Los medicamentos contaminan los ríos más que las industrias

Los fármacos para humanos y animales empeoran la calidad y ponen en peligro el suministro de agua potable

MARÍA VICTORIA ENNIS Madrid 6 JUL 2011 - 14:54 CET

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Las culpables de la contaminación del agua dulce en Europa son ahora los residuos fármacos que desechan las ciudades. Es la conclusión a la que han llegado los principales investigadores internacionales en las jornadas de conservación fluvial que se han desarrollado esta semana en la Fundación BBVA.

Damiá Barceló, integrante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director del Instituto Catalán de Investigaciones del Agua (ICRA), señala que "cerca del 20% de los ciudadanos europeos todavía tira medicamentos al inodoro, en lugar de llevarlos a las farmacias". Son antiinflamatorios, betabloqueantes, antibióticos, ansiolíticos, entre otros. "La contaminación industrial ha bajado mucho porque muchas empresas se han trasladado a China y Japón o bien porque están cumpliendo con las normativas", analiza el investigador. Sin industrias a las que culpar, los responsables en evidencia son los ciudadanos porque, según Barceló, ha aumentado notablemente el consumo de fármacos de uso humano y veterinario. Se trata de los llamados contaminantes emergentes, "un tipo inesperado para los que no existe regulación y que, en general, escapan a las depuradoras", subraya el científico catalán. "El problema no afecta a los humanos porque tendríamos que beber más de cien litros de agua para notar algo", aclara Barceló. El perjuicio es indirecto. Sin fauna acuática, el río tiene menos posibilidades de generar agua de calidad.

Cerca del 20% de los ciudadanos europeos tira medicamentos al inodoro

"Si no cambiamos la conducta seremos testigos, en los próximos años, de una extinción catastrófica de los animales de agua dulce similar a la extinción de los dinosaurios", advierte Dudgeon

Los medicamentos son el nuevo problema pero no el único. Los trasvases -el paso del agua de un río a otro-, los embalses, la pesca excesiva, las fugas -desviar agua para el riego, por ejemplo- y el cambio climático, que está reduciendo los caudales, empeoran mucho la situación. David Dudgeon, de la Universidad de Hong Kong, advierte que "cuando se piensa en un trasvase hay que pensar en la relación costo-beneficio porque se trasladan especies invasoras y reduces las posibilidades de ese río de diluir contaminantes". Los invasores son el mejillón cebra, el siluro, la gambusia, la almeja asiática y el cangrejo americano, entre otros. "Menos del 1% del agua es dulce y la tenemos que compartir con los animales", expone Dudgeon quien asegura que el 37% de las especies de agua dulce en Europa están en peligro de extinción. "No es que falte agua sino que está mal gestionada", resume Barceló.

La salud de los ríos españoles

"Hay más de medio millón de pozos ilegales que consumen tanta agua como las ciudades españolas", sentencia el investigador catalán. Sergi Sabater, científico del ICRA y de la Universitat de Girona, considera que "el problema del agua en España es un problema político". La solución, para él, es el diálogo. "Tenemos que buscar acuerdos. En California, Estados Unidos, hay científicos independientes que intermedian entre las partes interesadas como las autoridades políticas, agricultores y ganaderos. En Catalunya sí se ha hecho un proceso participativo pero en el resto de las regiones falta". Sabater apunta un dato alarmante: "En España hay 1.200 embalses de más de 15 metros de altura". Ante este exceso, el investigador subraya que "si no es absolutamente necesario, hay que buscar otras soluciones". Barceló remarca que "respecto a Europa, en España está aumentando la contaminación". En el río Ebro (de 900 kilómetros, el más largo en territorio nacional) las zonas más contaminadas son las de Pamplona y Zaragoza. En ambos y en los Huerva y Alba se detectaron más de 70 tipos de fármacos. Arturo Elosegui, de la Universidad del País Vasco y Sabater coinciden en que las regiones mediterráneas están entre las más afectadas por la sequía de verano y sufren más inundaciones y altas temperaturas. Los expertos advierten la importancia de la pérdida de caudal en los ríos Tordera y Ter. El grupo de investigaciones que lidera Barceló ha analizado el efecto de unos 40 fármacos en el Ebro y Llobregat, rodeados ambos por tres millones de habitantes. El segundo, más corto, es el más perjudicado porque por su tamaño, tiene un nivel mayor de concentración química.

Posibles soluciones

Para Barceló la solución es cambiar los hábitos de la población y "revisar la tecnología de las depuradoras, hasta ahora preparadas para eliminar estos nuevos contaminantes". Considera también que "existen numerosas medidas y soluciones tecnológicas que no son utilizadas en España para hacer un uso más eficiente del agua". Entre ellas, señala la reutilización del agua residual, las desalinizadoras, la renovación de los regadíos para evitar las fugas y la recuperación de los acuíferos. Dudgeon es más tajante: "Si no cambiamos la conducta seremos testigos, en los próximos años, de una extinción catastrófica de los animales de agua dulce similar a la de los dinosaurios". Y concluye con una pregunta inquietante: "¿Quieres beber agua de un río en el que se han extinguido los peces? Quizás no sea bueno; por algo se han muerto".

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El río Ebro, a su paso por Zaragoza, en una de las zonas más afectadas por la contaminación química / Uly Martin

Barceló, Dudgeon y Sabater en la rueda de prensa brindada esta mañana en la Fundación BBVA / Fundación BBVA

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