TRIBUNA

La primavera de las academias jóvenes

La Academia Joven nace con el objetivo de ser parte activa del diseño del futuro de la ciencia y la investigación en España, transmitiendo un mensaje coherente e influyente

La ciencia actual se enfrenta a problemas de creciente complejidad. Tales retos requieren a menudo la participación de investigadores con formación y áreas de experiencia diferentes. Además, el progreso científico requiere frecuentemente de la coordinación de políticas y de aportaciones o apoyos de diferentes sectores de la sociedad. A pesar de ello, el desarrollo del inicio de la carrera científica tiende a favorecer la especialización académica. Una manera de contrarrestar dicha presión para diferenciarse de otras disciplinas y de la sociedad es la creación de espacios de diálogo entre científicos de diferentes disciplinas, así como entre estos y representantes de los sectores de la empresa, los medios y el gobierno. Además, el intercambio de ideas entre disciplinas y culturas favorece la expansión de oportunidades para los científicos, aumenta la capacidad científica, y contribuye al desarrollo y mejora del país.

Precisamente para servir como altavoz de la "voz de los jóvenes científicos de todo el mundo", se creó en 2010 la Academia Global de Jóvenes (Global Young Academy, GYA), que reúne a algunos de los mejores científicos jóvenes de todo el mundo. Desde entonces, numerosos países han creado sus propias Academias Jóvenes, dando a una verdadera primavera que está revitalizado el tradicional mundo de las Academias.

Con el apoyo de la Red Global de Academias de Ciencias (IAP), la GYA tiene como objetivo capacitar y movilizar a los jóvenes científicos que inician su carrera a abordar temas de especial importancia, especialmente los que les afectan como jóvenes científicos. Uno de los principales objetivos de la GYA es apoyar la creación y el desarrollo de academias jóvenes a nivel nacional, la cooperación con ellas y creación de redes. El establecimiento de academias jóvenes es apoyado y fomentado, no sólo por la GYA, sino también por el IAP, muchas Academias Nacionales de Ciencias, el Foro Económico Mundial, la Academia de Ciencias para el Mundo en Desarrollo (TWAS) y la UNESCO, entre otras instituciones.

La formación de academias jóvenes nacionales ha aumentado durante los últimos diez años, no solo en Europa sino en el resto del mundo, incluyendo: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Egipto, Israel, Japón, Malasia, Países Bajos, Nigeria, Pakistán, Polonia, Escocia, Filipinas, Sudáfrica, Sudán, Sri Lanka, Suecia, Tailandia y Zimbabue. Estas academias animan a sus miembros a participar en la investigación interdisciplinaria, comunicar la ciencia a la sociedad, y proporcionar asesoramiento sobre las políticas científicas nacionales, especialmente las que afectan a los jóvenes científicos.

Para nuestro país, los beneficios de tener una academia joven son evidentes. La academia fomentará la puesta en valor de la innovación y el conocimiento, y cubrirá la necesidad de crear un referente para los científicos jóvenes españoles que complemente sus actuales entornos de trabajo, haciendo de puente para que tanto sus miembros como otros muchos científicos jóvenes tengan la oportunidad de interaccionar con decisores, formadores de opinión y expertos, líderes empresariales, organismos de financiación, instituciones nacionales, medios de comunicación y público en general tanto a nivel nacional como internacional.

La Academia Joven nace con el objetivo de ser parte activa del diseño del futuro de la ciencia y la investigación en España, transmitiendo un mensaje coherente e influyente, que ayude a afrontar los retos a los que se enfrenta la sociedad española y la comunidad internacional. Se esforzará para que los investigadores y científicos españoles contribuyan al progreso cultural, social y económico. Estas actividades son especialmente necesarias en nuestro país, que se beneficiaría de tener una academia joven que coordine actividades nacionales y represente a los científicos jóvenes en organismos internacionales, pues la Academia Joven de España formaría parte del movimiento internacional de creación de academias jóvenes que está teniendo lugar en Europa y el resto del mundo.

En la actualidad, con el fin de que aglutine a los mejores investigadores jóvenes del país, los cuatro integrantes españoles de la GYA, en coordinación con el Instituto de España, están trabajando para la creación de la Academia Joven de España. Para ello, han creado una página web (www.raje.es) para recibir sugerencias de investigadores jóvenes españoles y de sus necesidades. El objetivo es facilitar un punto de encuentro para destacados científicos jóvenes españoles en el que compartir y afrontar temas de importancia global.

Bajo el título, la “El Movimiento de las Academias Jóvenes”, el próximo 28 de enero se van a celebrar dos reuniones de trabajo y una sesión abierta al público en el Instituto de España para debatir y avanzar sobre la Academia Joven en España. A esta reunión asistirá el presidente de la Red Global de Academias de Ciencia, el expresidente de la Academia Joven Global y representantes de otras Academias Jóvenes Nacionales así como presidentes de Academias españolas, con el objetivo de compartir mejores prácticas y contar con una representación amplia que asegure el apoyo necesario para el lanzamiento de este tipo de iniciativas.

Uno se podría preguntar por qué los jóvenes investigadores españoles se preocupan por la creación de una Academia, cuando tienen temas más urgentes que resolver en una época de fuertes recortes en investigación y de incertidumbre en sus propios puestos de trabajo. En primer lugar para que España no se quede descolgada, una vez más, de un movimiento al que ya se han sumado muchos países de nuestro entorno que están creando Academias para que los jóvenes investigadores tengan un foro de encuentro y una plataforma que les de voz y voto en los organismos de decisión nacionales e internacionales.

La primavera de las academias jóvenes está recorriendo todo el mundo, desde Sudáfrica hasta Japón, desde Holanda hasta Egipto. Muchos de los problemas a los que se enfrentan los jóvenes investigadores son muy parecidos en todas las partes del mundo, otros son particulares de su situación económica y cultural de cada cual. En todo caso, España no puede seguir en el inverno mientras el sol sale en otros países. Y aunque no todo se soluciona sentándose a la mesa y hablando, tener un foro de encuentro y de trabajo, es un paso en la dirección adecuada para mejorar la situación de los jóvenes académicos españoles.

Maite Aldaya (Universidad Complutense de Madrid) consultora del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente,  Toni Gabaldón (Investigador ICREA en el Centro de Regulación Genómica),  Javier García Martínez (Universidad de Alicante)  y Javier M. Moguerza (Universidad Rey Juan Carlos), son miembros españoles de la Academia Global de Jóvenes.