Los rectores plantan a Wert por negarse a debatir con ellos las medidas de recorte

Los responsables de las universidades han decidido por unanimidad no acudir a la reunión a la que les convocó el ministro

La CRUE descalifica a su interlocutor y pide una reunión con Rajoy

Rectores de las Universidades Españolas a su salida después de decidir no asistir a la reunión programada / BERNARDO PÉREZ

Al ministro de Educación, José Ignacio Wert, se le acumulan los problemas. Solo un día después de una huelga en casi toda España y en todos los niveles educativos, y en el que la protesta contra los recortes mostró más fuerza en los campus, los rectores le dejaron este miércoles plantado en la reunión del Consejo de Universidades, algo que no había ocurrido nunca, según los propios responsables de los campus.

El ministerio no hizo caso a su petición de incluir en el orden del día del encuentro el debate del decreto ley de recortes en educación recientemente aprobado. No solo eso, sino que eliminó el punto de “ruegos y preguntas”. Para los rectores eso supone “una falta de respeto y de la debida atención a la comunidad universitaria”, según el comunicado aprobado por unanimidad por la Conferencia de Rectores (CRUE).

Además del durísimo golpe institucional que supone para Wert el plantón, el enorme distanciamiento entre el ministro y los rectores, por no decir ruptura, se materializó en la última frase del comunicado, en la que anunciaron que pedirán una entrevista urgente con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El ministro, por su parte, manifestó su perplejidad — “infinita sorpresa”, dijo— por el plantón y aseguró estar abierto al diálogo, pero no a la negociación: los decretos ley “los aprueba el Gobierno y los convalida el Parlamento”, concluyó. Acusó asimismo a los rectores de haberle ofrecido un planteamiento “incomprensible en términos jurídicos”, de “paralizar el sistema de becas” por no haber aparecido en el encuentro (aunque luego matizó que el decreto de ayudas saldrá adelante de todas formas utilizando otros mecanismos) y se preguntó si los rectores “están a la altura” de la situación actual, pues su comportamiento no se “justifica” frente a la “actitud de diálogo y disponibilidad” del ministerio.

Sin duda, la relación no podía ser muy buena antes de este miércoles —“No se puede romper lo que no existe”, dijo Adelaida de la Calle, rectora de Málaga y presidenta de la CRUE—, y un ejemplo es lo mal que sentó en los entornos universitarios el argumentario que ofreció Wert tras el Consejo de Ministros del 13 de abril sobre la necesidad de reformar una universidad que no estaba respondiendo, dijo, a todo el dinero que se estaba invirtiendo en ella. Varios expertos señalaron después algún fallo en los datos que ofreció, (dijo que en California hay 10 universidades cuando en realidad son 146). Además, los rectores mostraron recientemente en un comunicado su rechazo a “los argumentos defendidos por el ministerio que apuntan al insuficiente trabajo de profesores y estudiantes para justificar las medidas incluidas” en el decreto ley de ajuste.

ATLAS

Pero ahora, la tensión ha alcanzado niveles sin precedentes, a pesar de los encontronazos entre rectores y Gobierno del PP durante la tramitación de la Ley Orgánica de Universidades entre 2001 y 2002. Probablemente, eso tiene más que ver con las actitudes y las formas que con los recortes en sí, por duros que sean. El rector de la Universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda, atribuyó al “desprecio” y el “ninguneo” hacia la comunidad universitaria la decisión tomada por unanimidad por la CRUE. En este órgano están representadas 75 de las 79 universidades públicas y privadas de España, y a la reunión acudieron más de 60.

Los hechos ilustran muy bien la tensión y la incomprensión entre las partes. Por la mañana, la CRUE se reunió en Madrid, como suele hacer antes de los Consejos de Universidades. La cita con el ministro estaba prevista para las cuatro de la tarde. El ambiente ya estaba tenso: los rectores habían lanzado un comunicado a primeros de mes en el que se quejaban de no haber sido ni siquiera informados de las medidas del decreto ley y pedían una reunión urgente para estudiar la norma.

Los recortes en los campus

  • Más horas de clase y menos investigación. Los profesores que no acrediten calidad investigadora deberán aumentar su jornada lectiva.
  • Menos contratos. No se renovarán a los profesores asociados, que se ocupan de cubrir turnos y dar apoyo a los titulares.
  • Aumento de tasas. El decreto permite aumentos de 54o euros en las tasas universitarias (la matrícula). Los repetidores podrán tener que pagar el 100%, hasta 7.000 euros.
  • Menos becas. El importe para ayudas se reduce y se endurecen los requisitos.

El decreto ley que pretende que las comunidades recorten 3.000 millones en educación el próximo curso afecta de lleno a la Universidad: se permite aumentar el precio de las matrículas universitarias unos 500 euros (ahora cuestan una media de 1.000), y más para los repetidores, se aumenta la carga lectiva de los profesores que no acrediten calidad investigadora, entre otras. Para empezar, dicen los rectores, el decreto tiene fallos técnicos. Por ejemplo, porque se utiliza para hablar de las clases de los docentes una medida que incluye las horas de trabajo en su casa de los universitarios. Además, si se aplica linealmente “en algunos departamentos donde se investiga mucho, en lugar de ahorrar tendremos que contratar a más docentes”, dice Ana Ripoll, rectora de la Autónoma de Barcelona. Ello, aparte de que consideran que este es un momento muy poco oportuno para subir las tasas, pues puede suponer un duro golpe para muchas familias que están sufriendo aprietos económicos, insistió De la Calle.

Pero en el orden del día de la reunión ese real decreto ley no aparecía. Los rectores se quejan de que, aunque Wert lo incluyese en el punto “informe del ministro”, no iba a haber posibilidad de discusión. Además, había eliminado el turno de ruegos y preguntas.

Así, los rectores se plantearon desde el principio de la reunión de la mañana el plantón y aseguran que intentaron comunicárselo al ministro. Para ello llegaron a hablar con distintas personas de su gabinete. Esto último lo negó Wert.

Los rectores le pedían un compromiso público de celebrar el consejo extraordinario sobre el decreto ley y que en la reunión no se tocara el tema para así poder hacerlo con debate en ese monográfico. Así se lo planteó directamente Adelaida de la Calle a Wert sobre las cuatro y media, mientras el ministro esperaba a los rectores para que empezase la reunión. Ante la incomprensión del ministro, los rectores se marcharon y leyeron su comunicado.

Wert, sin embargo, ofreció una versión muy distinta. Dijo que ningún rector se había puesto en contacto con su equipo en la mañana para quejarse por el orden del día y que ese orden del día había llegado a las universidades el pasado viernes (los rectores dicen que el lunes). Además, dijo que según los estatutos del Consejo de Universidades para cambiar el orden del día hay que pedirlo 48 horas antes y que la reunión ordinaria se fraguó el 25 de abril, tras un encuentro con la CRUE, y cuatro días después de la aprobación del decreto.

Además, el ministro aseguró que no hace falta su aprobación para convocar un Consejo de Universidades extraordinario, sino que basta con que un tercio de sus miembros lo solicite. Por último, insistió en que estaba dispuesto a ofrecer a los rectores en la reunión cuantas aclaraciones y explicaciones fueran necesarias.

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Periodista de Educación de El País

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