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La sanidad social de Costa Rica se abre a las parejas homosexuales

Colectivos y Gobierno celebran el primer reconocimiento de una institución estatal a las uniones del mismo sexo en Centroamérica

La bandera de arcoiris izada al lado de la bandera costarricense. REUTERS

Una persona homosexual que trabaje y cotice igual que un heterosexual no puede hoy asegurar en la sanidad pública a su pareja como lo hace la mayoría de la población costarricense. Y si se enferma, la pareja no tiene prioridad en la visita en el hospital. En fin, lo normal en el contexto de Centroamérica y algunos países de América Latina.

Esta distinción, sin embargo, tiene fecha de caducidad. Dentro de tres meses un gay o una lesbiana podrán otorgar a su pareja el seguro indirecto y recibir los servicios médicos solidarios sin distingo de su preferencia sexual. La junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), entidad descentralizada rectora de la red de centros sanitarios estatales, ha decidido esta semana reformar su reglamento para eliminar el concepto de “marital” y reconocer como válida cualquier unión de dos personas, aunque el Estado costarricense aún no aprueba ninguna ley que valide las parejas homosexuales, como lo pretende el nuevo gobierno de Luis Guillermo Solís.

Este es el primer paso de reconocimiento legal a las parejas del mismo sexo en servicios públicos costarricenses. Es, pues, la primera acción a favor de esta población en toda Centroamérica, donde las discusiones sobre los derechos de homosexuales están aún lejos de concretarse en hechos, como ha ido ocurriendo en Estados Unidos, México, Argentina e Uruguay, por ejemplo.

Diversas instancias judiciales y la Asamblea Legislativa costarricenses tramitan aún mil y un intentos por el reconocimiento de la pareja homosexual, en medio de una resistencia de sectores conservadores que sienten una amenaza a la figura del matrimonio. Pero tanto ha ido el cántaro al agua en los últimos diez años que finalmente una institución estatal ha acabado abriendo la puerta a los cambios que se irán acelerando en el sistema estatal, como esperan ahora dirigentes del movimiento de reivindicación de esta minoría.

Los directivos de la CCSS comenzaron a discutir esta posibilidad en los días previos al 8 de mayo, cuando la conservadora Laura Chinchilla dejó el Gobierno en manos de Luis Guillermo Solís, quien tiene el propósito de pasar una ley que no discrimine entre heterosexuales y homosexuales para efectos de los servicios públicos, cuidándose de no usar la palabra matrimonio. 16 días después del cambio de gobierno, quizá como una causalidad o quizás no tanto, ha quedado aprobada la validez de la pareja gay para efectos de la sanidad social. Accederán al seguro familiar; es decir, el servicio de salud de Costa Rica ha decidido reconocer a la familia sexualmente diversa.

La iniciativa fue del directivo Luis Loría, representante del movimiento cooperativista ante la CCSS. “Me molestó mucho ver que el 1° de mayo (en las negociaciones políticas para elegir la directiva de la Asamblea Legislativa) se estaba jugando con el tema de los derechos de la población homosexual. Me indigné mucho y vi que era el momento para concretar una idea que ya llevaba un año pensando. Vi que esto, además de la llegada de un gobierno más sensible a este aspecto de los derechos humanos, daba una coyuntura propicia y así fue”, ha relatado Loría a este diario. “Los miembros de las parejas del mismo sexo cotizan igual que los otros y no tienen hijos, con lo cual de alguna manera subsidian a la mayoría. La idea es un cambio de paradigma: es abrir los ojos a una realidad. La institución de seguridad social más importante de América Latina (CCSS) está poniéndose en el siglo XXI”.

Hay fiesta en los colectivos de activistas y en las casas de parejas homosexuales que, en su muchos, casos se identifican solamente como compañeros de departamento. No es este el caso de Roberto y Ronald, que viven al norte de San José y al enterarse de la decisión de la CCSS, han sacado cervezas, bocadillos y los altavoces con música de fiesta. “En nuestro caso, los dos trabajamos y tenemos seguro directo, pero esto hay que celebrarlo. Es el primer paso después de muchos años de peleítas por aquí y peleítas por allá y ahora, gracias a Dios, tenemos un primer fruto”, dijo Roberto, dueño de una peluquería y católico de misa dominical.

El 55% de las parejas tienen seguro social directo, por lo que la reforma reglamentaria beneficiaría al 45% de ellas, según cifras dadas a la prensa por María del Rocío Sáenz, presidenta de la CCSS, quien aseguró que la ampliación de la población cubierta no afectará la calidad del servicio general.

Luis Guillermo Solís también está celebrando. “Esta es una decisión histórica que responde al espíritu costarricenses de inclusión y entendimiento de que los Derechos Humanos son para todos y todas. Aún nos queda como sociedad camino por recorrer, espero que pronto pueda ampliarse también en lo que corresponde a derechos patrimoniales. Hoy como país nos merecemos una felicitación”, ha escrito en su perfil de Facebook.

La decisión se ha tomado este jueves por la noche, seis días después de que la Presidencia de la República hizo izar la bandera de la diversidad sexual junto al Pabellón Nacional para celebrar el día mundial contra la homofobia, un acto que le generó a Solís críticas de dirigentes religiosos y de ciudadanos laicos. La Sala Constitución recibió cinco recursos de amparo de ciudadanos molestos con el gesto del Gobierno, dos de los cuales se han rechazado y el resto aún no admite para estudio.

La reforma reglamentaria de la CCSS fue catalogada como “histórica” por la representación local de Naciones Unidas y la considera el inicio del camino de reconocimiento de derechos de la minoría no heterosexual. “‘Como se ha dicho en la campaña de Naciones Unidas, “Libres e Iguales,” hay que celebrar el amor, no hay que castigarlo. Lo que hay que castigar es el odio y la discriminación”, declaró mediante un comunicado de prensa la representante local, Yoriko Yasukawa.