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Uruguay regula la producción y venta de marihuana

El decreto que reglamenta la producción y comercio del cannabis entra el martes en vigor

Antes de fin de año se podrá comprar un máximo de 40 gramos al mes en las farmacias a menos de un dólar por gramo

Dos personas supervisan plantas de marihuana en Montevideo REUTERS

Alguien tiene que ser el primero”, respondía el presidente uruguayo, José Mujica, cuando le preguntaban por qué había decidido regular el comercio de la marihuana. Y finalmente, el Gobierno de Mujica presentó este viernes el decreto de 104 artículos que regulará la producción, distribución y venta de la marihuana. Ya está fijado el precio, la cantidad máxima que se podrá cultivar en casa o en los clubes, la que se podrá comprar en farmacia y hasta la forma en la que deberán identificarse los consumidores. La norma será aprobada el lunes por el Consejo de Ministros, entrará en vigor el martes y dentro de dos semanas se convocarán a las empresas que deseen cultivar la marihuana. Si todo discurre conforme a lo previsto, después de las elecciones presidenciales del 26 de octubre ya se podrá comprar en las farmacias hasta un máximo de 10 gramos de cannabis por semana y persona.

Habrá tres formas de acceder a la marihuana: en farmacia, mediante el cultivo en casa y mediante la asociación a clubes de consumo. Y las tres son excluyentes. Quien la adquiera en la botica no podrá cultivarla en casa ni en un club. El prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, explicó el viernes que el precio oscilará entre los 20 y los 22 pesos uruguayos. Es decir, entre 0,87 y 0,95 dólares. Por tanto, el precio máximo de compra al mes rondará los 35 dólares por persona. La intención es que el precio varíe sea competitivo respecto a la venta ilegal.

¿Cómo se las arreglará el Gobierno para que nadie compre más de lo permitido? Ése fue uno de los puntos más controvertidos de la norma. Para ello, el Ejecutivo barajó tres soluciones: un carné, una "tarjeta con un chip" o un algoritmo que traduzca en cifras la huella digital de cada persona. Algunos consumidores objetaron que no desean que sus nombres consten en ningún listado. Finalmente, el Gobierno optó por la huella digital.

“El solicitante”, explicó Cánepa, “va a concurrir a cualquier oficina del Correo y se va a registrar a través de un funcionario público que le va a pedir la cédula. El funcionario procederá al registro, utilizando elsoftware que permitirá enviar los datos sin que la cédula quede en su base de datos. Luego va a capturar dos huellas, del índice izquierdo y del índice derecho. El sistema verifica la huella para ver si ya no está registrado y, si no está, se crea un algoritmo con el que se lo va a identificar. Hay que aclarar que quedará registrado el algoritmo y no la huella”, añadió Cánepa.

Una vez registrado el algoritmo, el sistema informático asignará un número a cada usuario. Luego, explicó Cánepa, “la persona va a ir a la farmacia y va a solicitar la compra de hasta 40 gramos mensuales de marihuana. El farmacéutico va a tener una terminal en la que pondrá su huella, se identificará el algoritmo sin que aparezcan los datos personales. Y el sistema establecerá si la persona está autorizada a la compra”.

Mediante este sistema los compradores no se ven obligados a revelar su identidad ante el farmacéutico. Pero sí que deberán presentar su documento de identidad en las oficinas del Correo, así como una factura de servicio público donde aparezca su domicilio. Cánepa aseguró que el Gobierno hará un uso reservado de esos datos privados.

En las farmacias, los envases de venta no podrán portar más de 10 gramos. Y cada uno llevará una advertencia sobre el riesgo que implica el consumo para la salud. Los farmacéuticos no se verán obligadas a venderla, pero quienes lo hagan ganarán un 30% sobre el precio de venta. El producto no podrá exponerse ante el público. El máximo de Tetrahidrocannabinol, la sustancia del cannabis que ejerce mayor sobre el consumidor, será de 15%.

