El Gobierno admite “incertidumbre” y “retrasos” en su sistema de becas

El ministro anuncia un simulador para prever la cuantía de la ayuda

A dos meses de que acabe el curso, aún no se han terminado de pagar todas

Concentración de estudiantes frente al Ministerio de Educación.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha reconocido en el Congreso, por primera vez, lo que los estudiantes llevan meses denunciando: que el sistema de becas que se ha puesto en marcha este año ha retrasado los pagos de las ayudas— a dos meses de que terminen las clases aún no se han abonado todas—, al tiempo que la nueva forma de cálculo de la cuantía ha generado “incertidumbre” en los alumnos, que no han sabido hasta muy avanzado el curso qué cantidad de beca les corresponde. En respuesta a una interpelación del PSOE, Wert ha anunciado que el curso que viene tratará de solventar en parte estos problemas con un simulador que permitirá a los estudiantes saber de antemano cuánto dinero recibirán.

“Tengo que reconocer los inconvenientes y la incertidumbre de implantar un sistema nuevo”, ha admitido el ministro desde la tribuna, en una concesión que se ha resistido a hacer, porque hasta ahora —e incluso hoy, de forma un tanto contradictoria, aunque ha hablado de “ciertos retrasos”— había defendido que los tiempos de pago eran similares a los de años anteriores. “Vamos a intentar mejorarlo el curso que viene”, ha añadido. Wert no ha dado detalles de ese simulador, una herramienta ha dicho, “basada en la experiencia” de este año, y ha asegurado que antes del próximo 15 de mayo estarán pagadas en su totalidad las ayudas.

El nuevo sistema de becas, —que divide la ayuda en una parte fija y otra variable—, requiere, para el cálculo de la parte variable, conocer el número total de beneficiarios, para lo que se necesita que se terminen de tramitar todas las solicitudes. La tramitación de las 529.000 solicitudes se demoró hasta marzo, de forma que hace solo unas semanas, empezaron a enviarse las notificaciones de la parte variable a los becarios (322.000 son en total, pero no todos reciben la variable) que tienen derecho a esa parte de la ayuda.

Los estudiantes han esperado más que nunca sin saber qué cantidad recibirían. Antes, con la nota media y el umbral de renta en el que uno estaba, se podían consultar las tablas de la ayuda por transporte o material y calcular la cuantía exacta. Este curso, el importe medio concedido ha sido de 2.800 euros, unos 300 euros menos por universitario que el año anterior. Ahora, el cálculo de la parte variable se hace con una fórmula matemática condicionada a múltiples factores; varios de ellos, además, no son públicos, de forma que los alumnos no pueden calcular por sí mismos lo que les corresponde.

“Se ha inventado una fórmula de cálculo que nadie es capaz de entender”, le ha afeado el diputado socialista Federico Buyo, que defendió la interpelación y acusó al ministro de “falta de transparencia y elitismo académico”.

El Gobierno, primero el presidente, Mariano Rajoy, y después Wert, han defendido en el pleno que este curso hay “beneficiarios más estudiantes que nunca” con una beca, hasta 820.709, “el mayor número” de la historia, dijo Rajoy. “Ustedes creen que las becas son para los hijos brillantes de las familias con problemas económicos”, le había reprochado antes el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

El debate en el Congreso ha coincidido con una concentración de estudiantes a las puertas del Ministerio de Educación. “Ahora tenemos mucha más presión a la hora de hacer los exámenes”, contaba en la protesta Rodrigo Jiménez, de 21 años. “Yo estoy en segunda matrícula de algunas asignaturas y si suspendo alguna ya no podré pagarlo. Una sola materia me costaría 900 euros”, decía este estudiante de Ciencias Ambientales que asegura conocer a varios compañeros que han dejado la facultad por el retraso en el pago de las becas.

La secretaria del Sindicato de Estudiantes, Ana García, ha resumido sus peticiones: “Exigimos al Gobierno que la cuantía de las becas sea al menos igual a la del año pasado, que se ingresen en el plazo de 48 horas y que se cree un plan de emergencia que garantice el derecho a estudiar, para que nadie sea expulsado de la Universidad por razones económicas”.