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Unos estudiantes descubren una supernova en una galaxia cercana

Los jóvenes británicos, con un profesor, estaban probando un telescopio cuando detectaron el brillo de la explosión estelar en una de las imágenes que acaban de tomar

La Unión Astronómica Internacional ha confirmado oficialmente el hallazgo

Fotografía de la galaxia M82, con la supernova SN2014J marcada.

De vez en cuando una estrella explota en el cielo y adquiere una luminosidad transitoria tal que destaca entre los muchos miles de millones de astros de la galaxia en la que reside. No hay forma de anticiparse a un acontecimiento celeste así, y cuando se descubre una de estas supernovas es porque aparece en una imagen del cielo en un punto donde antes no estaba. Un grupo de estudiantes que este martes andaba probando con un profesor un telescopio del Observatorio de la Universidad de Londres se encontró precisamente con una estrella muy brillante en una de las imágenes que acababan de tomar y que no aparecía en fotografías anteriores de la galaxia M82. Y encima tuvieron que hacer las observaciones corriendo y deprisa porque estaba la noche nublada, así que apenas vieron su trofeo por un trocito de cielo despejado y camino de encapotarse también. “Estábamos comiendo una pizza y cinco minutos después habíamos ayudado a descubrir una supernova. No me lo podía creer. Me recordó por qué me interesó la economía en primer lugar”, dice uno de los estudiantes, Tom Wright. La supernova ha recibido el nombre oficial SN2014J.

M82 está a unos 12 millones de años luz de distancia de la Tierra, lo que significa, en términos cosmológicos, que es una galaxia cercana, y la supernova, una de las más próximas de las últimas décadas, señala la universidad británica. El récord de proximidad desde que se inventó el telescopio sigue siendo la supernova SN1987A, de febrero de 1987, localizada a una distancia de unos 168.000 años luz, en la galaxia enana Gran Nube de Magallanes, vecina de nuestra Vía Láctea. En 1993 se descubrió en M81 otra tan cercana como la nueva.

El profesor Steve Fossey estaba el pasado 21 de enero dando un cursillo rápido a un grupo de cuatro alumnos. “El cielo se estaba nublando cada vez más, así que, en lugar de la case práctica de astronomía planeada, les hice una demostración introductoria de cómo utilizar el CCD de la cámara de uno de los telescopios automáticos, de 35 centímetros de diámetro, del observatorio”, explica. Los estudiantes eligieron M82, una galaxia brillante y fotogénica, que estaba en un parche de cielo despejado aunque nublándose, explica la Universidad de Londres en un comunicado. Eran las 19.20 hora local. Y, mientras Fossey apuntaba el telescopio, vio una estrella en la galaxia que no reconocía por observaciones previas. Efectivamente, al consultar el archivo de imágenes, esa estrella no parecía estar antes ahí. Tomaron una serie rápida de fotos con exposición de uno y dos minutos, con diferentes filtros de color, y comprobaron que el objeto brillante persistía. Lograron incluso medir su brillo y color. Además, apuntaron un segundo telescopio para verificar que no era un fallo del primero; 20 minutos más tarde el cielo se cerró del todo, pero ya habían logrado confirmar que se trataba de una fuente astronómica nueva.

A partir de ese momento, Fossey emprendió el procedimiento normal en estos casos: comprobó que no había (por Internet) ningún aviso previo respecto a esta nueva estrella en M82 y luego redactó rápidamente el primer informe para la Unión Astronómica Internacional. Además, alertó a la red estadounidense de supernovas para que, cuanto antes, pusieran en marcha una campaña de observación con otros telescopios capaces de hacer el seguimiento del objeto y obtener espectros de su luz.

Los datos tomados por astrónomos en todo el mundo han confirmado que se trata de una supernova y parece que se trata de una de tipo Ia, es decir, una estrella enana blanca que ha estado atrayendo materia de un astro vecino hasta se ha hecho inestable y ha explotado.

“La probabilidad de encontrar algo nuevo en el cielo es mínima, pero esto fue especialmente sorprendente ya que se trató de una de las primeras imágenes que tomamos con este telescopio”, ha comentado otro de los estudiantes, Ben Cooke, quien, por supuesto, va a seguir encantado su carrera de astronomía.