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¿En qué consiste el tratamiento experimental contra el ébola?

La comunidad científica se mueve entre la cautela y la esperanza ante la terapia de anticuerpos monoclonales contra el virus

Saltándose las etapas que sigue el desarrollo de un medicamento, dos ciudadanos estadounidenses han recibido un tratamiento experimental contra el virus del ébola, para el que no existe terapia aprobada ni vacuna y que presenta una letalidad del 60% de los casos.

El médico y la cooperante, Kent Brantly y Nancy Writebol, trasladados desde Liberia al hospital Universitario Emory de Atlanta han recibido un suero denominado ZMapp, desarrollado por el laboratorio Mapp Biopharmaceutical, que hasta el momento sólo se había ensayado en monos.

¿En qué consiste este fármaco? Se trata de la combinación de tres anticuerpos monoclonales que se unen al virus para que el sistema inmune pueda identificarlo y neutralizarlo.

En otras enfermedades, fármacos similares se generan a partir del cultivo de anticuerpos obtenidos de pacientes que han superado la infección. En este caso, se han empleado ratones, a los que se ha expuesto a una proteína clave del ébola para que generaran anticuerpos frente a ella. Estas moléculas convenientemente humanizadas para no provocar problemas de rechazo son manipuladas para poderles extraer el contenido genético que se transfiere a plantas de tabaco (Nicotiana benthanmianas) de forma que puedan producir la molécula de masivamente. Esta fase de la producción corre a cargo de la empresa Kentucky Bioprocessing, una filial de la gigante tabacalera Reynolds American, informa Reuters.

Este camino lo habían recurrido de forma independiente dos compañías: una alemana (Icon Genetics) y otra canadiense (Defyrus), tal y como describe The New York Times. El suero ZMapp contiene una selección de los anticuerpos más prometedores obtenidos por estas dos empresas. El fármaco se encontraba en desarrollo, en proceso de evaluación tanto de su eficacia (si funciona o no; en qué medida) como de su seguridad (qué efectos secundarios puede producir).

"Dadas las circunstancias, veo positivamente que les hayan tratado", comenta Luis Enjuanes, virólogo del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC. "La idea es que este cóctel de anticuerpos neutralice la infectividad del virus", añade, "el hecho de que en los dos pacientes en los que se ha probado no hayan sufrido un choque anafiláctico es muy favorable".

Desde Mapp Biopharmaceutical, los mensajes que se lanzan transmiten la mejora de la salud de los dos pacientes. El presidente de la compañía, Larry Zeitlin, manifestó en una entrevista el miércoles que ya están tratando de alcanzar un acuerdo con las autoridades sanitarias estadounidenses para “poner a disposición el medicamento lo más rápidamente y de la forma más segura posible”. Sin embargo, el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, enfrió el mismo miércoles este optimismo: “Es prematuro aún decir si el tratamiento es eficaz”.

Hasta ahora, la única terapia que se puede ofrecer a las personas infectadas consiste en el control de los síntomas que produce la enfermedad. En las primeras fases, fiebre y deshidratación que se tratan con antitérmicos y, si es necesario, suero fisiológico para mantener el equilibrio de los electrolitos (potqasio, sodio, calcio) y evitar que la falta de líquidos provoque problemas cardiacos (arritmias, infartos). También antibióticos para combatir complicaciones por infecciones. En estados más avanzados, si comienzan a fallar órganos vitales, puede ser necesario el apoyo de hemodiálisis (insuficiencia renal) o respiración asistida (insuficiencia pulmonar, pérdida de conciencia).

Todos estos esfuerzos se dirigen a liberar al sistema inmune de otros esfuerzos que no sea producir anticuerpos a tiempo para someter el virus. Si las defensas del cuerpo responden adecuadamente, generando suficientes anticuerpos contra el virus, el enfermo se sobrepondrá a la infección y estará inmunizado frente a ella de por vida.

Por ello, es difícil saber si la aparente mejora de los pacientes estadounidenses se ha debido al suero experimental administrado o a que su cuerpo está sobreponiéndose a la infección. A ello alude también el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta, al indicar que es muy pronto para saber si ZMapp es efectivo. Hay pacientes infectados que “mejoran espontáneamente o con ayuda sanitaria”, iniste el CDC. Y recuerda que el tratamiento estándar para la enfermedad se basa en el control de los síntomas.

Al contrario de lo que sucede con las vacunas, que previenen de la infección, el ZMApp es un tratamiento para administrar a las personas ya contagiadas. Existen otras terapias en desarrollo contra el ébola. Al menos dos más, que cuentan con financiación del departamento de Defensa de Estados Unidos, según el CDC.Y tres vacunas en etapas experimentales.