Los sanitarios detectan en un año 12.000 casos de maltrato

Mujer de entre 20 y 29 años, española y agredida por su pareja, el perfil más registrado por los facultativos en 2012

Los médicos y las enfermeras perciben a diario las huellas de la violencia de género. Los servicios sanitarios de las comunidades autónomas detectaron el pasado año 11.955 casos de malos tratos, físicos o psicológicos. La cifra, que recoge el informe anual de la Comisión de Violencia de Género del Consejo Interterritorial de Salud, no equivale a mujeres víctimas de este tipo de agresiones, ya que es posible que alguna haya acudido más de una vez a los servicios médicos. Los sanitarios, como marca el protocolo, deben informar de las situaciones de violencia que detectan en sus consultas.

La mayoría de las situaciones de violencia detectadas en los servicios de salud son de malos tratos físicos, según los datos que el Ministerio de Sanidad ha recabado de las comunidades autónomas. Y el perfil es el de una mujer española (casi el 65% de los casos), agredida físicamente por su pareja y de entre 20 y 29 años. Más de 700 de los casos registrados (el 5%) es de mujeres embarazadas.

Consuelo Cortés remarca que en los ocho años que lleva trabajando en un centro de salud de Castilla-La Mancha ha tenido cinco casos. “Eran mujeres que vinieron con los signos claros de haber sido agredidas. Recuerdo a una, por ejemplo, que llegó con toda la pierna tan morada que parecía negra”, apunta. Esta médica de Atención Primaria —donde se detectan, según el informe el 60% de los casos— explica que cuando se percibe una situación así se debe rellenar un parte de lesiones. Luego se reportará y se abrirá una investigación de oficio sobre el caso. Cortés explica que es complicado que las mujeres reconozcan que han sido maltratadas. A pesar de esto, señala, si hay indicios hay que informar.

Un médico: “Algunas se derrumban y te cuentan su calvario”

La línea es más delgada cuando se trata de maltrato psicológico. Este, reconocen los sanitarios, es más difícil de detectar. Sobre todo en el escaso tiempo que, generalmente, dura una consulta. Enrique Gavilán, médico en un centro de salud de Extremadura, explica que en ocasiones el problema se detecta por síntomas alejados de una agresión. “Dolores de cabeza, de estómago, despistes, náuseas, insomnio. La presión social y psicológica es tan alta y la autoestima tan baja que los problemas médicos, somatizados en la mayor parte, son frecuentes”, indica Gavilán. El médico explica que las alertas saltan cuando, con el tiempo, las visitas por los mismos síntomas se repiten. Sin embargo, reconoce que no es fácil que la mujer hable. “Algunas tienen la palabra miedo escrita en la frente. Y aunque no suelen decir nada de primeras, si les preguntas si su marido les trata bien, se derrumban y acaban contándote su calvario”, dice.

También las enfermeras de los centros de salud —que en ocasiones atienden sin cita— detectan casos de maltrato. “Se tiene una relación muy cercana con los pacientes, y eso facilita la detección”, explica Pilar Fernández vicepresidenta del Consejo General de Enfermería. El colegio ha desarrollado un protocolo y cursos de formación para las enfermeras. Se les instruye, por ejemplo, para que puedan separar a la mujer del agresor si llega acompañada por este. “También a darle las herramientas para que, si quiere denunciar, pueda hacerlo”, sigue Fernández. En el hospital de Getafe, por ejemplo, el Consejo puso en marcha un proyecto piloto para formar a las enfermeras en la detección de casos y el registro se multiplicó.

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