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El genoma del café aclara la historia de la cafeína

Los genes correspondientes en el té y en el chocolate evolucionaron independientemente

Un equipo científico internacional ha obtenido la secuenciación del genoma del café, en concreto de Coffea canephora, supone aproximadamente un 30% de la producción mundial, y al analizar el ADN y compararlo con otras especies, han visto que la evolución de los genes implicados en la cafeína en esta planta evolucionaron de modo independiente de los que desempeñan similar función en el té y el chocolate. “Al investigar el genoma del café y los genes específicos, podemos sacar algunas conclusiones acerca de qué es lo que lo hace tan especial”, señala Philippe Lashermes, uno de los líderes de este proyecto internacional. “El café es tan importante para los madrugadores como lo es para la economía global”, recalca.

El genoma supone para los científicos “una herramienta para localizar rápidamente genes específicos en cromosomas individuales del café, un recurso que ayudará a mejorar los cultivos, acelerar el desarrollo de nuevas variedades de café e incrementar la resistencia de las plantas ante presiones medioambientales como el cambio climático y las plagas”, destaca la revista Science en la que se presenta esta semana la investigación.

El año pasado se produjeron en el mundo 8,7 millones de toneladas de café, según datos de la Organización Internacional del Café y es la producción agrícola principal en muchos países tropicales. Cada día se consumen en el mundo 2.250 tazas. El C.canephora es una de las dos especies más importantes comercialmente, junto con la C.arabica, de menor acidez.

El genoma del café es el producto de un proyecto en el que han participado científicos varios países europeos (incluida España) y americanos.

La investigación, señalan los científicos de la Universidad de Búfalo (EE UU) que han participado en el proyecto, “no aporta novedades sobre el papel evolutivo de la cafeína, “pero refuerza la idea de que el compuesto tiene alto valor y da la oportunidad de comprender mejor la evolución de la estructura del genoma del café”. Es posible, apuntan, que la cafeína ayude a las plantas a repeler a los insectos o a entorpecer el crecimiento de los competidores, y un trabajo reciente ha mostrado que algunos polinizadores puede desarrollar el hábito por esta sustancia: los insectos que acuden a plantas productoras de cafeína a menudo regresan a por otra dosis.