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“La ciencia ficción me salvó la vida”

El editor español de R. R. Martin cree que el género fomenta la actitud crítica

Cuervo abre en plena crisis una gran librería en Barcelona.
Cuervo abre en plena crisis una gran librería en Barcelona.

Lo primero que hace Alejo Cuervo (Barcelona, 1959) es llevar al periodista al nuevo emplazamiento de su librería. “Estoy como un niño con juguete nuevo”. El local, en calle de Bailén, en Barcelona, aún está en obras, pero impresiona: 500 metros cuadrados. Con una linterna, Cuervo enfoca aquí y allá. Donde solo hay paredes de cemento, él ya ve estanterías llenas de libros. “Esas vigas de hierro las dejaremos para darle un aire steampunk [retrofuturista]”. Habla con el entusiasmo de quien ha logrado convertir su afición en una profesión rentable. “Probablemente será la librería de literatura fantástica más grande de Europa”.

Insólito. En plena crisis, con el sector del libro temblando, un pequeño editor abre una gran librería en el centro de Barcelona. ¿Todo esto se lo debe a Martin? Ni pestañea: “Completamente”. Cuervo es el editor español de George R. R. Martin, autor de la serie de novelas Canción de hielo y fuego, en la que se basa la teleserie Juego de tronos, uno de los mayores fenómenos literarios y televisivos de la década. A Cuervo, editor, librero y exprofesor de Física, el éxito de Martin le ha cambiado la vida. “Por un lado me la ha complicado, pero por otro ha puesto en mis manos unos recursos con los que nunca me habría atrevido a soñar”. Piensa emplearlos con lucidez, por eso se traslada a un local más grande.

El triunfo de Martin le sorprendió hasta cierto punto. “Nadie se esperaba el pelotazo que iba a dar, pero ya era un best seller antes de la serie de televisión. Hasta 2010 vendimos 300.000 ejemplares, que para una editorial pequeña es una locura”. Luego se disparó hasta los 1.200.000 ejemplares. ¿Algún tiburón editorial al acecho? “Lo han intentado, pero con Martin nos unen muchos lazos. Un cambio supondría que en dos años las novelas no estarían completas en ningún sitio”. Martin engancha, dice, y si llegas a la página 100, ya no lo dejas. ¿Su clave? “Diría que es su maestría para subvertir las expectativas del lector”.

Club del café Novell. Barcelona

Café con leche: 1,50 euros

Cerveza: 1,25.

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Total: 2,75 euros.

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La adicción de Cuervo por los mundos alternativos empezó de adolescente. “Un amigo de mi padre me recomendó Slan, de Van Vogt. Es la historia del patito feo en clave de ciencia ficción. Luego, en el bachillerato, un profesor de Química me dio una lista de lecturas”. ¿Profesores de ciencias que recomiendan fantasía? “La ciencia ficción es un género racionalista y su lectura fomenta una actitud crítica, por lo que no es extraño que muchos aficionados al género hayamos desarrollado vocaciones orientadas a la ciencia”. Pronto surgió el alma de librero. Abrió una parada en el mercado de San Antonio. Allí descubrió a Martin. “Leí Muerte de la luz, una novela de culto, y me aficioné a él”. Más tarde abrió su propia librería: Gigamesh, que se convirtió en la meca de la ciencia ficción en Barcelona. Y a finales de los noventa, la editorial.

Cuando se intenta reducir el género a pura evasión, Cuervo matiza. “Lo es y no lo es, porque para creértelo tiene que hablarte de tu realidad. Yo mismo recurrí a ella como vía de escape. Tenía problemas en casa y la literatura fantástica me salvó la vida en cierto sentido”. Pero aunque sea de forma indirecta, cree que la fantasía alude al presente. “Cuando se dice que ‘llega el invierno’ [cita de Juego de tronos], y se habla de esa amenaza que va a traer malos tiempos, al lector que vive la crisis no le suena tan lejano”, ironiza.