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El nuevo telescopio espacial ‘Gaia’ sufre un problema por exceso de luz solar

El observatorio, que fue lanzado el pasado diciembre, está siendo sometido a todas las pruebas previas a su entrada en operación

Imagen del grupo de estrellas jóvenes NGC1818, en la Gran Nube de Magallanes, tomada con el nuevo telescopio 'Gaia' en su fase de pruebas.
Imagen del grupo de estrellas jóvenes NGC1818, en la Gran Nube de Magallanes, tomada con el nuevo telescopio 'Gaia' en su fase de pruebas.

El nuevo gran telescopio Gaia lleva un mes en su lugar de operación en el espacio, a un millón y medio de kilómetros de la Tierra, y los expertos de la Agencia Europea del Espacio (ESA) están haciéndole todas las pruebas previas a su entrada en operación científica. Los aparatos de a bordo, incluido el reloj atómico, la antena para enviar datos a la Tierra y los propulsores funcionan correctamente, pero se ha detectado un problema porque en algunas imágenes se aprecia un exceso de iluminación que entra en los detectores, lo que podría comprometer la capacidad del observatorio de hacer determinadas medidas de las estrellas más tenues, según explica el equipo de la misión en su blog.

Ilustración del telescopio espacial  'Gaia' de la Agencia Europea del Espacio.
Ilustración del telescopio espacial 'Gaia' de la Agencia Europea del Espacio.

El Gaia, con un coste de 800 millones de euros, fue lanzado al espacio el pasado 19 de diciembre desde la base europea en Kourou (Guayana francesa). Se trata de una ambiciosa misión de astronomía diseñada para cartografiar mil millones de estrellas en la Vía Láctea y hacer un mapa tridimensional de la galaxia con datos de alta precisión de las propiedades de cada astro observado, su posición y desplazamiento. El observatorio está situado en órbita de Lagrange 2, un punto virtual en el espacio de equilibrio gravitatorio de la Tierra y el Sol. Uno de los componentes fundamentales del telescopio es una gran pantalla de 10 metros de diámetro que protege sus sensibles componentes de la luz y el calor solar.

Los expertos sospechan que el problema de la luz que han detectado en las pruebas se origina precisamente en ese gran parasol: la luz solar se difracta en el borde de manera que entra en el plano focal del telescopio. Pero ya tienen un plan para evitarlo y resolver el problema. Se trata de variar ligeramente la inclinación del parasol, pasando de los 45 grados actuales respecto al Sol a 42 grados. Con esto se puede evitar esa entrada de luz, pero los técnicos advierten que tardarán todavía una semanas en poner en marcha su plan y probar si funciona como esperan ya que tienen que hacer ajustes previos en los sistemas de control del telescopio para no generar falsas alarmas en su software.

Está previsto que el minucioso proceso de pruebas y calibración de los instrumentos científicos del Gaia dure varios meses antes de que empiece su labor científica. Es una misión de cinco años operacionales, como mínimo, y generará un archivo astronómico de más de un millón de gigabytes, equivalente a unos 200.000 DVD de datos.