Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El arzobispo de Granada, condenado a pagar 3.750 euros por coacciones a un sacerdote

Francisco Javier Martínez coaccionó a un cura para que no publicara un libro sobre la catedral de la ciudad

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, ha sido condenado por el Juzgado de lo Penal número 5 de Granada al pago de una multa de 3.750 euros por un delito de coacciones y una falta de injurias contra un sacerdote que lo denunció. Es el primer prelado que se ha sentado en un banquillo en España y que ha sido condenado.

Según ha informado el letrado de la acusación, el delito de coacciones se refiere a la intimidación que ejerció contra el sacerdote Javier Martínez Medina para que paralizara la publicación de un libro sobre la catedral de Granada. Por este delito, el titular del Juzgado de lo Penal 5 de Granada, Miguel Ángel Torres -instructor del caso Malaya- condena al arzobispo al pago de una multa de 10 euros durante 12 meses, mientras que por la falta de injurias le impone una multa de 10 euros durante 15 días.

La Fiscalía había pedido la absolución del arzobispo, al que considera "víctima" de un caso "insólito y único en España.

Libertad de actuación

Durante el juicio, Francisco Javier Martínez defendió su libertad de actuación como responsable de la Diócesis y aseguró que nunca había querido dañar al sacerdote Javier Martínez Medina. Además, negó que amenazara o presionara al clérigo, a quien se destituyó como canónigo, se le retiró de la cátedra de la Facultad de Teología y se le apartó de decir misa.

El cura denunciante se querelló contra el arzobispo después de que en febrero del año pasado acabara sin acuerdo el acto de conciliación en el que estaba llamado a participar el prelado tras ser demandado por aquél por injurias y calumnias.

Libro sobre la catedral

El sacerdote sostenía que el arzobispo le había injuriado y calumniado en una carta en la que le acusaba de una apropiación indebida relacionada con su trabajo de archivero y de quedarse con los derechos de propiedad intelectual de un libro sobre la catedral de Granada, cuyos autores demandaron también al prelado.