Veranos con tres o cuatro grados más en España por el cambio climático

Un estudio muestra que en Europa el calentamiento será superior a la media del planeta si se alcanza el umbral global de los dos grados

Un pastor con sus cabras en una cola seca del pantano de La Viñuela, en Málaga. EL PAÍS

Si la temperatura media en la superficie del planeta sube dos grados, los efectos del cambio climático no serán uniformes, y el continente europeo está entre las regiones donde el calentamiento será mayor, con temperaturas más altas en verano en el sur y en invierno en el norte y el este de Europa. Son las conclusiones de un nuevo estudio internacional centrado sobre ese umbral de los dos grados que los científicos han definido como de alto riesgo climático y que los países han acordado, en el marco de Naciones Unidas, no superar, aunque no hayan tomado aún medidas eficaces para lograrlo. La investigación especifica que en el sureste europeo y la península Ibérica las máximas en verano pueden aumentar entre tres y cuatro grados, situándose bien por encima de los 40 en regiones que ya ahora experimentan temperaturas entre las más altas de Europa, como España, Portugal y Francia, con lo que se incrementará la evaporación y la sequía. Los dos grados globales se alcanzarán hacia mediados de siglo. En Suecia y en Rusia, el efecto será especialmente notable en invierno, cuando las temperaturas pueden subir seis grados.

“Un calentamiento de dos grados centígrados respecto al clima preindustrial se ha considerado un umbral que la sociedad no debe sobrepasar para limitar los efectos peligrosos del cambio climático antropogénico”, empiezan por explicar Robert Vautard, científico del Laboratorio de Ciencias del Clima y del Medio Ambiente francés, y sus colegas. “Los posibles cambios en el clima regional bajo ese nivel límite de calentamiento global no se han investigado hasta ahora en detalle”, aclaran en su artículo, publicado en la revista Environmental Research Letter.

Otro resultado notable de su estudio es un incremento previsible de las lluvias (siempre en el umbral de los dos grados globales) en Europa central y septentrional, así como un aumento de las precipitaciones extremas en gran parte del continente, con el consiguiente mayor riesgo de que se produzcan inundaciones catastróficas. Los investigadores recuerdan que, según estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente, las pérdidas económicas en la última década por estos fenómenos meteorológicos extremos superan los 50.000 millones de euros. Sin embargo, en cuanto a precipitaciones, el sur del continente será la excepción, experimentando un declive de las lluvias de entre un 10% y un 15% en verano.

Dado que el calor extremo en la temporada estival está estrechamente relacionado la mortalidad y los problemas de salud derivados de las altas temperaturas, cabe esperar, recuerdan los investigadores, un agravamiento de este impacto en las regiones más vulnerables del sur de Europa, mientras que los mínimos menos extremos en invierno en el Norte tendrán un efecto sanitario positivo, a la vez que se reducirá el coste de calefacción; pero sufrirán los ecosistemas y el turismo.

Sobre la advertencia científica del riesgo de daños catastróficos provocados por el calentamiento de dos grados, los países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático acordaron, en 2010, la necesidad de contener las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar que se alcance ese nivel de calentamiento, con la UE especialmente comprometida en el objetivo.

Vautart y sus colegas han trabajado combinando 15 modelos climáticos de escala regional y partiendo de uno de los escenarios de futuro que los científicos utilizan en estas investigaciones para considerar diferentes condiciones socioeconómicas posibles. En concreto, han trabajado con un escenario que cuenta con un muy rápido crecimiento económico mundial, que alcanza un máximo de población hacia mediados de siglo para decaer después y una introducción rápida de nuevas y eficientes tecnologías; en cuanto a la energía, el escenario denominado A1B se basa en un equilibrio entre las diferentes fuentes sin que la sociedad dependa excesivamente de una de ellas. Los investigadores puntualizan, además, que estudios regionales previos como el proyecto europeo Ensambles se han centrado en el clima futuro en periodos de tiempos prefijados (a mediados de siglo, a finales, etcétera), mientras que ellos ahora enfocan su trabajo específicamente a los cambios de las condiciones que pueden provocar los dos grados de calentamiento de media global.