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La venta de coches eléctricos se dobla en Europa

Un informe de Transport&Environment recoge que 50.000 vehículos se vendieron en 2013

Las ventas de coches eléctricos se han doblado año tras año en Europa desde 2010, según un informe de la mayor ONG europea especializada en transporte sostenible, Transport & Environment (T&E), a partir de datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente. Las últimas estadísticas indican que en 2013 los europeos compraron casi 50.000 vehículos enchufables, lo que representa un pequeño porcentaje sobre el total de coches (0,4%), pero que en opinión de T&E demuestra que este sector desempeñará un papel decisivo en el cambio hacia una movilidad más sostenible.

En la UE se vende alrededor de una cuarta parte de todos los coches eléctricos. Los mayores mercados nacionales son Estados Unidos y Japón. Dentro de Europa, hay grandes diferencias entre Estados: mientras en Noruega y Holanda más del 5% de los coches que circulan por sus carreteras ya son eléctricos, en la mayoría del resto de países el porcentaje es muy inferior al 1%, recuerda el informe, publicado ayer. El texto recuerda también que los vehículos eléctricos tienen un cometido importante en la mejora de la movilidad, pero que “no son la panacea”. Afirma, por ejemplo, que salvo que la electricidad provenga de fuentes renovables, los beneficios en cuanto a dióxido de carbono pueden ser limitados “e incluso negativos en algunos países”.

Más limpios por ley

 “El aumento en las ventas de estos coches es consecuencia de la necesidad de los fabricantes de innovar para cumplir los requisitos sobre emisiones de CO2 de la Comisión Europea”, explica Greg Archer, encargado de coche eléctrico en T&A. El Parlamento Europeo aprobó recientemente una estricta normativa contra las emisiones de dióxido de carbono producidas por automóviles. Los turismos nuevos fabricados después del año 2020 tendrán que emitir un máximo de 95 gramos de CO2 por kilómetro, un 25% menos que los 130 que fija el límite actual.

El coche eléctrico, sin embargo, sigue enfrentándose a un escollo difícil de sortear en un contexto de crisis económica: el precio. “Es necesario animar a los ciudadanos a participar en sistemas de coche eléctrico compartido, como los que existen en París (Autolib) o en Berlín (Drive Now). Eso permitiría que más conductores se familiaricen con esta tecnología y lleguen a integrar su uso con el resto del transporte público”, asegura Archer.