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Células solares alternativas con un ingrediente del tofu y de las sales de baño

Una nueva tecnología sustituye el costoso cloruro de cadmio por un compuesto mucho más barato y no tóxico

El investigador John Major en su laboratorio.

Una tecnología de células fotovoltaicas que intenta desbancar desde hace décadas a las de silicio, preponderantes en el mercado de la energía solar, ha recibido un empujón hacia el éxito con el anuncio de que se puede reemplazar uno de sus componentes, costoso y tóxico, por otro utilizado, entre otras cosas, en la fabricación de tofu, el alimento de origen asiático, y en sales para el baño. Las células de teluro de cadmio son mucho más finas y tienen un coste por vatio más bajo que las de silicio pero necesitan la adición de otro compuesto, habitualmente el cloruro de cadmio, una sal soluble en agua, para aumentar su eficiencia hasta hacerlas rentables, explicaron, en la cumbre de científicos europeos ESOF, investigadores de la Universidad de Liverpool (Gran Bretaña)

Jonathan Major, que ha dirigido el trabajo, señaló que, tras los experimentos que han hecho, apuestan por cambiar el cloruro de cadmio por un compuesto mucho más barato y no tóxico, el cloruro de magnesio, que se extrae del agua marina y que se aplica fácilmente. Los resultados de la investigación se publican en la revista Nature e indican que la eficiencia de conversión de energía solar en electricidad ronda el 13% si se utiliza cualquiera de los dos compuestos. Sin embargo, todavía queda por probar la estabilidad de estas nuevas células para poder continuar hacia su producción comercial.

Mientras que el teluro de cadmio, la base de estas células fotovoltaicas de capa delgada, es un compuesto estable con poco riesgo, el uso de cloruro de cadmio durante el proceso de fabricación exige grandes medidas de seguridad por el riesgo para los trabajadores y el medio ambiente.

“Si queremos que la energía solar fotovoltaica compita con la procedente de combustibles fósiles debe bajar su coste por vatio generado y este es un paso más hacia ese objetivo”, aseguró Major.

 Los experimentos han mostrado que, curiosamente, el magnesio ya estaba presente en las células fabricadas con el compuesto tradicional. Procedía del sustrato de vidrio y no afectaba a su funcionamiento. Sin embargo, otros cloruros que se han probado sí afectan a su comportamiento, al introducir impurezas activas eléctricamente. El congreso de científicos ESOF 2014 agrupa a unos 4.000 participantes y es la mayor reunión interdisciplinaria que se celebra en Europa.