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Las escuelas de negocios quieren ser universidades

Los principales centros de formación en gestión empresarial también están presentes en los

estudios de grado

Pretenden potenciar en los más jóvenes la cultura del emprendimiento

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De izquierda a derecha, Laura González-Molero, presidenta de la farmacéutica Merck para Latinoamérica; Antonio Brufau, presidente de Repsol; Helena Revoredo, presidenta de Prosegur; Tomás Fuertes, presidente del grupo alimentario El Pozo, y César Cernuda, presidente de Microsoft para la región Asia Pacífico.

El mundo de la empresa es tan amplio como complejo. Quienes quieran probar fortuna en él deben tener la paciencia de los aprendices de los oficios. Para hacer carrera en los laberintos de la gestión y administración de las compañías hace falta tener amplios conocimientos muy técnicos y cada vez más complejos en muchas materias. Pero sobre todo hace falta experiencia. Las escuelas de negocio nacieron hace medio siglo con un objetivo claro: ofrecer a los interesados una visión holística del mundo de la empresa, aunando todas las materias que efectivamente sirviesen al ejecutivo. Con una diferencia fundamental respecto a otros centros: los profesores serían empresarios fogueados en la vida real que dotarían el curso de sentido práctico. La creciente competitividad del mercado laboral y la necesidad de actualizar las aptitudes y conocimientos de los profesionales constantemente ha hecho que florezcan en las escuelas de negocio los llamados executive MBA: cursos dirigidos a directivos con al menos diez años de experiencia laboral.

En los últimos años, sin embargo, las escuelas que todavía no lo hacían han empezado a fijarse en el otro lado del espectro: en quienes acaban de salir del instituto y, por tanto, poca experiencia pueden tener. El IE Business School inauguró su universidad en 2008, siendo una de las últimas en incorporarse a esta tendencia, iniciada hace 55 años por Esade. Fundada por un grupo de empresarios catalanes, esta escuela privada empezó a impartir la licenciatura en Ciencias Empresariales al mismo tiempo que su máster en dirección de empresas. En 1964, el folleto sobre la licenciatura señalaba que “no se trata de formar únicamente directivos de empresa, sino de conseguir hombres que sean directivos de empresa capaces de coordinar especialidades, tomar decisiones y dirigir hombres”.

ESIC también arrancó hace medio siglo. “La idea de impartir cursos de grado es facilitar el ingreso de los estudiantes en el mercado laboral. Tratamos de transmitir a los alumnos la experiencia empresarial del profesorado y de fomentar la capacidad emprendedora”, apunta Rafael Ortega, decano de la escuela. El uso de simuladores por ordenador enfocados a casos prácticos y la inmersión lingüística son otros de los rasgos que distinguen a cada titulación (o doble titulación) de ESIC, que siempre tienen el marketing como uno de sus pilares troncales.

“Tratamos de transmitir a los alumnos la experiencia empresarial del profesorado y de fomentar la capacidad emprendedora. Esto facilita el acceso al mercado laboral”, dice el decano de una escuela

IE Business School, la escuela de negocios española más laureada por los rankings internacionales y publicaciones especializadas, se sumó al carro en 2008. “Hace ocho años empezamos a discutir la conveniencia de extender nuestro modelo de excelencia del management a otras disciplinas”, recuerda Santiago Íñiguez de Onzoño, decano de IE Business School y presidente de IE University. “Nos dimos cuenta de que la gestión empresarial no es una ciencia aislada, sino que tiene vínculos con la sociología y la psicología, por ejemplo en lo tocante al liderazgo; con la historia, en su relación con la economía, o con la arquitectura, puesto que el diseño es muy importante para el desarrollo de productos”, abunda. Todas estas disciplinas son hoy carreras universitarias impartidas por la filial de la escuela de negocios. Ofrece grados oficiales en inglés y castellano en administración de empresas, arquitectura, biología, comunicación, derecho, psicología y relaciones internacionales.

La idea subyacente en todas las escuelas de negocio que imparten titulaciones tan variadas como estas es que la mentalidad de empresa cale en los alumnos. “Un arquitecto tiene que saber cómo satisfacer a sus clientes, mientras que un biólogo puede lanzar mejor un producto si tiene algunas nociones de marketing”, explica Íñiguez. “Todos nuestros alumnos salen de la universidad con los conocimientos necesarios para poder gestionar sus propias carreras. Pienso que esto debería enseñarse en primaria. Una buena gestión personal ayuda a organizarse mejor y a gestionar los recursos propios”, sentencia.

¿Qué perfil de estudiante preferiría estudiar una licenciatura en una escuela de negocios en vez de en una universidad corriente? “Nuestros alumnos están interesados en el entorno empresarial, en el marketing o en el emprendimiento”, asegura Ortega, decano de ESIC, “ya sea que estudien publicidad y relaciones públicas u otra titulación”. Naturalmente, la gran mayoría de títulos disponibles en las universidades de estos centros están relacionados con el mundo de la empresa: administración y dirección de empresas, marketing, derecho, etcétera.

La gran bandera de estos centros universitarios es la reputación que precede a las escuelas de las que han surgido. Si un máster o posgrado en gestión empresarial en un centro de prestigio dará un impulso a la carrera del alumno, ¿por qué no estudiar ya la licenciatura en una de esas instituciones? Esa es la motivación de muchos jóvenes para optar por este camino.

