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Berlín cancela su plan para jóvenes parados europeos

El programa de ayuda que solicitaron 4.143 españoles se queda sin fondos ante el aumento de peticiones

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Uno de los jóvenes españoles que se quedó atrapado en Alemania con el programa de FP dual.

“El dinero no es el problema. El problema es cómo emplearlo para dar una perspectiva a los jóvenes que están sin empleo”. La canciller alemana, Angela Merkel, pronunciaba estas palabras hace menos de un año. Encabezaba entonces una cumbre de líderes europeos convocados en Berlín para buscar soluciones contra el paro juvenil. “No nos podemos permitir perder una generación”, decía entonces. Diez meses más tarde, el dinero sí es un obstáculo para ayudar a los jóvenes de la UE a encontrar un empleo en Alemania. El programa diseñado por el Gobierno de Merkel ha quedado sin fondos para lo que queda de año y amenaza con echar el cierre sine die.

El programa El trabajo de mi vida trataba de dar una vía de escape a las tasas de paro insoportables en países como España o Grecia, los de más desempleo juvenil. La idea era dar una ayuda financiera para aquellos que quisieran formarse, conseguir una beca o trabajar en sectores como la enfermería o la restauración, donde Alemania tiene un preocupante déficit de mano de obra. El presupuesto no daba para muchas alegrías —para este año se habían destinado 48 millones de euros—, pero sí permitía echar una mano a unos cuantos miles de españoles, polacos, húngaros, portugueses o griegos fundamentalmente para pagarse las clases de alemán o el viaje de su país al lugar donde le ofrecieran el puesto. Una portavoz del organismo dependiente del Ministerio de Trabajo que gestiona la ayuda explicaba la semana pasada a este periódico que los fondos para 2014 se habían agotado debido al espectacular incremento de solicitudes en los últimos meses, y aseguraba que no podía anticipar cuándo se retomaría. Otra portavoz ministerial fue ayer más rotunda, al anunciar la suspensión del programa. “La demanda no puede ser satisfecha”, aseguró.

Desde que se puso en marcha hasta finales del pasado mes de marzo, 8.919 jóvenes europeos habían solicitado la ayuda al Gobierno alemán. De esta cifra, los españoles acaparan casi la mitad (4.143). ¿Qué pasa ahora con estos jóvenes? Los que ya hayan empezado las prácticas o el trabajo, seguirán. Los que estén aún en el proceso burocrático no tendrán tanta suerte. “Todos los solicitantes ya han sido informados. A algunos se les autorizará la solicitud y a otros se les echará atrás. Esto no se trata de un rechazo definitivo, sino de un periodo de espera”, aseguraba la portavoz de la Agencia de Empleo que se encarga de los extranjeros. El Gobierno alemán justifica la cancelación en que el número de solicitudes que recibieron en el primer trimestre del año duplicaron a las del mismo periodo de 2013. En ningún momento se ha considerado aumentar la dotación de 48 millones de euros para este año.

El programa que ahora parece llegar a su fin estaba diseñado para financiar actividades como las clases de alemán o viajes desde los países de la UE. Para facilitar su integración, cada solicitante recibía ayudas para un curso que podía ser de hasta 16 semanas con 400 clases de 45 minutos. Una vez en suelo alemán, las instituciones también podían seguir apoyando a los jóvenes en el aprendizaje del idioma.

El Gobierno se niega a aumentar los 48 millones planeados para 2014

No es la primera vez que el programa que lanzó la antigua ministra de Trabajo y ahora titular de Defensa, Ursula von der Leyen, se ve rodeado de polémica. Muchos jóvenes han protestado porque lo que les vendían como el sueño alemán de aprender una profesión y un idioma no acababa correspondiendo con la realidad. Más de un centenar de jóvenes españoles acapararon la atención de los medios alemanes el año pasado después de que protestaran porque no se cumplieron las condiciones pactadas para hacer su formación profesional en la ciudad del este de Alemania de Erfurt. Ayer mismo el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung informaba de que más de 40 jóvenes que realizaban cursos de formación como cocineros o trabajadores en hoteles y restaurantes se han quedado sin fondos por la decisión del Gobierno de cancelar la ayuda. Después de prepararse estudiando alemán en sus países, estos jóvenes ahora se ven en Rostock mano sobre mano y con una ayuda de tan solo 200 euros. “El caos es simplemente infinito”, aseguraba al periódico alemán Peter Pedersen, responsable del hotel-escuela. “Se ha abierto una investigación”, respondía ante este caso la portavoz del Ministerio de Trabajo.

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