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El ‘no a las prospecciones’ revienta el pregón del ministro Soria en Telde

Las protestas acaban en disturbios y una detención por parte de la policía

Protestas en contra de las prospecciones petrolíferas. Atlas / EFE

El pregón por las fiestas de San Juan que José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, ofreció en Telde, su ciudad natal, estuvo rodeado de disturbios que acabaron con un detenido, según confirmó la Policía Nacional, y cinco según contabilizaban varias de las organizaciones que estaban presentes en la protesta. La concentración se produjo en contra de las prospecciones petrolíferas y en medio de un caldeado ambiente después de las populosas marchas que el fin de semana se produjeron en Canarias.

José Manuel Soria llegó puntual a su cita a la ermita de San Pedro Mártir, en su ciudad natal. Allí le esperaban familiares, conocidos y sobre todos muchos miembros del Partido Popular de Canarias, que querían acompañar al presidente del PP en las Islas en un día tan señalado para él. También lo habían señalado en rojo los ciudadanos que protestan contra las prospecciones petrolíferas y que desde dos horas antes fueron llegando a las inmediaciones del recinto, que estaba custodiado por la policía. Ni los ciudadanos del barrio pudieron entrar al acto. Maribel y Carmen, vecinas de San Juan, querían hacerlo. “No se puede mezclar todo, este ministro aprobó las prospecciones pero es de Telde y lo ha hecho muy bien”, decía Maribel indignada porque a ella la Policía Nacional tampoco la había dejado pasar. El ministro se bajó del coche sonriente y, entre él y los manifestantes, el PP dispuso a una veintena de personas que aplaudieron su llegada mientras que a sus espaldas, apenas a 25 metros de distancia, unos 1.000 ciudadanos proferían todo tipo de insultos hacia José Manuel Soria. Para cuando entró a la pequeña y calurosa ermita, Maribel ya había tomado una sartén que golpeaba con un cucharón mientras gritaba.

Paco sí pudo entrar. Lo llamaron del Partido Popular el pasado lunes para que acudiera si quería. Hizo de interventor en una mesa electoral en las elecciones europeas. Llegó dos horas y cuarto antes a la ermita y a unos minutos de comenzar el pregón salió y encendió un cigarrillo. En ese momento llegó un policía, le preguntó que hacía ahí y lo identificó. También identificó al periodista con el que hablaba. “Me pidieron la documentación porque no voy de traje y corbata, esto es impresentable”, confesaba. Se quejó ante la coordinadora designada por el PP porque se había sentido señalado y poco después se fue: “Así nos va, si pedimos hasta etiqueta para poder estar”.

María del Carmen Castellano, alcaldesa, reía nerviosa ante lo que estaba ocurriendo y dijo que “los manifestantes tienen que respetar” lo que decidió el grupo de gobierno municipal a la hora de nombrar al pregonero de las fiestas locales. “Sea el número de personas que sea me es absolutamente indiferente”, sentenciaba Castellano. María del Carmen Hernández Bento, delegada del Gobierno de España en Canarias, señalaba que “le hubiese gustado que se comunicara oficialmente la manifestación”. Bento observó también que se sentía “preocupada” por las descalificaciones que “se están utilizando y que no conducen a nada bueno”. Hasta tres miembros del PP con cargos oficiales en Canarias, sin embargo, cuestionaban a su llegada la elección de Soria en “este momento” para hacer de pregonero. “Parece que nos damos tiros en el pie”, decía uno de ellos.

En el interior de la ermita José Manuel Soria habló de la historia de Telde, de su vida en la ciudad entre los calurosos aplausos y sonrisas de sus correligionarios y algunos vecinos que consiguieron una localidad. El párroco, José María Cabrera, había mostrado su asombro días antes por que se fuera a celebrar el pregón de Soria: “parece que no es el mejor momento”, dijo. A la salida, rehuía a hacer declaraciones pero admitía a EL PAÍS que “la gente grita porque tiene una herida abierta, pero no solo contra las prospecciones, gritan también contra la pobreza, la crisis y el paro. Escuche, sólo solo hay que escuchar”.

Telde es la cuarta ciudad más poblada de Canarias y supera los 100.000 habitantes. En algunos de sus barrios el paro supera el 50%. Del Ayuntamiento han emergido varios casos de corrupción, como el Caso Faycan, aún sin resolver y en el que está imputada la alcaldesa de la ciudad, entre otros, por presunta financiación irregular del PP. Hace unos días Castellano era imputada otra vez, en esta ocasión por permitir el pago de una factura con cargo al Plan de Proveedores a un empresario por una sentencia judicial contra el Consistorio. La Fiscalía entiende que expropiaciones y sentencias judiciales no entraban en los gastos permitidos por el Plan.

La Policía Nacional confirmó un detenido pero las organizaciones presentes lo elevaron a cinco, siendo uno de ellos Rafael Casanova, miembro de Izquierda Unida. Al acabar el acto comenzaron las carreras y los manifestantes cortaron uno de los carriles de la autovía que comunica la ciudad. Los miembros de la Unidad de Intervención Policial disolvieron a un grupo de manifestantes que rodeó una cafetería a la que entraron varios miembros del PP que habían asistido al acto. Uno de los promotores de la movilización reconocía que “no se puede permitir, nos queríamos manifestar de forma pacífica, pero la indignación de la gente se nos va de las manos”. Otro promotor sentenciaba: “Al menos a Soria no se le va a olvidar el día que dio el pregón en la ciudad que le vio nacer”.

La tensión política en Canarias es irrespirable después de la luz verde que el Ministerio de Medio Ambiente ha dado a Repsol para que ejecute las prospecciones petrolíferas para las que tiene permiso. En los próximos días el Tribunal Supremo resolverá de forma conjunta los siete recursos presentados y que aún paralizan los sondeos.