EE UU autoriza nuevas pruebas para luchar contra el ébola

Los responsables del CDC elevan la alerta sanitaria al nivel más alto posible

El presidente de la organización para la que trabajaban los dos estadounidenses infectados afirma "muestran señales de progreso" AP

Estados Unidos está dispuesto a liderar la respuesta internacional al brote de ébola que afecta ya a cuatro países en África y que, según las autoridades, esta "fuera de control". El presidente Obama defendió que "hará todo lo posible" para ayudar a las naciones "cuyos sistemas sanitarios han quedado desbordados" por centenares de casos de contagios, mientras el Centro de Control de Enfermedades (CDC) estadounidense ha elevado el nivel de amenaza sanitaria al más alto posible.

"Enviemos a todos los médicos necesarios y ayudemos a reforzar los sistemas en los que ya están trabajando para eliminar la mayor cantidad de contagios posibles", aseguró Obama. El presidente reconoció sin embargo que carece de suficiente información como para valorar si debe aprobar el uso de este suero experimental para tratar el ébola. "Debemos dejar que nos guíe la ciencia y no creo que tengamos todos los datos sobre si este medicamento ayuda o no".

EE UU ha acogido en su territorio a dos ciudadanos infectados con ébola después de trabajar con pacientes en Liberia. Ambos permanecen aislados en un hospital de Atlanta, uno de los cuatro centros médicos preparados para este tipo de casos en todo el país. Kent Bradly y Nancy Writebol, colaboradores de una organización religiosa, están siendo tratados con el suero experimental que ya recibieron antes de volar a EE UU y que, según los médicos, podría estar funcionando. A pesar de que el ébola no tiene cura, los responsables del hospital se han mantenido optimistas en todo momento, asegurando que, además del “suero experimental” con el que son tratados, si mantienen su nivel de fluidos y todas sus funciones vitales durante suficiente tiempo, su organismo terminará con el virus y sobrevivirán.

El hecho de que hayan tenido acceso a un tratamiento experimental ha despertado todo tipo de dudas en EE UU, acerca de su viabilidad en caso de que se produzcan más contagios e incluso la posibilidad de desarrollarlo a gran escala para ayudar a más pacientes. Sin embargo, las autoridades sanitarias de país solo han autorizado por vía de emergencia un nuevo test desarrollado por el Pentágono y que podría ayudar a detener la epidemia.

La Agencia de Seguridad Alimentaria y de Medicamentos (FDA) ha dado luz verde al uso de estas pruebas por parte del personal sanitario desplegado en el extranjero, militares y profesionales de servicios de emergencia, así como los trabajadores de los laboratorios establecidos por el Departamento de Defensa en respuesta a la epidemia. Su aplicación podría acelerar la detección de nuevos contagios y reducir el impacto del virus, ya que se estima que los infectados no suelen mostrar síntomas hasta tres semanas después.

El CDC, encargado de la seguridad sanitaria estadounidense y responsable de los protocolos de actuación en situaciones como ésta, también ha elevado al nivel dos de alerta en Nigeria y mantiene el nivel 3 en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Empleados del CDC ya han sido desplegados en los cuatro países para ayudar a contener el brote. EE UU colabora con la Organización Mundial de la Salud y con la Unión Europea para responder a la crisis.

En EE UU, la tarea principal de las autoridades es, según explicó el presidente Obama, implementar las medidas que garanticen la seguridad para todos los ciudadanos y permitir que sean los expertos del CDC y los profesionales médicos que están trabajando con los pacientes sean los encargados de determinar cuál es la mejor respuesta al virus.