Australia impone un modelo único y disuasorio de cajetilla

Los tribunales de ese país le dan la razón al Gobierno ante las empresas tabacaleras

Reproducción de lo que serán los futuros paquetes de tabaco en Australia. EFE

Para los australianos, rojo dejará de ser Marlboro y amarillo, Camel. Los colores corporativos, los logos y las tipografías propias de cada marca de tabaco desaparecerán de las cajetillas el 1 de diciembre. Una sentencia del Tribunal Supremo del país así lo establece, y pone fin al último intento de resistencia de las tabacaleras.

La idea de que todos los cigarrillos vayan en paquetes iguales es la última medida para “quitar atractivo” a estos productos, afirma Francisco Camarelles, portavoz del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo de España. Antes de fin de año todas las cajetillas de Australia tendrán el mismo aspecto: una enorme fotografía sobre los estragos del tabaco y, debajo, en pequeño, la marca. Tampoco habrá posibilidad de jugar con los envases para que parezca que se trata de un producto menos dañino o diferente (azul para lo que se denominaba light, verde para el mentolado o dorado si se quería dar prestigio a una marca).

Australia es el primer país del mundo que adopta esta medida. Este periódico intentó ayer sin éxito contactar con la Asociación Empresarial del Tabaco para conocer su opinión. Las empresas australianas (que son las mismas multinacionales que en España) han rechazado la decisión. Lo consideran un ataque a la propiedad intelectual y la libre competencia en un producto legal y afirman que aumentará el contrabando, lo que supondrá pérdidas millonarias.

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Combinación de cuatro imágenes distribuida por el Gobierno de Australia con algunas de las advertencias sobre el riesgo para la salud de fumar que aparecerán en las cajetillas de tabaco. EFE

La batalla jurídica ha hecho que la medida se retrase, ya que estaba prevista para el mes pasado. Ha sido tan enconada que la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, tomó partido en marzo y animó a los 176 países que han suscrito el Convenio de Prevención del Tabaquismo, España incluida, a apoyar a las autoridades australianas. Ayer, la OMS se felicitó por la sentencia, y, en Twitter, afirmó que el pleito había sido “uno de los últimos coletazos de una industria acosada”.

Australia ha abierto un camino. Reino Unido ya estudia seguir sus pasos. El tema, indica Camarelles, también fue considerado —y apoyado— en la reunión de marzo de la Comisión de Sanidad de la UE, que está en pleno proceso de reformular sus políticas antitabaco.

 

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