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Una mujer y su novio, degollados en un pueblo de Madrid

La policía busca al exmarido de la víctima, que tenía orden de alejamiento por malos tratos

El caso no estaba considerado de alto riesgo

Mueren degollados una joven y su novio mientras dormían. atlas

Los hijos de Hana B., de 24 años, un niño de ocho y una niña de cinco, descubrieron ayer por la mañana el cuerpo sin vida de su madre y de su pareja actual, Mustafá, de 30. Ambos eran marroquíes y yacían en el dormitorio principal de la vivienda, una casa de tres plantas en pleno centro de Villarejo de Salvanés (Madrid), degollados y con heridas de arma blanca defensivas en los brazos y en las manos. La mujer presentaba, además, una puñalada penetrante en la espalda, según informó la Guardia Civil y las emergencias de la comunidad madrileña, que recibieron el aviso alrededor de las 8.50.

La Guardia Civil busca al principal sospechoso del crimen, el exmarido de Hana y padre de los pequeños, Mbarak M., de 32 años, que podría haber escapado en su coche, un Volkswagen modelo Passat antiguo. La pareja procede de Marruecos, de Larache, y se había separado hace unos tres meses, después de que la mujer denunciara a su entonces marido por una agresión en marzo. Por este motivo, Mbarak fue detenido y el juzgado decretó el pasado 1 de abril una orden de alejamiento de 500 metros de la víctima, indican fuentes de la investigación.

Los niños de la fallecida, de ocho y cinco años, hallaron los cuerpos

La muerte de la pareja se produjo mientras los pequeños dormían en una habitación contigua a la de su madre. Una amiga de la fallecida asegura que Hana había interpuesto hace poco una segunda denuncia, debido a que la acosaba por teléfono e, incluso, un día llegó a acceder a la casa.

El supuesto agresor trabajaba de matarife desde hacía unos seis años en un matadero de la localidad. Ayer no acudió a su puesto de trabajo. Sus compañeros aseguran que es un gran trabajador, “el mejor”, y no se explican cómo ha podido ocurrir algo así. Aunque recuerdan que últimamente “se le veía muy quemado” por la separación de su mujer. “A veces dormía en el coche e incluso nos llegó a pedir que le habilitáramos una habitación aquí”, comentaron. Hana llegó a España después de casarse con Mbarak en Marruecos con tan solo 14 años. Aunque residían en España iban a Marruecos periódicamente, relata uno de los primos de la fallecida. Hana tenía tres hermanos, todos varones.

Los pequeños se despertaron y al ver que su madre no acudía como todas las mañanas a su dormitorio, fueron a su habitación donde encontraron la terrible escena. En ese momento, se hallaba en la puerta de la vivienda la mejor amiga de Hana, que había quedado para desayunar con ella. “Los niños lloraban y decían que su madre estaba muerta. Subí las escaleras, pero no me atreví a entrar en la habitación”, relató. Inmediatamente, avisó a la policía y a una ambulancia.

Hana B. no había cambiado
la cerradura
de su vivienda

Esta amiga habló con Hana a la una de la madrugada del domingo. “Estaba muy contenta y me dijo que viniera por la mañana para llevar a los niños al colegio y más tarde a desayunar”, recordó. “Había una orden de alejamiento, pero Hana nunca se habría imaginado algo así”. Describe a Mbarak como un hombre delgado y, en su opinión, de poca fortaleza física.

Quizá por eso, Hana no cambió la cerradura de la vivienda de la que tenía llave su exmarido. La puerta de la casa no estaba forzada, aunque había una ventana rota, por lo que los agentes sospechan que pudo trepar por la fachada y acceder por ella. “Siempre cerraba con llave y la dejaba puesta por dentro de forma que no se podía entrar”, dice su amiga, que también habla de que Mbarak llamaba por teléfono a Hana diciendo que quería volver con ella. “Incluso entró un día en la casa y se escondió en el hueco de la escalera”, sostiene. Las fuerzas de seguridad eran conscientes de la orden de alejamiento, pero la situación no era considerada de alto riesgo.

En un primer momento, los pequeños relataron a los agentes que su padre había estado en la vivienda por la noche y que ellos se fueron a la cama, según informó el alcalde de la localidad, Marco Antonio Ayuso. Aunque en declaraciones posteriores no repitieron lo mismo. Los niños fueron atendidos por psicólogos del Ayuntamiento y permanecieron en las dependencias municipales a la espera de ser trasladados a un centro de la Comunidad de Madrid. “Ellos tendrán que valorar el estado en el que se encuentran y si se quedan con sus familiares”, explicó Ayuso. El municipio guardó ayer un minuto de silencio en repulsa por el suceso, pero todavía no ha decretado días de luto a la espera de que se aclare algo más lo sucedido.

Una vecina de la pareja que conocía a la fallecida de hablar con ella en el parque cuando salía con los niños, comentó que el exmarido no se portaba muy bien con Hana. “Nos contaba que a veces no aparecía por casa en días después de cobrar, porque le gustaba jugar a las máquinas”. Sus compañeros de trabajo, sin embargo, constatan que era “una persona siempre dispuesta a hacerte un favor”.

En caso de confirmarse que la mujer ha sido asesinada por su expareja, sería la quinta víctima de violencia de género en la Comunidad de Madrid en lo que va de año y la vigésimo segunda en todo el país.