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De la facultad a la FP

Los alumnos de Formación Profesional superior suben un 35% desde el inicio de la crisis

Más barata y con salidas, se confirma como alternativa a la Universidad

Centro de FP Los Salesianos, en el barrio madrileño de Carabanchel.

Ainhoa Serrano, madrileña de 24 años, cambió la carrera de Turismo en segundo curso por un ciclo de FP superior de Integración Social cuando sus padres perdieron el empleo. “Intenté ponerme a trabajar para pagar la matrícula y mis gastos, pero no me salió nada. La carrera me costaba 700 euros al año. En casa somos cuatro y ahora solo mi padre cobra el subsidio”, cuenta desde Málaga, adonde se mudó para estudiar la Formación Profesional. Allí le sale prácticamente gratis. Solo 1,20 euros de seguro escolar por curso, porque en Andalucía no han subido las tasas, como en Madrid o Cataluña, donde ya cuesta en torno a los 400 euros. Pero incluso a pesar del aumento de tasas, la enseñanza superior no universitaria ha despegado en alumnos coincidiendo con el estallido de la crisis. Desde 2008 ha ganado un 35% de estudiantes. El descenso de alumnos universitarios, aunque leve, no ha comenzado a notarse hasta hace dos años. En los dos últimos cursos han bajado un 1,6%. Los datos apuntan a un cierto trasvase de los campus a la FP.

Un total de 300.632 alumnos cursan ahora un ciclo de FP superior en España (77.534 más de los que lo hacían al comienzo de la crisis, en 2008). En la Universidad, este curso 2013- 2014 son 1.438.115 los matriculados, cerca de 19.000 menos que hace dos años. “Vengo de la generación en la que ir a la Universidad era lo obvio. Si te preguntaban qué querías hacer siempre contestabas que una carrera”, dice Ainhoa, a la que tampoco hizo gracia tener que abandonar la facultad. La mayoría sigue prefiriendo, de hecho, el camino universitario al de la enseñanza profesional. El 64,8% de los que decide seguir estudiando tras la etapa obligatoria opta por el Bachillerato frente al 35,2% que elige la Formación Profesional. Son 23 puntos de distancia con el promedio europeo (donde un 58% prefiere la FP).

Pero la crisis aprieta y el precio de pasar por un campus ya no está al alcance de cualquiera. La subida media del coste de una titulación en los dos últimos cursos alcanza casi el 20%. Estudiar hoy un grado en una facultad pública cuesta de media 1.105 euros al año, pero llega a los 2.000 euros en Cataluña o a los 1.500 en Madrid (y se queda en torno a 700 en Galicia, la comunidad más barata) por las enormes diferencias entre autonomías. En cambio, un título de FP superior, que también exige el Bachillerato para entrar o una prueba específica y otorga un nivel de cualificación ligeramente inferior al de graduado universitario, es mucho más barato, incluso en las comunidades que han aplicado el tasazo.

En cifras

1. Los estudiantes de Formación Profesional Superior han aumentado un 35% en seis años.

2. 300.632 alumnos cursan ahora un ciclo en España frente a 1.438.115 de universitarios.

3. Madrid, Cataluña y Aragón cobran tasas por estas enseñanzas, de hasta 400 euros por curso. En Andalucía la cantidad se rebaja a apenas un euro de seguro escolar por curso.

4. Hay más de un centenar de títulos, como Animaciones 3D, Química industrial o Artista fallero.

5. El salario medio de un titulado de FP superior es de 15.417 euros frente a los 23.259 euros de media de los antiguos licenciados y los 19.697 euros de media de los antiguos diplomados (hoy subsumidos en grados), según datos de 2010.

6. Un 64,8% de los que sigue estudiado tras la Educación Secundaria Obligatoria elige el Bachillerato frente al 35,2% que prefiere la FP.

7. El 13,0% de la población de 30 a 34 años tiene un nivel de educación superior no universitaria frente al 27,7% que tiene educación universitaria.

8. Se prevé que en 2020 la mitad de los puestos de trabajo requieran una titulación media mientras que un 35% necesitarán titulación superior.

9. El 40% de los titulados universitarios trabaja seis años después en un puesto inferior a su nivel de estudios.

“A los que somos de familia trabajadora nos cuesta mucho pagar unos estudios universitarios”, afirma Raúl Rivas (24 años) que cursa el segundo año de un ciclo de FP superior de Aplicaciones web en Leganés, Madrid. “Mi padre está en paro, mi madre prejubilada y no pueden ayudarme a pagar mi formación, por eso elegí la FP”, añade. Trabaja los fines de semana en un restaurante de comida rápida y con eso se costea los 180 euros del curso. La subida a 400 euros del Gobierno madrileño no le ha pillado porque ya está en segundo y ha empezado a aplicarse a los de primero.

Pero no solo es el precio. La Formación Profesional superior ofrece otras ventajas comparativas con la Universidad, como su duración —el ciclo son dos años frente a los cuatro del grado— y las prácticas profesionales que incluye de forma obligatoria, de unas 400 horas, que permiten a los estudiantes poner un pie en la empresa y abrir el camino hacia el puesto de trabajo. “Es verdad que ahora menos, pero hace unos años se nos colocaban casi todos en las prácticas”, cuenta Ildefonso Narro, jefe de estudios del instituto Juan de Mairena, en Madrid.

Un estudio de inserción laboral de los graduados en enseñanzas profesionales en Cataluña de este pasado enero, que puede servir como radiografía a falta de datos nacionales, revela que la tasa de paro del colectivo es inferior a la general de la comunidad: un 16,56% está desempleado, frente al 24,53% de la población activa catalana.

“Es una pena que tenga que ser la crisis la que ponga a la FP en su sitio”, lamenta Francisco de Asís Blas, que la conoce en detalle como ex director general de FP que dirigió la reforma de estos estudios incluida en la LOGSE en los noventa. “Es mejor enseñanza que la universitaria. (...) Cuesta menos, tanto para el alumno como en recursos públicos, sus planes de estudio preparan mejor para el trabajo, porque están elaborados con expertos de los sistemas productivos, y se corresponde mejor con las necesidades laborales del país”, sostiene.

Porque no hay tantos trabajos cualificados como titulados universitarios. El 40% de los que acabaron la carrera hace seis años está empleado en puestos por debajo de su nivel de estudios, según un informe elaborado por el Ministerio de Educación y presentado la semana pasada. “Nadie se atreve a decir que es un disparate que no haya límites de plazas en las universidades. Pero los titulados se tienen que corresponder con las ofertas de empleo de nuestro sistema productivo”, defiende De Asís Blas. Es el modelo de la pirámide invertida que tenemos, explica. “Que hay más capitanes que sargentos, y eso no tiene ningún sentido”.

Y el futuro laboral, lo dicen las previsiones, requiere más sargentos que capitanes. Las estimaciones de empleo para 2020 que presentó el ministerio en 2011 en el mapa de la oferta de la formación profesional en España indican que, para entonces, el 50% de los trabajos disponibles requerirán un nivel medio de cualificación, frente a un 35% de titulación superior. Aunque los titulados en FP de grado superior obtienen una cualificación alta (el nivel medio es el Bachillerato o la FP de grado medio), el informe dice también que los formados por FP superior, que son especialistas pero también “polivalentes”, podrán dar respuesta a las necesidades medias. O lo que es lo mismo: que tal vez encuentren un trabajo.