “se ha limitado, lamentablemente, a la asistencia a actos de divulgación”. En su opinión, “los pescadores deberíamos estar más implicados en proyectos de este tipo, dado que somos los más interesados en conocer el estado de los recursos marinos para gestionar adecuada y responsablemente su explotación. No se debe mantener esta situación actual en la que los estudiosos del medio marino trabajan sin conocer la verdadera realidad de la pesca profesional, y los pescadores profesionales trabajamos sin conocer ni debatir las conclusiones de los científicos marinos”.

Sonia Castañeda, directora de la Fundación Biodiversidad, entidad coordinadora de Indemares, recuerda que “desde su concepción y más tarde en su desarrollo, el proyecto ha tenido un enfoque eminentemente científico: inventariar 10 grandes zonas marinas del Estado español para conocer, de la forma más precisa posible, los hábitats y especies que conforman unas áreas que se han considerado representativas de nuestros mares”. Y añade: “Una vez se ha tenido esta información, se ha contactado con el sector pesquero para explicarles el valor ecológico de nuestros mares y la necesidad de conservarlos con su ayuda; y como ahora es cuando se tienen que estudiar las medidas de gestión que habrá que establecer, se está contando con este y otros sectores con intereses en el medio marino”. A partir de la designación de los LIC se marcan seis años para establecer las medidas de gestión en cada uno de ellos. Castañeda apostilla que esas medidas permitirán “compaginar de la mejor forma posible y consensuada la conservación con las actividades económicas”.

Otro motivo de controversia es la designación de los LIC de Canarias, ya que ambos se solapan con los bloques de prospección petrolífera que planea Repsol. Los puntos exactos donde se van a hacer las catas quedan fuera, pero, según las organizaciones ecologistas, existe un riesgo evidente de que el ruido, el tráfico y los escapes de hidrocarburos afecten a las zonas y especies a proteger. Óscar Esparza, coordinador de Áreas Marinas Protegidas de WWF España, afirma que “la Comisión Europea tiene información científica más que suficiente, gracias a Indemares, para defender que en la zona no se instalen las plataformas petrolíferas y España designe los LIC estudiados”. La Fundación Biodiversidad afirma que esta última cuestión no le compete como coordinadora de Indemares.

Todo sobre Indemares

Quercus, la revista decana de la información sobre biodiversidad en España (32 años en los quioscos), publica en su número de diciembre un suplemento especial sobre el proyecto Life+ Indemares. En total serán 32 páginas que entran a fondo en el trabajo y los planes de futuro para las 10 LIC y 39 ZEPA marinas objeto del trabajo. De esta manera se refuerza la oferta editorial de una publicación que ha emprendido este mes de noviembre, con su número 333, una nueva etapa comandada por los trabajadores que durante años realizaban las funciones de redacción y diseño. Tras comunicarles la empresa que la editaba, América Ibérica, su deseo de desprenderse de ella, Miguel Miralles, José Antonio Montero y Rafael Serra decidieron seguir hacia adelante con un proyecto que comenzó en diciembre de 1981 y que informa desde entonces, mes a mes, sobre la actualidad del mundo de la conservación de la naturaleza.