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Un implante subcutáneo similar al anticonceptivo combate la malaria

El prototipo libera un insecticida que mata a los mosquitos que pican al portador

El proyecto Malaria Mission necesita fondos para continuar el desarrollo

A la derecha, el médico Carlos Chaccon examina a una menor de la comunidad indígena Pemón de Mawayen cerca al río Caroní, en la frontera entre Venezuela y Brasil.
A la derecha, el médico Carlos Chaccon examina a una menor de la comunidad indígena Pemón de Mawayen cerca al río Caroní, en la frontera entre Venezuela y Brasil.

Un pequeño dispositivo de 2 milímetros de diámetro que se inserta debajo de la piel del brazo es la última idea para combatir la malaria. El desarrollo de este implante, similar a los anticonceptivos, es trabajo de Malaria Mission, una iniciativa del grupo de investigación Salud Tropical de la Universidad de Navarra y la Clínica de Navarra. Se compone de un pequeño implante de silicona que libera un insecticida con lo que mata a los mosquitos que pican a su portador. La iniciativa, aún en fase de experimentación, busca 15.000 euros de financiación a través de una campaña de crowfunding. Lo ha desarrollado Carlos Chaccour, coordinador de Malaria Mission, con una idea que comenzó a madurar de sus viajes a zonas afectadas por la malaria de Colombia, Venezuela y Brasil que bordean Amazonas. 

Chaccour es especializado en medicina tropical de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical (LSHTM, por sus siglas en inglés), que pertenece a la Universidad de Londres. En el claustro universitario este conoció a la investigadora Julie Chaccour, su actual esposa y otra de las integrantes del grupo de su trabajo. El implante contiene ivermectina, una medicina "segura y muy utilizada" en el trópico para controlar diversas enfermedades parasitarias, que se libera de forma prolongada en el portador y hace que los mosquitos mueran al picarle. "El objetivo de esta técnica clínica es matar a aquellos mosquitos anófeles, que son los que transmiten el parásito que causa la malaria", comenta el médico Chaccour por teléfono desde Navarra.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 200 millones de personas enferman de malaria cada año (cuatro veces la población de España) y mueren por la misma causa cerca de 700.000 (el 75% de los habitantes de Barcelona).

La ivermectina es un tipo de medicamento usado por los profesionales de la medicina desde hace 25 años para combatir a otras enfermedades como la oncocercosis —más conocida como la ceguera del río—. Se trata de "un parásito que vive bajo la piel y produce otros parásitos más pequeños que se pueden meter al ojo y ahí deja a la gente ciega. En nuestra investigación nos hemos dado cuenta que si la ingieres no solo te evita la ceguera, sino que hasta se mueren los piojos. Entonces ahí fue cuando pensé que si esto mata a bichos que chupan sangre por qué no a mosquitos. Entonces había muy poca investigación al respecto y fue allí cuando decimos montar el estudio en Londres en 2008", explica Chaccour.

Según relata el investigador, en aquella etapa del trabajo "logró que el 80% de los mosquitos murieran tres días después de haber picado una persona que había ingerido la ivermectina". Pero "aunque la droga era efectiva su efecto era de corta duración. Descubrimos que era una cosa interesante para la malaria aunque como duraba tan poco tiempo en la sangre resultaba poco práctico porque para lograr su efecto tendrías que ingerir dicho medicamento hasta tres veces por semana. Entonces hemos estado buscando formas para hacer que su efecto sea más prolongado y lo que se nos ocurrió fue idear esta barrita de silicona que se pudiera meter bajo la piel".

Se trata de una barrita —cuyo aspecto es parecido al de una cerilla— cuyo proceso de aplicación es similar a la utilizada para poner implantes de anticonceptivos. "Nosotros hemos usado la misma tecnología que se usa en los tratamientos hormonales. Ahora estamos en fase preclínica", argumenta Chaccour, quien asegura además que cuando el implante este listo para ser usado podrá ser utilizado por personas mayores de cinco años.