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“La única forma de conservar a los tigres es tener más bosque”

Belinda Wright, directora de la Sociedad Protectora de la Vida Silvestre de India, avisa de que sólo quedan 3.500 en libertad

Hay 8.000 en cautiverio, pero no sirven para reintroducir la especie

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Belinda Wright, directora de la Sociedad Protectora de la Vida Silvestre de India (WPSI, por sus siglas en inglés).

Una tigresa come hombres encendió las alarmas a principios de este año en India. Salió del bosque de Corbett y en el lapso de un par de meses, mató a siete personas, de las que se comió casi enteras a dos. Otras dos víctimas mortales no se le han podido atribuir, pero también podrían haber sido suyas. Estos ataques extendieron los temores entre la población cercana al bosque, en los límites de los Estados de Uttar Pradesh y Uttarakhand. "Los tigres no matan por naturaleza. Es una conducta muy inusual en los tigres. Normalmente hay una razón detrás”, explica una de las expertas en los felinos más reconocidas en India y en el mundo, Belinda Wright, al frente de la Sociedad Protectora de la Vida Silvestre de India (WPSI, por sus siglas en inglés). Explica que una posibilidad de que los tigres se vuelvan violentos contra los humanos es que se sientan atrapados. Lo que sucede, por ejemplo, cuando los tigres salen de la selva, por alguna pelea territorial, por falta de alimento o porque se desorientan y se pierden, y alguna persona lo ve y llama por teléfono a los vecinos. Así, muchas veces, terminan rodeados de una multitud. En algún momento el tigre entra en pánico y en su escape puede herir o matar a alguien. “El control de las muchedumbres es un gran problema para la conservación. Dice que es posible que la tigresa come hombres, como la han bautizado, y que algunos han comenzado a llamar “la reina del misterio”, fuera la misma que se vio atrapada y matara a dos personas que no han sido confirmadas como sus víctimas.

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Una tigresa en el parque Ranthambhore, en India.

Las autoridades lanzaron un gran operativo para su captura, pero no lograron atraparla. La tigresa parece haber regresado a su hábitat. “Ojalá. Sería lo mejor para ella, si ha encontrado un nuevo territorio y hay animales que pueda comer, puede ser que nunca vuelva a matar gente y que no volvamos a saber de ella”, explica Wright en su oficina de Nueva Delhi, que está decorada con fotos de felinos y todo tipo de parafernalia a rayas anaranjadas y negras. Los tigres son muy territoriales y esta hembra está obviamente pedida. Los machos tienen territorios más grandes, entre más fuertes mejor situados, y en ellos caben dos o tres hembras. “Algunas veces cuando las hijas crecen terminan por echar a sus madres: tal vez es el caso de ésta”, explica Wright con una voz de intriga. Otro motivo para que los tigres se vayan de su territorio es la cacería humana. Una vez fuera de los bosques, los hombres son “muy estúpidos, presas muy fáciles de matar”.

Así, aunque hay historias de tigres que se han vuelto “come hombres”, normalmente “si tienen la opción de quedarse en un lugar donde tengan qué comer y puedan vivir, los tigres van seguramente a escoger eso”, explica la conservacionista.

Se emociona cuando habla del destino que podrían sufrir los tigres: “Es una especie en crítico peligro de extensión”. Para ella han sido la pasión de toda su vida. “Son los seres más hermosos que han pisado la tierra. Sería criminal si los dejamos desaparecer. Cada individuo es muy importante”, dice.

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Miembros de la de la Sociedad Protectora de la Vida Silvestre de India controlan la medición de tres pieles de tigre en el norte de la India.

Por su naturaleza esquiva son muy difíciles de contabilizar. Pero se estima que en todo el mundo quedan entre 3.200 y 3.500 tigres salvajes. India concentra la mayor población con unos 1.700 y los demás están en otros países de Asia. Irónicamente en cautividad entre Estados Unidos y China hay más de 8.000 ejemplares. “Pero no sirven para la conservación de la especie, porque no saben cómo cazar y están acostumbrados a la gente”, indica Wright.

Dice que la diversidad de la especie es un problema. “También la fragmentación de sus hábitats, cada vez que ponemos una carretera, o la falta de alimento por la cacería humana”. Así que la única forma de conservar al tigre es teniendo más bosque y no sabe si India lo va a lograr: “Odio decir esto, pero si no nos tomamos la conservación del tigre en serio, lo vamos a perder”.

India está haciendo un nuevo censo y se sabrán los resultados a final del año, dice la también productora del aclamado documental de National Geographic “India: tierra del tigre”.

Su organización se encentra en la aplicación de las leyes para la protección, en entrenamiento de la policía para tratar a estos animales. También documentan cada muerte de los tigres e intentan predecir las zonas y los tiempos donde los cazadores furtivos cometerán crímenes, para así intentar evitarlos.

Dice que el conflicto entre hombres y tigres siempre ha existido. Pero que ahora los medios lo hacen más visible. En el caso de la última tigresa come hombres, dice que ahora que la gente esta fuera de peligro, “todo mundo se va a relajar hasta que reaparezca, pero yo espero que se quede en el bosque. Que haga las cosas que los tigres se supone que hagan y esté feliz”, dice sonriendo con un especial brillo en los ojos.