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Los coches nuevos serán más limpios en Europa por ley

El Europarlamento rebaja a 95 gramos de CO2 por kilómetro las emisiones en 2020 pese a las presiones de Alemania

Un panel recomienda reducir la velocidad para contaminar menos en París. AFP

El Parlamento Europeo aprobó ayer la normativa más severa del mundo contra las emisiones de dióxido de carbono (CO2) originadas por automóviles. Los turismos nuevos fabricados más allá del año 2020 tendrán que emitir un máximo de 95 gramos de CO2 por kilómetro, un 25% menos que los 130 que fija el límite actual (para 2015). Pese a la aparente ambición de la norma aprobada, las presiones de Alemania han obligado a la Eurocámara a rebajar las expectativas de la propuesta salida de la Comisión Europea, tanto en el plazo de aplicación como en los incentivos a los fabricantes por la producción de vehículos más limpios.

El nuevo objetivo ratificado ayer fue cerrado en noviembre por los 28 Estados miembros, el Parlamento y la Comisión, y representa una reducción absoluta de 50 millones de toneladas de emisiones de CO2 por año, según cálculos hechos públicos por el ponente de la medida, el democristiano alemán Thomas Ulmer. La UE ya había acordado hace seis años que el límite al CO2 de los coches para 2020 fuera de 95 gramos, pero entonces no detalló medidas concretas para lograr ese objetivo.

El lobby automovilístico alemán y el Gobierno de Angela Merkel han logrado que la resolución aprobada ayer introduzca ciertas concesiones

Las presiones de Alemania, cuyo poderoso lobby automovilístico empujaron al Gobierno de Angela Merkel a solicitar una ampliación en el plazo de aplicación de la medida hasta 2024, han logrado que la resolución final aprobada ayer introduzca ciertas concesiones. En primer lugar, la nueva normativa incluirá un generoso marco de incentivos para la producción de vehículos menos contaminantes —los denominados supercréditos—. En concreto, por cada turismo producido que emita menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro, el fabricante conseguirá una reducción en el cupo total de emisiones de su flota, compensando las emisiones de los vehículos más contaminantes que produzca con las de los más limpios. En la práctica, este límite solo lo cumplen los vehículos eléctricos y los híbridos. En segundo lugar, la normativa contempla un margen adicional de un año (hasta 2021) para que entre en vigor para el 100% de los coches nuevos, frente a los cuatro que pedía el Gobierno germano.

Fuentes comunitarias admiten que la normativa es “más flexible” que el texto que el Ejecutivo comunitario remitió al Parlamento, pero muestran su satisfacción por un acuerdo que califican de “bueno y ambicioso”. Los ecologistas se dividen entre los que ven “insuficiente” la medida, como Franziska Achterberg, de Greenpeace, y los que tildan el acuerdo de “positivo” pese a las presiones de los fabricantes alemanes, como Greg Archer de Transport & Enviroment, la asociación europea en la que está representada la española Ecologistas en Acción. Los diputados verdes rechazaron el texto en la votación de la Eurocámara.

El texto, que aún ha de ser ratificado por el Consejo de Ministros de la UE, prevé futuras reducciones adicionales después de 2020 y la introducción de nuevas pruebas que reflejen mejor el nivel de emisiones bajo condiciones reales de conducción. Las empresas que no logren cumplir el nuevo objetivo deberán pagar por cada gramo por kilómetro que exceda el límite. Los fabricantes que produzcan menos de 1.000 unidades estarán exentos de cumplir la norma. Actualmente, la quinta parte de las emisiones de CO2 en Europa tiene origen en los coches particulares que, entre 1990 y 2008, aumentaron un 26%.

Suspenso del más vendido

Un Volkswagen Golf, el coche más vendido en Europa el pasado año emite, en su versión media de gasóleo, 125 gramos de CO2 por kilómetro recorrido, con lo que estaría algo menos del 25% por encima de las nuevas exigencias comunitarias. El segundo turismo más vendido en Europa en 2013, el Renault Clio, en una versión equivalente, emite cerca de 100 gramos de CO2 por km, un 5% más de lo permitido por la norma aprobada por la Eurocámara.

“Hay que tener en cuenta que estos modelos no son los que más CO2 generan”, subraya el presidente de Automovilistas Europeos Asociados, Mario Arnaldo, quien da la bienvenida a las medidas aunque advierte de que, en la actual situación de crisis, no será fácil adoptarlas. A su juicio, a esta normativa los Estados miembros deberían sumar medidas no penalizadoras que apoyaran el rejuvenecimiento del parque automovilístico. “Es innegable que un coche fabricado hoy es mucho menos contaminante que otro producido hace solo cinco años”, concluye.