El emprendimiento es una de las aptitudes más valoradas y fomentadas hoy por las universidades de las escuelas de negocio. “Tenemos a muchos estudiantes de grado, que ingresan aquí a los 17 años, que llegan con una idea de negocio o incluso con alguna start-up ya creada. Un buen test de acceso a la IE University podría ser demostrar la valía del candidato con alguna empresa montada antes de ser admitidos”, señala Íñiguez. El 14% de los estudiantes que se graduaron en 2013 ya ha puesto en marcha o está participando en un proyecto emprendedor. Ahí, en este tipo de centros, se preparan los líderes del mañana.

El proceso inverso

Las principales escuelas de negocio del país, impulsadas por sus buenos resultados, se han dedicado a crear centros en los que ofrecer titulaciones universitarias para captar a alumnos más jóvenes. Pero también hay casos en los que se ha seguido el proceso inverso: universidades que prueban suerte en el mundo de la formación en alta gestión empresarial. El IESE, una de las más antiguas, es el centro de dirección de empresas que fundó la Universidad de Navarra en 1958.

Entre los ejemplos más nuevos se sitúan Deusto Business School, que nació en 2008, orientada a la educación ejecutiva aunque heredera de los 125 años de historia de la Universidad Comercial de Deusto (Bilbao) y de la Escuela Superior de Técnicos de Empresas (San Sebastián). Más joven todavía es la Barcelona School of Management, alumbrada en 2011 por la Universitat Pompeu Fabra y su división de posgrados. Una escuela más que se suma a la lista. “Hay mercado si uno sabe diferenciarse y formar un programa adaptado a las necesidades futuras”, subraya Daniel Serra, director académico de la institución especializada en estudios de empresa, finanzas y gestión sanitaria, que se quiere diferenciar del resto por su aproximación empírica al estudio de la realidad empresarial.

Una fábrica de líderes

La lista de directivos que han pasado por alguna escuela de negocios es larga. Costaría encontrar un solo fichaje cerrado en los últimos 10 o 20 años para los cuadros más altos de cualquier gran compañía que no haya cursado un MBA, son fábricas de líderes.

Cataluña es uno de los territorios en los que más tiempo llevan implantadas las escuelas de negocios. El IESE, una institución muy arraigada en Barcelona, lleva más de 50 años en activo. De sus aulas han salido empresarios de la talla de Isidro Fainé, presidente de La Caixa, y Antonio Brufau, presidente de Repsol. Habiéndose graduado en los años setenta, son dos buenos ejemplos de que estas escuelas de élite no iniciaron su andadura hace dos días. Francisco Reynés, consejero delegado de Abertis, se formó en el mismo centro que los dos anteriores, aunque una década y media más tarde.

Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea y comisario europeo de Competencia; José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia; Alfredo Sáenz, ex consejero delegado de Santander; Alejandro Echevarría, presidente de Mediaset España, y Santiago Bergareche, copresidente del Consejo de Administración de Cepsa, se formaron en la Comercial de Deusto.

Esade, que también arrastra medio siglo de existencia, ha tenido a alumnos como Jaume Guardiola, consejero delegado del Banco Sabadell; Luis Bach, consejero delegado de Orangina Schweppes Group; Ignasi Ricou, consejero delegado de Gallina Blanca Star, o Montse Maresch, responsable global de marketing y comunicación de Ikea. Fundada en 1957 y afincada también en la Ciudad Condal, EADA es una de las instituciones más antiguas del país dedicadas a la formación relacionada con la empresa. Amancio López Seijas, presidente del grupo hotelero Hotusa, se cuenta entre sus alumnos más conocidos.

IE Business School, considerada la mejor escuela de negocios europea por Financial Times, también ha formado a muchos ejecutivos de primera línea. Es el caso de Laura González Molero, presidenta de la farmacéutica Merck para Latinoamérica. También cursó un MBA en esta institución Jorge Cosmen, presidente de la compañía asturiana Alsa y vicepresidente de su matriz, la multinacional británica de transporte de viajeros por carretera y ferrocarril National Express.

Juan Ignacio Entrecanales, vicepresidente de Acciona y miembro de una de las sagas de empresarios más importantes del país, optó por el executive MBA, que estudió un año antes de entrar en la compañía familiar como vicepresidente ejecutivo de la división de infraestructuras de Acciona. Carmen Becerril, directora general de internacional de la misma compañía, optó por el IESE.

Los sectores vinculados con las nuevas tecnologías también reclutan a antiguos alumnos de escuelas de negocios. César Cernuda, presidente de Microsoft para la región Asia Pacífico, es hoy el español con mayor responsabilidad dentro de una multinacional tecnológica. Estudió en ESIC. En Esade se formó José Manuel Villabuena, fundador del gigante de las ventas online Privalia. En ENAE Business School se formó Tomás Fuertes, presidente del grupo alimentario El Pozo. Andreína Mújica, coordinadora de producto corporativo de Telefónica, no escatima elogios a lo que aprendió en la escuela de negocios murciana. Sus apreciaciones son ilustrativas de lo que opina todo aquel que ha pasado por una escuela de negocios: “Las clases son dinámicas y actualizadas, trabajamos con casos reales y tenemos la oportunidad de discutirlo y compartir ideas con compañeros que, al ser de diferentes sectores, aportan mayor valor y permiten que amplíes tu perspectiva”. Un enriquecimiento del que todos estos alumnos han demostrado haber sacado buen partido.