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El hospital de Texas desconecta a una embarazada con muerte cerebral

El centro médico acata la sentencia adoptada por un juez y retira el soporte vital artificial a Marlise Muñoz este domingo

Erik Muñoz, marido de Marlise, sale del juzgado tras demandar al hospital que mantenía con vida a su mujer.
Erik Muñoz, marido de Marlise, sale del juzgado tras demandar al hospital que mantenía con vida a su mujer. EFE

Los abogados de la familia Muñoz han informado que el hospital John Peter Smith de Fort Worth (Texas) ha retirado el soporte vital artificial a Marlise Muñoz, embarazada de 33 años y que se encontraba en muerte cerebral tras sufrir un colapso el pasado noviembre en la decimocuarta semana de su gestación, a las 11.30 de este domingo (las 12.30, en la costa Este).

“La familia ahora procederá a enterrar a Marlise y también la gran angustia que han sufrido en las últimas semanas”, han explicado los letrados en un comunicado. “Puede que, por fin, todos descansen en paz y encuentren el consuelo y la fuerza para afrontar la pérdida tras esta trágica jornada”, han añadido.

El hospital John Peter Smith ya había declarado horas antes, mediante un comunicado, que acataría la sentencia dictada por el juez R. H. Wallace el pasado viernes y que iba a desconectar a Muñoz. “Seguiremos la resolución del tribunal”, habían reiterado. El centro tenía de plazo hasta mañana lunes a las cinco de la tarde (seis de la tarde en la costa Este) para ejecutar la petición.

La mujer estaba siendo mantenida con soporte vital artificial por decisión unilateral del hospital, a pesar de la oposición persistente de su familia que decidió demandar al centro médico y ganó. “Las pasadas ocho semanas han sido muy difíciles para la familia Muñoz y para los profesionales que se están ocupando de sus cuidados; los que, sin querer, se han implicado emocionalmente con el caso”, explica el comunicado. "El viernes -tras declararse que el feto era inviable (desarrollo anormal y malformación)- un juez ordenó retirar el soporte vital artificial y así lo haremos".

El marido de la mujer, Erik, que lloró tras escuchar el veredicto y demandó al centro médico, ya había declarado en varias ocasiones el deseo de la pareja, ambos de paramédicos, de retirar la ayuda artificial si se daba esta fatídica situación en algún momento.

“El hospital sigue lo que cree que demanda esta específica y fatídica situación. Hasta este momento, hemos seguido lo que creíamos que solicitaba la ley del Estado”, prosiguen en el texto. La legislación en Texas obliga desde 1999 a mantener las funciones vitales de la madre mientras el feto sea viable. Efectivamente, Los médicos del John Peter Smith Hospital de Fort Worth (Texas), hasta ahora, siempre habían defendido sus acciones acogiéndose a esta norma, que indica que retirar la ventilación artificial dañaría el feto. “Nuestra obligación era proteger la vida del niño por nacer”, argumentaron.

Ambas partes, tanto el hospital como la familia, estaban de acuerdo de que Muñoz cumplía los criterios de muerte cerebral. Cuando un paciente se encuentra en este estado, éste sufre el cese total de la actividad en el cerebro y en el tronco encefálico -constituido por el mesencéfalo, la protuberancia y el bulbo raquídeo y es la mayor ruta de comunicación entre el cerebro anterior, la médula espinal y los nervios periféricos-, aunque pueden persistir reflejos neuronales procedentes de la médula espinal.

La situación de Muñoz ha abierto un intenso debate sobre los principios éticos que rigen este tipo de decisiones, llamando la atención internacional y abriendo el debate entre los profesionales provida –que anteponen la vida del niño por nacer a la de la madre- y aquellos que argumentan que cuando “se sufre muerte cerebral” el sujeto está muerto. Durante el juicio, el magistrado no determinó si la ley de Texas era constitucional.

En 48 Estados de los 50 que conforman la nación, los médicos no necesitan autorización de la familia para retirar la ayuda artificial al enfermo. Tan solo Nueva York y Nueva Jersey tienen en cuenta, por ley, las creencias religiosas y los deseos de los allegados de estos enfermos, según informa The New York Times.

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