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Novatadas en pantalla grande

Un director hace una película con las vejaciones que sufrió en un colegio mayor

"Al escribir el guion, recordé detalles que había borrado totalmente”, recuerda

Making-of de la película 'Novatos'

Las reglas quedaron claras desde el primer minuto: “Debe hablarnos de usted. Nunca nos mire a los ojos. No cierre jamás la puerta de su habitación”, le dijo el veterano del colegio mayor. Y al joven Pablo Aragüés le amargaron su deseado salto a la vida universitaria. Durante varias semanas le acosaron, no le dejaron dormir, le pegaron. Llamó a la policía. Intentó que le ayudara el director del centro. “Aguanta, es solo una tradición”, le respondió. Se mudó antes de acabar el trimestre.

Casi 15 años después, lo cuenta en el guion de Novatos, su cuarto largometraje. “Cuando por fin me decidí y empecé a escribirlo, afloraron detalles que había borrado totalmente”, explica en mitad del rodaje en el parque Grande de Zaragoza. Sopla el viento y hace un frío del demonio.

“Lo que tú viviste es una película”, le repetía su mujer, Marta Cabrera, directora de producción de Novatos. “Cuéntalo”, le animaba Irene, su madre, a la que la actriz Emma Suárez da vida en la ficción. “Lo pasamos muy mal”, recuerda ella. Su hijo le llamaba cada noche desde el colegio con un móvil prepago. “Oía cómo le golpeaban la puerta de su habitación”, dice.

Actores principales de la película. De izquierda a derecha Lucía Ramos, Javier Butler, Alejandra Onieva y Nicolás Coronado.
Actores principales de la película. De izquierda a derecha Lucía Ramos, Javier Butler, Alejandra Onieva y Nicolás Coronado.

Es la tercera semana de rodaje de una película “cruda” sobre el fenómeno de las novatadas, nada que ver con las comedias estadounidenses de las hermandades y los nerds. Aragüés rueda con steadycam (cámara atada al cuerpo). Buscan acercar las escenas al espectador, como si mirara desde una esquinita.

Disponen de los medios justos. “Esto es cine de guerrilla”, cuenta el director mientras acaba el plato de ensalada de pasta que su madre ha cocinado para el equipo. Su hermano Álvaro, también del mundillo, prepara la banda sonora. Aragüés y su mujer pidieron un crédito para costear la peli y han lanzado una campaña de crowdfunding por Internet.

“Háblenos de usted. No nos mire a los ojos. No cierre la puerta de su habitación”

“Escena 135. Toma Uno”. Clack. Apoyado en uno de los columpios del parque, Javier Butler observa la pelea de ficción entre la novata y la veterana. Esta vez los golpes son ficticios, planeados por especialistas en escenas de riesgo. “Nunca pensé que pasaran cosas tan graves”, admite bajito este adolescente de ojos enormes. El benjamín del equipo interpreta a Pablo en la película. Cuando termine de rodar, empezará la universidad. Casualidades de la vida. Irá a un colegio mayor de la Complutense de Madrid situado frente al que su álter ego abandonó a toda prisa el año 2000.

Las cosas han cambiado desde entonces, aunque quizá no lo suficiente. 125 de los 160 colegios mayores de España firmaron un manifiesto con la asociación No más novatadas en 2013. Rechazan las prácticas dentro, pero siguen dándose en los campus, en las fiestas del novato donde les emborrachan haciéndoles tragar alcohol con un embudo.

—¡Cállate, puta, ya has hecho bastante el ridículo!

El actor Nicolás Coronado, el veterano Estévez, se lo grita a su chica, Gladys (Alejandra Onieva). El primer día de rodaje, Aragüés sufrió un escalofrío al verlo actuar. Le recordaba a su propio veterano, del que no recuerda el nombre ni el rostro.

Las dos protagonistas se tiran de los pelos sobre el césped. Carla (la actriz Lucía Ramos) es la novia novata. El romance es lo único ficticio del guion, aunque no del todo. “Se basa en nuestra historia”, dice Marta, mujer y productora. “Se salvan el uno al otro del infierno de alrededor”.