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Una hora que dura 365 días

Se acerca el evento de La Hora del Planeta, pero muchos participantes asumen su compromiso ambiental durante todo el año

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La plaza de Oriente de Madrid, durante la Hora del Planeta 2012.

“Como en años anteriores, el Ayuntamiento (de Oviedo) desea unirse a la iniciativa de La Hora del Planeta y compromete su participación el sábado 29 de marzo de 2014 de 20.30 a 21.30 con el apagado de alumbrados emblemáticos: casa consistorial, catedral, iglesia de San Juan el Real y monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Naranco”. “Por medio de la presente, el Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) se adhiere a la campaña La Hora del Planeta, comprometiéndose a apagar las luces de casas consistoriales y luminarias de edificios singulares que la rodean en el casco histórico de La Laguna”.

Centenares de correos, cartas, tuits y llamadas con mensajes como los anteriores están llegando a WWF España para sumarse a La Hora del Planeta, una multitudinaria iniciativa mundial que reparte acciones por 7.000 ciudades de 150 países (más de doscientas en España) para concienciar a la población sobre la necesidad de actuar y comprometerse en la mejora del medio ambiente. “Comenzó hace ocho años y ha pasado de ser un evento simbólico de una ciudad apagando sus luces a convertirse en un movimiento mundial que abarca acciones colectivas de ciudadanos, empresas, organizaciones y gobiernos para conseguir logros de conservación”. Tanto el Ayuntamiento de Oviedo como el de San Cristóbal de La Laguna dan fe de estas palabras asociadas a la campaña: pasar de lo simbólico de una hora al compromiso efectivo los 365 días del año.

Mucho más que un apagón

Creación de un mural sobre la conservación del planeta en Alicante; concierto de jazz, batucada y conferencia sobre renovables y autoconsumo energético en Barcelona; mosaicos con velas en Donosti y Córdoba; cuentos con magia en Guadalajara; montaje de un gran “scrable humano” (#PandaPalabra) para crear “frases renovables” en Madrid; marcha ciclista en Oviedo; talleres de reciclaje en Zaragoza… Además del punto culminante del apagón simbólico entre las 20.30 y las 21.30, la cita se completa con numerosas actividades que llaman a la participación directa de las personas, que, como en el caso de Madrid, se pueden apuntar con antelación para realizar el gigantesco #PandaPalabra.

Desde su participación en el evento de 2011, el municipio tinerfeño realiza acciones de ahorro y eficiencia energética. Durante este primer trimestre de 2014 señala que han sustituido las lámparas de mercurio por otras de vapor de sodio mucho más eficientes y todo el alumbrado interior de sus 41 centros ciudadanos por lámparas led. En Oviedo el compromiso continuo se ha plasmado, además de en iniciativas de ahorro de luz similares, en la colocación de placas solares térmicas en instalaciones deportivas, aplicar una gestión avanzada de la energía con software específico para la contabilidad energética, realizar auditorías en sus instalaciones y certificar energéticamente los edificios.

Al inscribirse, los ayuntamientos reciben desde WWF una serie de consejos para reducir las emisiones de CO2 en su ciudad y adoptar sencillas medidas de ahorro y eficiencia energética. Algunos de los consistorios se comprometen, a su vez, a llevarlos a cabo. Pero además de los doscientos municipios de España que participaron el pasado año en La Hora del Planeta, habrá cerca de cien empresas y más de 150 organismos, entre ellas el Grupo Prisa, editor de EL PAÍS. Tras el apagón simbólico de la Puerta de Alcalá, la Sagrada Familia, la Giralda, las fachadas de comercios y empresas, anuncios publicitarios y centros culturales y de ocio, se extiende la idea de la acción continua.

Casi como continuación a la cita, uno de los participantes más activos desde Andalucía, la Universidad de Sevilla, celebra la Semana Verde, una iniciativa de educación ambiental y sensibilización de su Oficina de Sostenibilidad. La cuantificación de la capacidad de absorción de carbono de las zonas verdes del campus, que abarcan el 25% del mismo; el fomento de la bicicleta como transporte, que ya cubre el 12% de todos los desplazamientos (hay un servicio de préstamo y 2.442 plazas de aparcamientos protegidas); y la colaboración activa con el grupo local del WWF a través de un servicio de voluntariado (reforestación, muestreos de poblaciones de anfibios, charlas…) jalonan el activo desempeño de la oficina.

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La iniciativa reparte acciones por 7.000 ciudades de 150 países (más de doscientas en España).

Las entidades aprovechan el evento para asumir otra de las medidas recomendadas: la divulgación. “Uno de nuestros compromisos es difundir el mensaje de la iniciativa entre las personas que trabajan en la empresa para que lo lleve a cabo en sus hogares”, remarca Víctor Marcos, gerente de Medio Ambiente de Tetra Pak Iberia, una de las firmas que ha llevado principalmente al terreno de la reducción de emisiones de CO2 su estrecha relación con la campaña de WWF. “Entre 2005 y 2010 adquirimos compromisos voluntarios para llegar a un 10% de reducción y hemos conseguido el 13%. Ahora nuestro objetivo es alcanzar el 20% en 2020”, añade Marcos.

“Influir y cambiar las tendencias del mercado”. Esto es lo que buscan desde WWF con la integración de las compañías en La Hora del Planeta. Un ejemplo, también de Tetra Pak, es el uso en sus envases de papel con la certificación sostenible FSC (Forest Stewardship Council). Otra firma reconocida, Eroski, ofrece en sus supermercados productos con el sello FSC y pescados y derivados con el del MSC (Marine Stewardship Council), además de inaugurar en septiembre de 2013 su primer centro con cero emisiones en Oñati (Gipuzkoa) y participar en un proyecto Life+ para implantar la trigeneración (electricidad, calor y frío) con biomasa en otro establecimiento de la cadena.

Aparte de esta integración día a día de la mejora ambiental en ayuntamientos, empresas y organismos, la campaña se renueva cada año para incentivar y dinamizar estos compromisos. Para la presente edición WWF se plantea lograr financiación para colaborar con proyectos sostenibles en todo el mundo a través de una plataforma on line de micro-donaciones. Aunque, de momento, España no cuenta con ningún proyecto, ya hay 16 en marcha en varios puntos del mundo que van de los 5.000 a los 100.000 dólares y que abarcan campos no solo de conservación de la biodiversidad, sino también de desarrollo social: educación, energía, agua, salud, alimentación, etcétera.