La policía podrá realizar controles de tráfico mediante aparatos que determinarán la dosis fumada por el conductor. Y se aplicarán las mismas multas asignadas al exceso de alcohol. Estará prohibido fumar cannabis en los mismos lugares donde se prohíbe el consumo de tabaco. Y los empresarios podrán realizar exámenes de control a los empleados para comprobar si consumieron cannabis.

En cuanto a la producción doméstica, la ley permite que se planten hasta seis plantas de cannabis por casa. En los clubes de marihuana se podrá cultivar hasta 99 plantas de cannabis hembra. No podrá haber menos de 15 socios por club ni más de 45 miembros. Cada miembro podrá percibir hasta 480 gramos de cannabis al año.

Las plantaciones serán cultivadas en un predio militar cuyo emplazamiento permanece en secreto por razones de seguridad. Dentro de dos semanas, el Gobierno publicará el concurso de licencias para que aquellas empresas privadas que deseen encargarse del cultivo. Cánepa indicó que se otorgarán entre dos y seis licencias. Se estima que la extensión de cultivo necesaria rondará las 10 hectáreas para plantar un máximo de 22 toneladas. Cánepa auguró que “no va a haber un aumento del consumo, sino un consumo mucho más visible”.

Los cultivadores de marihuana de Uruguay, reunidos en la asociación AECU, valoraron el precio impuesto al gramo de marihuana, informa Magdalena Martínez: “El precio está hecho para competirle al mercado negro con un producto de mejor calidad y al mismo precio; de eso se trataba”, afirmó Juan Vaz, portavoz de la Asociación de Estudios Cannabicos del Uruguay. Vaz calificó de “muy inteligente la idea de limitar al inicio la compra semanalmente para evitar un acopio indebido y que todo el mundo salga a comprar marihuana”.

Quedan por resolver los casos de personas que permanecen en la cárcel por cultivar marihuana. Vaz, que pasó un año en prisión entre 2007 y 2008 por cultivo ilícito, explica que AECU sigue los casos de dos personas, pero su liberación no será automática. “El tema depende de los jueces y la justicia es independiente. La nueva ley obliga a registrarse y está claro que esos dos condenados no estaban registrados”. El presidente de Uruguay expresó recientemente su deseo que no haya más personas presas en el país por cultivo de pequeñas cantidades de marihuana.

No ha sido fácil para José Mujica aprobar esta norma. Durante casi dos años arreciaron las críticas que hablaban de “incongruencias”, “contradicciones” y “sinsentidos”. Incluso el socialista y expresidente Tabaré Vázquez, impulsor de la legislación que prohíbe fumar en los espacios públicos, declaró: “Los países que legalizaron la marihuana están rebobinando porque la experiencia no fue buena”.

Pero Mujica no retrocedió. En junio de 2012 afirmaba:: “Alguien tiene que empezar en América del Sur. Porque estamos perdiendo la batalla contra las drogas y el crimen en el continente (…) Hago esto por los jóvenes, debido a que las formas tradicionales de abordar este problema no lo han logrado hasta ahora. Tenemos que encontrar otra manera, aunque algunos consideran que es audaz. Uruguay es un país pequeño, donde se pueden hacer las cosas más fáciles. No son tan grandes como Brasil”.

Finalmente, este país laico de 3,2 millones de habitantes y trece millones de vacas aprobará el lunes la primera ley que regule la producción y venta de marihuana. Será el primero de Sudamérica.

22 toneladas

Total.La ley que ha aprobado el Gobierno uruguayo prevé que se podrán cosechar hasta 22 toneladas de marihuana al año para su venta en farmacia en un máximo de 10 hectáreas en todo el país.

Productores. Como máximo habrá seis empresas dedicadas a la producción de marihuana.

Autoconsumo. Aparte de la producción estatal, los usuarios podrán cultivas sus propias plantas (seis macetas) o afiliarse a un club de fumadores.

Mercado negro. Comprar marihuana legal para revenderla seguirá siendo delito.

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