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El dilema de la Mezquita de Córdoba

Este símbolo de la presencia musulmana en España es una catedral desde 1236

El Obispado de la ciudad matriculó el edificio en el Registro de la Propiedad en 2006

Córdoba vive desde hace meses un intenso debate con la Mezquita de la ciudad como protagonista. Este símbolo de la presencia musulmana en España es una catedral desde la conquista cristiana, en 1236. Pero no fue hasta 2006 cuando el Obispado de la ciudad matriculó por primera vez el edificio en el Registro de la Propiedad, gracias a un cambio en la ley hipotecaria propiciado durante los gobiernos de José María Aznar. Desde entonces, distintos sectores sociales de la ciudad han criticado que la Iglesia católica se ha apropiado simbólicamente del edificio, borrando el pasado andalusí de sus explicaciones a los turistas. Y esto ha llegado incluso al hecho de dejar de llamar mezquita a la Mezquita de Córdoba, limitándose a usar el término catedral para referirse a ella.

A finales de 2013 se creó una plataforma cívica para tratar de frenar este proceso. En un manifiesto que ha recibido más de 200.000 firmas en la web Change.org, la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba: patrimonio de todos exige la titularidad y gestión pública del inmueble para que deje de ser instrumento al servicio de la Iglesia. Asimismo, la Junta ha encargado un informe para saber si es competente para pedir la gestión o la titularidad del edificio. Todavía no se han hecho públicas sus conclusiones.

La plataforma ha recibido el respaldo de numerosos intelectuales. Entre ellos, Federico Mayor Zaragoza, quien durante doce años fue director general de la Unesco -entre 1987 y 1999- y actualmente presidente de la Fundación Cultura de Paz. Mayor Zaragoza alertó hace poco menos de un mes de las consecuencias que pueden ocasionar las prácticas ejercidas sobre la gestión de la Mezquita-Catedral de Córdoba por parte de la Iglesia. “Yo recomiendo que se hagan las cosas muy bien hechas, porque si no se podría declarar primero un monumento en riesgo”, dijo refiriéndose a posibilidad de perder la titularidad de Patrimonio Mundial que le dio la Unesco en 1984.