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Sigue el debate sobre los riesgos y beneficios de las mamografías

Un nuevo estudio reitera que la prueba de prevención es importante, pero que provoca muchos sobrediagnósticos y falsos positivos

Un mujer se somete a una mamografía.

El debate sobre los riesgos y beneficios de mamografías vuelve al centro de la polémica. Una última investigación, publicada ayer martes, concluye que "aunque esta prueba de screening salva la vida de algunas mujeres que padecen cáncer de mama, es cierto que también detectan demasiados tumores que no ocasionan problemas por sí solos".

"A más pruebas para detectar el cáncer, más cáncer encontramos", dijo Nancy Keating, autora principal del estudio que analiza décadas del uso de la mamografía, a The Wall Street Journal. "Los beneficios de las mamografías son importantes, pero sus daños potenciales pueden ser mayores de lo que se creía, lo que se debería hacer es animar a los médicos y a las pacientes a tomar decisiones acerca de cómo elegir de forma individualizada las pruebas diagnosticadas y los tratamientos", prosiguieron los autores en su estudio.

Los resultados salen a la luz tras otros dos informes, uno elaborado en Canadá con 90.000 mujeres y otro publicado en el British Medical, que concluyeron "que las mamografías ocasionan que las mujeres se sometan a tratamientos innecesarios como radioterapia, quimioterapia, terapia inmunológica y cirugía, cuyos efectos secundarios pueden durar años". "Estas pruebas no reducen la mortalidad por cáncer de pecho más de lo que lo hacen las exploraciones físicas o el cuidado, y tampoco son una ventaja a la hora de detectar un cáncer de mama, que es tan pequeño que casi no se puede sentir al tacto", explicaba la investigación realizada en Canadá.

Este último estudio, publicado en el Journal of American Medical Association y realizado por investigadores de Harvard Medical School and Brigham and Women’s Hospital (Boston), ha analizado décadas de ensayos y estudios sobre mamografías desde los años sesenta, con el fin de calcular los beneficios y los perjuicios que provocan en las mujeres en distintas edades.

Los resultados muestran que las mamografías reducen la mortalidad global por cáncer de mamá un 19%. Pero también han concluido que otro 19% de los tumores encontrados tras 10 años de mamografías fueron sobrediagnosticados, lo que significa que nunca hubieran sido dañinos por sí solos, continúa el informe. Las mujeres menos beneficiadas por esta prueba de screening, prosigue el estudio, son las más jóvenes. Se estima que de que cada 10.000 mujeres de 40 años que llevan haciéndose mamografías desde hace 10, solo 190 serán diagnosticadas con cáncer de mama.

De ellas, continúa la investigación, 25 morirán, a pesar de someterse a distintos tratamientos, pero 36 habrán sido tratadas de forma innecesaria, porque el tumor hallado no era un riesgo para su vida. En cuanto a las mujeres con 50 años, la investigación concluye que 10 morirían por este tumor maligno de cada 10.000 que se someten a la prueba anualmente durante 10 años. En las de 62 años, 42 fallecerían. En cambio, 137 mujeres en la década de los cincuenta y 194 en la de los sesenta, serían diagnosticadas y tratadas sin necesidad.

Además, los investigadores descubrieron que el riesgo acumulado de un falso negativo era de cerca del 61% para las mujeres en sus cuarenta y cincuenta años, lo que llevaría a tratamientos innecesarios de cirugía, quimioterapia y radioterapia. Ciertos medicamentos de quimioterapia, por ejemplo, dañan el corazón y aumentar el riesgo de fallecer por enfermedad cardíaca. Y ninguno de los trabajos estudiados pudo determinar si las mamografías reducían el riesgo de morir de una mujer por cualquier causa.

La conclusión de que algunos cánceres se sobretratan es muy polémica, y los más críticos señalan que, “estudios como este”, solo se basan en estimaciones estadísticas. Es muy difícil, incluso, para los científicos determinar si los tumores precancerosos, conocidos como carcinoma ductal in situ, pueden llegar a convertirse en malignos, por lo que casi siempre se tratan de forma agresiva.

En EE UU cada año se realizan cerca de 37 millones de mamografías, a un coste medio de 100 dólares cada una, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Cerca de tres tercios de las mujeres de 40 años o más se sometió a una en 2012. Cerca de 225.000 mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama en la nación cada año, de ellas, 40.000 mueren, según datos oficiales. Esta prueba de detección le supone un gasto de 8.000 millones de dólares anuales al Gobierno de EE UU, según explica The Washington Post.

Las dudas sobre la efectividad de las mamografías están encima de la mesa en EE UU desde el año 2009, cuando el US Preventive Services Task Force cambió las recomendaciones sobre su uso. Aquel año, las autoridades sanitarias de la nación decidieron que fueran las mujeres de 50 años, y no las de 40 años, las que se sometieran a esta prueba diagnóstica una vez al año.