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Wert invita a abandonar la carrera al universitario que no llegue al 6,5

El ministro solivianta al mundo educativo al defender su reforma de las becas

Creen que discrimina al alumno con menos recursos y añade “incertidumbre”

El ministro de Educación José Ignacio Wert antes de la reunión.

Si un alumno no es capaz de sacar un 6,5 debería cuestionarse, según el ministro de Educación, José Ignacio Wert, si ha elegido bien su camino al empezar una carrera universitaria. “Yo no niego que pueda existir la posibilidad de que un estudiante de pocos recursos se esfuerce, y no llegue a ese 6,5. En ese caso, la pregunta que hay que hacerse es: ¿está bien encaminado ese estudiante que no puede conseguir un 6,5 o debería estar estudiando otra cosa”, dijo ayer en una entrevista en TVE.

El ministro defendió de esa manera su polémica propuesta para cambiar el sistema de concesión de becas en todas las etapas educativas, que contempla endurecer los requisitos académicos para conseguirlas, con ese 6,5 de media en la universidad (5,5 en FP superior y 6 en Bachillerato), y determina la cuantía en función de la renta, la nota y del presupuesto disponible. Pero, lejos de convencer, sus palabras enardecieron todavía más los ya caldeados ánimos de los detractores del proyecto, entre los que están los rectores, la mayoría de la comunidad educativa representada en el Consejo Escolar del Estado, y buena parte de las autonomías, incluidas varias de las gobernadas por el PP. Consideran que el nuevo sistema bloqueará el acceso a la educación, sobre todo a la universitaria, de los alumnos con menos recursos en estos tiempos de crisis y, según los rectores, expulsará hasta a un 50% de los becados en este momento.

“Estamos por la igualdad de oportunidades”, se desmarcó Floriano

Incluso, pese a defender la reforma de la ley educativa que impulsa el ministerio (Lomce), el número tres del PP, Carlos Floriano, se desmarcó de la declaración de Wert. Primero, evitó pronunciarse —“Permítanme que no sea el comentarista de las palabras del ministro”— y, acto seguido, abogó porque “el decreto de becas sea fruto de un diálogo inteligente”. “Estamos por la igualdad de oportunidades y en eso es en lo que estamos trabajando”, dijo.

La vicerrectora de Estudiantes de la Universidad de Sevilla, Julia de la Fuente, sí opinó: “Supongo que no ha meditado la extrapolación de su declaración. Si realmente piensa que con menos de 6,5 se debería estar estudiando otra cosa, que proponga que esa sea la nota mínima de ingreso para todos: los que necesitan beca para acceder a la universidad como para los que no”.

“No es que les paguemos los estudios, es que les pagamos por estudiar”, defendió en TVE el ministro Wert. No se puede asumir, continuó, que “hay una dificultad objetiva o una imposibilidad de sacar un 6,5” cuando la media del millón y medio de estudiantes universitarios está por encima de esa nota. “Puede haber uno, dos o cinco estudiantes que no puedan optar a la beca”, pero la pregunta es si es “lógico” que, “además de pagarles los estudios, les paguemos por estudiar” (el Estado subvenciona en las universidades más del 70% de lo que cuestan los estudios). “Tampoco estamos hablando de umbrales de miseria”, dijo en referencia al máximo de ingresos con los que se queda exento de pagar las tasas universitarias: 38.500 euros anuales para una familia de cuatro miembros. Para obtener las becas más cuantiosas, ese mismo hogar no podría superar los 14.000 euros.

Preguntas y respuestas sobre las ayudas al estudio

¿Qué son las becas? Son un derecho para aquellos estudiantes que cumplan unos requisitos de renta. “El cumplimiento del deber constitucional de garantizar la igualdad de los ciudadanos en el acceso a la educación requiere la remoción de cualquier obstáculo de naturaleza socioeconómica que dificulte o impida el ejercicio de este derecho fundamental”, dice el proyecto de real decreto presentado por el ministerio.

¿Son nuevas las exigencias académicas? Siempre ha habido unos mínimos. Si se cursaba una carrera de cuatro años, solo se podía ser becario durante cinco y debían aprobar el 80% de las asignaturas (el 65% y en seis años en las ingenierías). Desde 2011, las ayudas no cubrían las terceras matrículas de una misma asignatura.

¿Cómo es el nuevo sistema? El proyecto del ministerio contempla endurecer los requisitos académicos y que la cuantía final de la beca dependa de la renta, las notas y del presupuesto disponible. Las becas siguen siendo un derecho, pero con una cuantía mucho menor, de 1.500 euros para los alumnos con menos recursos (ahora pueden llegar a los 7.000 euros si estudian fuera de su comunidad). Cuando se repartan esas cuantías reducidas (y las becas que eximen solo de pagar la matrícula), el presupuesto que quede se repartirá entre los becarios en función de sus ingresos familiares, sus resultados y los de sus compañeros.

¿Por qué se endurecen? Se hace para incentivar la mejora del rendimiento, ha asegurado el ministerio. En la FP, hará falta un 5,5 de media para obtener ayuda; en bachillerato, un 6, y a la llegada a la universidad, un 6,5. Una vez en la universidad, habrá que aprobar todas las asignaturas para mantenerla o sacar un 6,5 de media (el 85% o un 6 en las ingenierías).

