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Solo las materias obligadas contarán para repetir curso en ESO y bachiller

Autonomías y centros pueden aumentar el número de asignaturas

La LOMCE permite pasar con dos o hasta tres suspensos si no coinciden Lengua y Matemáticas

Una clase de bachillerato en el instituto Ausias March de Barcelona. Ampliar foto
Una clase de bachillerato en el instituto Ausias March de Barcelona.

No todas las asignaturas que cursen los alumnos de ESO y bachillerato (entre los 12 y los 18 años) contarán para repetir curso. Según el proyecto de desarrollo normativo de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que ha redactado el ministerio, muchos cursarán materias que no les contarán: “Solo se computarán las materias que como mínimo el alumno o alumna debe cursar en cada uno de los bloques”.

Por ejemplo, con la nueva norma, el alumno de segundo de ESO estará obligado a cursar cuatro materias troncales (Física y Química; Geografía e Historia; Lengua Castellana; Matemáticas; e Inglés), y tres específicas (Educación Física; Religión o Valores Éticos y, pongamos, Tecnología), pero si la comunidad o el centro deciden dentro de su margen de maniobra que también va a cursar Tecnología y Música, estas no le computarán para repetir, aunque sí para hacer la nota media.

Educación defiende que así los alumnos tienen las mismas oportunidades

El estudiante pasará de curso con un máximo de dos suspensos (entre las que cuentan) y, excepcionalmente, con tres si así lo deciden sus profesores, siempre que no sean a la vez Lengua y Matemáticas. Esto significa un ligero endurecimiento con respecto a las normas actuales: hasta ahora, si son dos las materias reprobadas, se pasa de curso sin importar cuáles sean.

Las que sí y las que no

  • En cuarto de ESO, por ejemplo, los alumnos que vayan hacia bachillerato deben cursar como materias troncales Geografía e Historia; Lengua Castellana y Literatura; Matemáticas Orientadas a Enseñanzas Académicas; Primera Lengua Extranjera y otras dos de la siguiente lista: Biología y Geología; Economía; Física y Química o Latín. En la vía hacia FP, las cuatro primeras son las mismas, pero la lista entre la que hay que elegir otras dos es: Ciencias Aplicadas a la Actividad Profesional; Iniciación a la Actividad Emprendedora o Tecnología. Las materias específicas son Educación Física; Religión o Valores Éticos; y al menos otra más entre: Artes Escénicas; Cultura Científica; Cultura Clásica; Plástica; Filosofía; Música; Segunda Lengua Extranjera; y Tecnologías de la Información. En autonomías con lengua cooficial cursarán su Lengua y Literatura en el bloque de libre configuración; contará para repetir. El mínimo es de nueve; se puede aumentar a 13 o 14, según la comunidad.
  • Primero de bachillerato. Por ejemplo, los alumnos que elijan la modalidad de Ciencias tendrán Filosofía; Lengua; Matemáticas; Lengua Extranjera y otras dos de la siguiente lista: Biología y Geología; Dibujo Técnico; o Física y Química. Como específicas tendrán Educación Física y otras dos a elegir entre: Análisis Musical; Anatomía; Cultura Científica; Dibujo Artístico: Dibujo Técnico; Lenguaje y Práctica Musical; Religión; Segunda Lengua Extranjera; Tecnología Industrial; Tecnologías de la Información; y Volumen. Con la lengua cooficial es igual que en la ESO, así que el margen está entre 9 o 10 y 11 o 12.

Con el profundo cambio que plantea el nuevo esquema de la LOMCE (aprobada en el Congreso el mes pasado con el único voto a favor del PP y sobre la que pesa la amenaza de derogación de casi toda la oposición), las autonomías y, en su caso, los institutos, tienen margen para decidir si los alumnos solo estudian ese mínimo de materias fijado por el Gobierno o las aumentan hasta en tres o cuatro más. El ministerio explica que el hecho de que no todas cuenten para repetir se hace para “que todos los alumnos tengan el mismo tratamiento a efectos de promoción y que cursar esas enseñanzas en un centro determinado no les suponga un perjuicio”, ya que con la reforma la oferta en cada colegio o instituto “puede ser muy diferente en materias específicas debido a los recursos del centro, a las características de los alumnos, al proyecto educativo, al horario añadido a las asignaturas troncales, etcétera”.

Ese margen para fijar la oferta (que las comunidades pueden ceder a las escuelas), facilitará la especialización curricular de los centros que promueve la ley. Lo que temen algunos expertos es que esto dé lugar a enormes diferencias de currículos entre alumnos, no ya de distintas comunidades o localidades, sino de centros del mismo barrio. La gran crítica a esa especialización es que llegue a crear muchas desigualdades, con institutos de primera y de segunda.

La nueva regulación, que empezará a ponerse en marcha gradualmente el próximo 2014-2015 (arranca en algunos cursos de primaria), establece tres tipos de asignaturas: las troncales (cuyos contenidos están definidos casi completamente por el Gobierno central), entre las que están Lengua, Matemáticas, Inglés, y las de las áreas de ciencias y sociales; las específicas (los contenidos los fijan las comunidades a partir de las normas de evaluación que fija el Gobierno) entre las que están Educación Física, Religión y su alternativa sobre valores, Música, Plástica o Tecnología; y las de libre configuración autonómica (diseñadas completamente por los Gobiernos autónomos) donde se colocan la Lengua y Literatura cooficial y todas aquellas que las comunidades e, incluso, los centros, quieran desarrollar y ofrecer. En cuanto al horario, la ley solo dice que las troncales deben ocupar como mínimo la mitad del tiempo, aunque con toda seguridad ocuparán bastante más.

La nueva regulación empezará ponerse en marcha el próximo curso

Esto supone un profundo cambio con respecto al esquema vigente hasta ahora, con el que el Gobierno fijaba los contenidos mínimos de todas las materias y el horario mínimo: el 65% del tiempo de clase (el 55% en el caso de las comunidades con lengua cooficial). El resto del tiempo lo fijaban las comunidades, que además completaban los contenidos. El ministerio ha justificado este nuevo esquema para acabar con lo que el ministro José Ignacio Wert calificó una “dispersión de contenidos” inmanejable. Junto al control de los exámenes de reválida por parte del ministerio, ese nuevo reparto de competencias es uno de los puntos que ha hecho que los partidos nacionalistas y otros grupos rechacen la ley por “recentralizadora”.

Esta semana, representantes de las consejerías de Educación de las comunidades están en Madrid estudiando con el ministerio su proyecto de desarrollos, cuyo texto estará en proceso de consulta e información pública hasta el 3 de enero.

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