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“La FP en España no enseña lo que quiere el mercado”

El maltés James Calleja dirige desde otoño el Centro Europeo de Desarrollo de la Formación Profesional.

El maltés James Calleja, director de Cedefop.

Desde el pasado octubre el maltés James Calleja dirige el Centro Europeo de Desarrollo de la Formación Profesional (CEDEFOP), dependiente de la Comisión, que estudia su implantación en los 28 países. Tiene un objetivo principal: que los ciudadanos entiendan que su capacitación laboral no termina con los estudios reglados. Formado en Malta, Padua y Bradford, su ideario coincide casi en todo con el del ministro de Educación José Ignacio Wert, aunque huye de tener un perfil político. Calleja mantiene esta conversación desde Tesalónica, donde está la sede del centro, y arranca explicando que hace mucho tiempo que sus ancestros del sur de España se instalaron en Malta.

Pregunta. ¿Qué le parece que se gasten 1.700 millones de los fondos europeos de lucha contra el paro juvenil en implantar una nueva Formación Profesional en España?

Respuesta. El desempleo juvenil en su país está por encima del 55%. Cuando lo comparamos con Alemania  (7,9%) o Holanda (11%) la diferencia es enorme. La FP se va a cambiar en España y creo que se debe de renovar más para conseguir que resulte atractiva. Según nuestras investigaciones, tendría que haber más proximidad entre lo que se enseña y lo  que se espera que se haga en un trabajo, lo que demanda el mercado. En otras palabras, si alguien va a FP es para conseguir un trabajo y no parece que el nexo entre el aprendizaje y el empleo sea tan fuerte como en otros países. También tienen que existir los lazos en la secundaria. La teoría y la práctica deben ir juntas y hay que fomentar el emprendimiento, algo que su Gobierno está haciendo.

P. Pero España no tiene un tejido de grandes industrias como Alemania.

R. Las empresas pequeñas también están apoyadas por los Gobiernos y con el Erasmus + y las opciones de fondos sociales europeos para luchar contra el desempleo hay mucho dinero que se puede gastar en capacitación. Hay que formar para atraer inversores más que esperar la inversión y luego formar. Es una estrategia política. ¿Por qué sectores quieres apostar para reactivar la economía?

P. España tiene mucha población sobrecualificada o sin capacitación, pero escasa con estudios medios (muy demandados por la industria). ¿Se puede salir con estos mimbres de la crisis?

R. La educación por sí sola no resuelve, porque depende también de las inversiones, la regulación, las oportunidades… Pero es evidente que la crisis no ha golpeado tanto en países con altas tasas de FP: Alemania, Holanda, Luxemburgo o Austria. La formación atrae la inversión. Si soy un inversor que quiere levantar una compañía farmacéutica, lo primero que hago es ver dónde tienen gente con estudios en farmacia.

P. En 2020 nueve de cada diez trabajos exigirán cualificación. ¿En cinco años España, retrasada, puede ponerse al día?

R. Los informes dicen que cada vez más gente se forma. Por lo que muchos de quienes hoy no están cualificados lo estarán. Ustedes tienen un abandono temprano muy alto (la mayor de Europa 23,5% según los datos de Eurostat de la semana pasada), pero está mejorando. La gente se está dando cuenta de que para encontrar un trabajo, conservar el que tiene o buscar uno nuevo necesita tener conocimientos y una formación específica. Además, España está usando muy bien lo que llamamos el sistema de evaluación de enseñanzas no regladas. Existen los “certificados de profesionalidad” (dice en español), para certificar, por ejemplo, si tú has aprendido al lado de tu padre. Lo que tiene que trabajar España, en nuestra opinión, es la conexión entre la FP y la educación superior. Que exista más permeabilidad, más puentes.

P. Las empresas españolas invierten más en reciclar a sus trabajadores universitarios que en el resto. ¿Es justo?

R. Es injusto. Necesitan más formación los no cualificados. No ocurre solo en España. El problema es por qué los trabajadores dejan la enseñanza obligatoria sin haber aprendido los conocimientos básicos de matemáticas, ciencia, tecnología y computación. Todos fundamentales para tener una formación continua a lo largo de la vida profesional. A un universitario la empresa le pide actualizarse más que a quien limpia los cristales. Lo que observamos en la agencia es que en España no existen los mentoring skills: que unos trabajadores enseñen a otros dentro de la compañía. Hay que involucrar más a los empleados, que participen en este training.

P. Pero con la crisis las empresas invierten menos en formación.

R. Ya, pero en España tienen el fenómeno de los moocs (cursillos online gratuitos). Estoy muy sorprendido de lo populares que son allí. Es muy interesante.

P. ¿Con Internet puede suplir la formación presencial?

R. No hay que rechazar otras formas de aprender. El e-learnig es una buena herramienta, pero la capacitación exige contacto humano, una referencia, un mentor. Hay que combinar las dos modalidades, permitiendo que el alumno elija la que le venga mejor.

P. El Gobierno español está elaborando un mapa de empleabilidad de las carreras. Para muchos supone mercantilizar la educación.

R. Estudiar tiene muchas funciones y una de ellas es la de encontrar trabajo. Uno no va a la universidad porque no tenga nada más que hacer. La gente debe ser consciente de que estudia para tener un trabajo, más que por el hecho de estudiar. Su Gobierno está haciendo mucho por estrechar los lazos entre el mercado y la educación.

P. La reforma educativa española favorece que los mayores de cuarenta accedan a la Universidad. ¿Tiene sentido?

R. No hay nada malo que vayan los de 40 años. Hay que dejar de pensar en la educación como algo que termina a los 25 años. Tenemos que cambiar la mente. Las dinámicas del mercado cambian tan rápido que tenemos que ser alumnos toda nuestra vida. Pero no tienen por qué ir a la Universidad. Pueden hacer los moocs, talleres o aprender en el trabajo.

P. De modo que no hay descanso.

R. Vivimos una dinámica de continuo cambio en una sociedad de altas tecnologías. Lo que aprendemos no se pierde. Es una progresión y tiene que haber unos créditos que certifiquen que has ido creciendo en conocimientos para que estos sean valorados por el mercado.