¿Quién recibe qué? En las universidades públicas, el Estado subvenciona en torno al 70% de lo que valen los estudios, el resto lo pagan las familias con la matrícula. Los hogares de cuatro miembros que ingresan por debajo de los 38.800 euros anuales no pagan esa matrícula. Para obtener las becas más cuantiosas (las dirigidas a compensar que los hijos de familias pobres estudien en lugar de trabajar), las familias de cuatro miembros no pueden superar los 14.000 euros anuales. Para obtener la ayuda para estudiar en otra comunidad, el umbral es 36.421.

La vicerrectora De la Fuente discrepa de la visión del ministro: “La beca no es una cantidad que se le paga al alumno para que estudie; es para no excluir del sistema a quienes de otro modo no podrían acceder a los estudios universitarios por sus niveles de renta y esto era claramente un derecho que tenían los estudiantes y que no debería perderse precisamente en estos momentos”. “Estamos añadiendo una gran cantidad de incertidumbre”, asegura Esteban Morcillo, rector de la Universidad de Valencia, en referencia a la crisis económica sumada al incremento del precio de las matrículas (un 16% de media, con picos de más de 50% en algunas autonomías). Morcillo remite al informe de los expertos para la reforma universitaria que encargó el ministro, que califica el actual sistema de becas de “muy deficiente”.

“Está claro que una persona que ha superado el bachillerato, que ha superado la prueba de la selectividad y que ha superado incluso la nota de corte de la universidad, ha superado con suficiencia todos aquellos trámites que le hacen poder continuar hacia una educación superior”, insistió ayer, por el contrario, el consejero de Educación de Navarra, José Iribas (UPN). Y añadió: “Lo que no puede ocurrir es que por razones económicas, de renta, no esté situado en la misma línea de salida que el resto de las personas que han superado los trámites”, informa Europa Press.

Raúl Moreno, presidente de la Coordinadora Andaluza de Representantes Estudiantiles, interpreta de una manera muy distinta a la del ministro esa subvención del 70% en las matrículas universitarias. “Me pueden expulsar de los estudios y con los impuestos que paga mi familia se le financiará la educación a los hijos de las clases adineradas”, se queja Moreno, que estudia en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y que ha perdido este año la ayuda por el endurecimiento de los requisitos académicos.

El ministerio ha insistido en numerosas ocasiones que trata de incentivar el esfuerzo y la mejora de los resultados, con unas exigencias que no considera “exageradas”. Estas, en el acceso a la universidad, son obtener una media de 6,5 en selectividad (este año ha sido un 5,5 y, hasta entonces, un 5). Una vez en la universidad, los alumnos tendrán que aprobar todas las asignaturas (o tener una media de 6,5) para poder mantener las ayudas (en el caso de las ingenierías y de Arquitectura, será el 85% de las materias o un 6 de media). Hasta el curso pasado, la exigencia era un 80% de aprobados (65% en las carreras técnicas).

La secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, insistió en una entrevista con este diario en la necesidad de reordenar el sistema: “En el mercado no hay suficiente demanda para los licenciados en Ciencias Sociales y Jurídicas”. Este curso hay 1,56 millones de alumnos universitarios, y el 40,6% de los jóvenes tienen un título superior, cifra que Europa se ha fijado como objetivo para todo el continente en 2020.

El ministro dijo la semana pasada que no está dispuesto a revisar a la baja las nuevas exigencias académicas en la universidad, como sí lo está en el caso del endurecimiento planteado en bachillerato y FP. “Era un sentir general”, afirmó el consejero de Educación de Castilla y León, Juan José Mateos (PP), tras la reunión en la que arrancaron al ministro ese compromiso.

“Lo que se va a hacer es expulsar a miles de alumnos de la universidad, y encima lo va a hacer con un sesgo social: a los que tienen menos recursos”, protesta el responsable de Enseñanza de CC OO, Francisco García. “Es un despropósito, se está acabando con el carácter compensatorio de las becas”, añadió, y aseguró que Wert no está a la altura de su cargo por su visión “retrógrada y clasista” de la educación. También pidió la dimisión del ministro el Sindicato de Estudiantes, por unas declaraciones que consideraron en una nota como una “barbaridad que ni siquiera los ministros del franquismo se atreverían a afirmar”.

Con información Juan Manuel Játiva y Francesco Manetto

Un quebradero de cabeza para el PP

El proyecto para cambiar el sistema de becas le dio una serie de disgustos la semana pasada al ministro de Educación, José Ignacio Wert. La iniciativa cosechó un amplio rechazo, incluso, desde comunidades gobernadas por el PP, como Extremadura, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Con los responsables educativos de esas comunidades (y de todas las Gobernadas por los populares) se reunió ayer Wert en la sede madrileña del partido, bajo la atenta mirada de la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Sin embargo, fuentes del PP señalan que la reunión, que duró apenas 45 minutos, terminó sin grandes cambios. El ministro dijo la semana pasada estar dispuesto a revisar las exigencias de nota para los becarios en FP y bachiller, pero no en la Universidad.

El sistema de becas ha abierto al Gobierno un nuevo frente educativo que se suma a la polémica reforma escolar (Lomce), cuya impopularidad el PP ha decidido combatir con una campaña en toda España. Precisamente, el PSOE presentó ayer una campaña en las redes sociales contra la ley bajo la etiqueta #CambialaLOMCE. La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, dijo que si Wert “se aplicara a sí mismo el criterio que quiere aplicar a los becarios, perdería inmediatamente su puesto en el Gobierno”.

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