Bachilleres sin matemáticas

Los especialistas rechazan que la reforma educativa permita llegar a carreras como Económicas sin dar esta materia en los dos últimos cursos de instituto

CORDON PRESS

Las asociaciones de matemáticos y economistas se han movilizado en la última semana contra un punto de la reforma educativa que permitiría a un alumno llegar a carreras como Económicas o Magisterio de educación primaria sin haber cursado matemáticas en ninguno de los cursos de bachillerato. Una enmienda introducida en el trámite de la nueva ley (LOMCE) en el Congreso —ahora está en el Senado— elige el Latín como asignatura troncal (obligatoria) en la unificada vía de bachillerato de Ciencias Sociales y de Humanidades, mientras deja en el apartado de optativas a las Matemáticas. Los alumnos de esta especialidad pueden cursarla o no y los institutos, ofrecerla o no. Y esa vía es la que da acceso a las carreras de ciencias sociales como Administración y Dirección de Empresas, Económicas, Magisterio de educación primaria o Estadística.

Desde las sociedades matemáticas se quejan de que el PP tenía preparada una segunda enmienda a la ley para solucionarlo que finalmente no ha presentado en el Senado. Luis Peral, portavoz de educación del Grupo Popular en la Cámara alta, dice que, aunque Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales sea optativa, “es difícil imaginar que un alumno que quiera estudiar Económicas no la elija o que un instituto no la ofrezca”. En todo caso, el pasado viernes aseguró que su grupo está trabajando junto al PNV en una enmienda transaccional “que resolvería el problema”, aunque no dio detalles de la misma. El margen de acuerdo es hasta el próximo miércoles, cuando el pleno de la Cámara votará la ley y la devolverá al Congreso para su aprobación definitiva.

Con la normativa actual (la LOE, de 2006), todos los bachilleres tienen una serie de materias comunes (Lengua, Filosofía o Lengua Extranjera) y otras de modalidad, específicas para cada una de las vías: Ciencias, Artes y Ciencias Sociales y Humanidades. Dentro de las asignaturas de modalidad de esta última están en pie de igualdad tanto el Latín como las Matemáticas aplicadas, y los institutos, que tienen que ofrecerlas obligatoriamente, las presentan en bloques separados según un alumno vaya por Sociales (entonces se mete ahí Matemáticas) o por Humanidades (Latín), explica el presidente de la asociación de directores de centros públicos (FEDADI), José Antonio Martínez.

A partir de ahí, una anterior versión del texto de la LOMCE separaba en dos las vías de bachiller de Sociales y Humanidades, estableciendo claramente como obligatorio Matemáticas para unos y Latín para otros. Pero una enmienda en el Congreso del Grupo Popular volvió a unirlas en una sola vía (por razones “organizativas”, lo que incluye el ahorro), pero eligiendo el estudio de la lengua muerta como obligatorio para todos y dejando los cálculos en la optatividad.

“¿A quién se le puede ocurrir disparate semejante con una autoenmienda que ha sido presentada por el propio PP en el Congreso y no ha querido resolver en el Senado?”, dijo el pasado miércoles el portavoz de educación del Grupo Socialista en la Cámara alta, Vicente Álvarez Areces. “No solo son las Matemáticas, sino también el trato desfavorable que se le da a la Historia de la Filosofía”, añadió.

Este periódico solicitó, sin éxito, el punto de vista del Ministerio de Educación.

Más protestas en la recta final de la ‘ley Wert’

La del próximo miércoles será sin duda otra agitada jornada para el Ministerio de Educación, dirigido por José Ignacio Wert, tras la polémica de las dos semanas en torno al recorte de las becas Erasmus. Ese día 20, Wert se enfrentará en el Congreso al segundo intento para reprobarle —el PSOE le pedirá responsabilidades por su gestión durante la sesión de control al Gobierno, para llevar la reprobación al pleno de la semana siguiente—, y en el Senado se aprobará el proyecto de ley de reforma educativa, la LOMCE.

La tramitación en la Cámara alta de la norma ha sido algo accidentada, por el cambio en el calendario de aplicación por las presiones internas del PP (será en tres años en vez de dos), por la polémica de las Matemáticas en el Bachillerato de Sociales y por una marcha atrás del PP en la aceptación de unas enmiendas de PSOE y ENTESA que podrían haber echado atrás una de las claves de la reforma: las evaluaciones externas. Sin embargo, el pleno del Senado votará una reforma que apenas ha cambiado los puntos más polémicos: la recuperación de las reválidas, el adelanto de itinerarios para ir a la FP o al bachillerato, el apoyo a la escuela concertada o el blindaje de la enseñanza en castellano en Cataluña.

Unos puntos que han provocado dos huelgas generales en el sector educativo (la última, el 24 de octubre) y volverán a causar nuevas protestas ese mismo miércoles. La plataforma por la Escuela Pública (formada por padres, sindicatos y alumnos) ha convocado una concentración frente al Senado y manifestaciones en distintas ciudades, mientras el Sindicato de Estudiantes ha llamado a la huelga.

Tras la aprobación de la norma —bastan los votos del PP, con mayoría absoluta— , la LOMCE volverá al Congreso para su aprobación definitiva, previsiblemente, antes de fin de año. La mayoría de grupos de la oposición se ha comprometido a derogarla en cuanto se lo permita el juego de mayorías.