Una ballena azul en Canarias

Nuevo avistamiento en aguas de Lanzarote y Fuerteventura del animal más grande del planeta

La ballena azul avistada en Canarias el pasado fin de semana.

Un grupo de investigadores de la Universidad de La Laguna y el zoólogo Álvaro Astica han avistado nuevamente en aguas próximas a Lanzarote y Fuerteventura una ballena azul, el animal más grande que haya vivido jamás en nuestro planeta. Se trata de presencias rarísimas, ya que sólo hay tres registradas a lo largo de 20 años.

El avistamiento se produjo a ocho millas náuticas al Este del estrecho de la Bocayna, que separa estas dos islas canarias, durante una de las salidas que este fin de semana llevó a cabo el barco del Instituto Canario de Estudios de la Naturaleza de Fuerteventura (ICENAI) en el que se “enrolaron” los cuatro biólogos de la Universidad de La Laguna, que esta semana finalizaron en la isla majorera una campaña del proyecto Canarias con la Mar, financiado por la Fundación Biodiversidad, el Ministerio de Medio Ambiente (MAGRAMA), el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Fuerteventura.

Álvaro Astica, dedicado desde hace años a la observación de cetáceos (whale watching) en el entorno de Fuerteventura, ha confirmado la enorme importancia de encontrar a este mítico animal en esta zona. “Este año ha sido muy importante para esta especie en Canarias. En primavera se vieron algunas en aguas de Tenerife, y ahora aquí frente a Fuerteventura, lo que indica que la ballena azul podría haber comenzado a utilizar el archipiélago en su migración hacia el norte en primavera, y de regreso a aguas tropicales en otoño”, apunta Astica.

La tripulación de científicos, que considera estas aguas como la más ricas de Europa en fauna marina, ha bautizado al enorme mamífero con el nombre de Esperanza, al ser avistado dentro de la zona propuesta por el estado español como Lugar de Interés Comunitario (LIC) ante la Unión Europea. El avistamiento de esta ballena azul profundiza más en la polémica que se ha puesto de manifiesto últimamente al encontrarse este LIC muy próximo a los cuadrantes donde la empresa Repsol pretende llevar a cabo las polémicas prospecciones petrolíferas.

La enconada defensa que el Ministro de Industria, el canario José Manuel Soria, ha venido realizando a favor de la explotación del petróleo en aguas canarias se ha hecho más patente en estos últimos dos años. Las contradicciones han sido una constante por parte del Ministerio de Medio Ambiente, de Miguel Arias Cañete, que anunció a bombo y platillo la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva cuando se celebraba el Día de Canarias. Posteriormente, a mediados de agosto, el Ministerio de Industria aprobaba definitivamente la autorización de las prospecciones, y unos días después de la otorgación de este permiso a Repsol se enviaba finalmente a la Comisión Europea la propuesta de la reserva marina (LIC) de Lanzarote y Fuerteventura, que había estado bloqueada hasta ese momento. El estudio previo a la propuesta de este LIC canario se elaboró por el Life-Indemares, financiado por la Unión Europea.

“La vulnerabilidad del rorcual azul recién avistado, así como de las otras especies de cetáceos y fauna marina en el área, aboga claramente para que esta zona sea protegida para la conservación de la fauna marina, muy sensible a los ruidos y la posible contaminación que generaría la explotación del petróleo. Ambas cosas deberían considerarse incompatibles, máxime si desde el propio Ministerio de Medio Ambiente se ha propuesto la zona como LIC”, afirman los biólogos.

Las paradojas continúan entorno a las controvertidas prospecciones petrolíferas. Un informe de la SECAC (Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario) presentado por el Cabildo Insular de Fuerteventura ante la UE, señala la incorrecta estimación de la Declaración de Impacto Ambiental, emitida por el Ministerio de Medio Ambiente (MAGRAMA), respecto a las distancias mínimas y los umbrales de ruido por debajo de los cuales no se produce afección a los cetáceos y la consiguiente determinación del radio de seguridad para los mismos.

El avistamiento de esta ballena azul agudiza la polémica sobre la insuficiencia de las medidas correctoras para cetáceos propuestas por el MAGRAMA. Todo indica que se aplica erróneamente el parámetro para establecer en torno a los pozos la zona de exclusión de estos mamíferos marinos protegidos. Según los informes del Cabildo Insular de Fuerteventura si se estableciese una zona de exclusión calculada por especialistas y con criterios científicos este área se extendería varios kilómetros desde los pozos entrando ampliamente en el interior de la reserva marina LIC.

Por ello, el Cabildo de Fuerteventura ha presentado una queja en la Unión Europea, pues considera que si las alegaciones de la SECAC hubieran sido escuchadas por el Ministerio de Medio Ambiente se debería haber reconocido un impacto significativo y apreciable sobre los valores naturales del LIC. Esto implicaría que se aplicase el articulo 45.5 y 45.6 de la ley 42/2007, que traspone el articulo 6.4 de la Directiva Habitats (UE), que obligaría a justificar la falta de soluciones alternativas. Y por ello para conceder los permisos a la petrolera hubiera sido necesario declarar las propecciones como ¨de imperioso interés público¨, y otorgarlos mediante una Ley o un acuerdo del Consejo de Ministros, pero previa consulta a la Comisión Europea, ya que la zona alberga hábitats y especies de interés prioritario.

El rorcual alado

Este avistamiento señala, una vez más, la importancia para los cetáceos de las Islas Canarias, según los científicos. La ballena azul pertenece a la familia de los rorcuales, que en latín se llaman Balaenopteridae (Balaena=ballena, aptera=con alas), debido a que son altamente hidrodinámicas y tienen las aletas pectorales largas. Una ballena azul nace con una longitud de entre 6 y 7 metros y un peso de hasta 4 toneladas, y crece hasta un máximo de 24 metros y 80 toneladas en el caso de los machos y 31 metros y 150 toneladas (excepcionalmente 180) para las hembras. Las hembras son mayores que los machos para poder parir estas enormes crías. Los ballenatos nacen en invierno, en aguas tropicales, y son capaces de realizar una migración de miles de kilómetros hasta aguas polares donde alimentarse el siguiente verano.

Es sorprendente que animales tan grandes dependan para su sustento de crustáceos milimétricos como es el krill, del que cada rorcual azul come unas cinco toneladas diarias en la época de alimentación, asegura el biólogo Efraín Morales Díaz. Hay cuatro subespecies de rorcuales azules en el mundo, y solo una habita en el Atlántico Norte. Esta especie, junto a la ballena franca, el cachalote y otras grandes especies, fue diezmada en la época de caza ballenera, y en muchas zonas de su distribución aún no se ha recuperado. En el Atlántico nororiental, nuestro lado de este océano, se estiman tan solo 400 rorcuales azules, por lo que observarlos en Canarias es un privilegio.

Los rorcuales azules viven tanto como un ser humano, con una longevidad estimada de 90 años. Maduran sexualmente con alrededor de los 10 años de edad y, a partir de entonces, tienen una cría cada 3 años. Es importante proteger las zonas de concentración de la especie y sus corredores migratorios. Su presencia en la zona del este de Fuerteventura y Lanzarote remarca el valor natural de este área.

Más información