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Ciencia a cambio de fotos y peluches

El ‘crowdfunding’ de recompensa es el más usado para financiar proyectos de investigación

Parte de los investigadores del proyecto sobre el cáncer de mama. Ampliar foto
Parte de los investigadores del proyecto sobre el cáncer de mama. Cedida Ilovesciencie

Fotografías, camisetas, gorras, imágenes para fondo de pantalla, excursiones, visitas guiadas y peluches son parte de las retribuciones que investigadores españoles ofrecen para recibir dinero a través de una fórmula de financiación conocida como crowdfunding. El quid pro quo es lo que mejor funciona en este sistema y la ciencia no está exenta. En el país, más del 40% de las plataformas en Internet de micromecenazgo trabajan con el modelo de recompensa, según una encuesta de la Asociación Española de Crowdfunding (AEC), publicada en junio pasado.

El tipo de recompensa depende del dinero aportado. Cuanto mayor es la cifra, mejor la retribución. Un proyecto sobre detección temprana del alzhéimer ofrecía, en la plataforma iLoveSciencie.es, un correo electrónico de agradecimiento del investigador, Rodrigo Barderas, a los que contribuían con cinco euros. A los que daban 100 euros les entregaban un diploma de “mecenas de la ciencia”; por 200 euros, un peluche de GiantMicrobes; por 1.000 euros, su nombre aparecería como patrocinador en cualquier publicación que se realizase. Entre enero y marzo pasado, recolectaron 2.390 euros. La meta eran 1.000 euros.

No existe un dato exacto de las iniciativas científicas financiadas por crowdfunding, ni de las plataformas dedicadas exclusivamente a este sector. Daniel Oliver, presidente de la AEC, comenta que el mecenazgo científico en España “está en pañales”, en comparación con el artístico o el social. Ana Fernández Zubieta, fundadora de la plataforma Vorticex.com, señala que España no tiene la misma cultura de mecenazgo que países como Estados Unidos o Reino Unido.

En Estados Unidos el sector científico cuenta con el apoyo de las cuentas corrientes de multimillonarios y nuevos filántropos como Michael R. Bloomberg, exalcalde de Nueva York; David H. Koch, gran empresario del sector petrolero y de productos químicos; Bill Gates, fundador de Microsoft; Eric E. Schmidt, ex director general de Google, y Lawrence J. Ellison, fundador de Oracle. Un análisis del diario The New York Times revela que los 40 mecenas que más aportan a la ciencia en EE UU han firmado un acuerdo para dar la mayor parte de sus fortunas a la caridad. Sus activos superan los 250.000 millones de dólares.

La encuesta de la AEC muestra que entre todas las plataformas españolas se recaudaron 19 millones de euros en 2013, aunque no específica a qué sectores apoyaron. El crowdfunding de inversión —o equity, que tiene como objetivo obtener financiación para iniciativas empresariales a cambio de acciones o beneficios futuros— es el que más dinero consigue, con una media de 4.853 euros por inversor, seguido del micromecenazgo de préstamo —o crowdlending, que son créditos entre personas— con 2.025 de euros. En las modalidades de recompensa y donaciones —en este último no hay retorno material— la aportación promedio es de 40 euros.

Imagen de las recompensas ofrecidas por el técnico marino Bartomeu Bordoy.
Imagen de las recompensas ofrecidas por el técnico marino Bartomeu Bordoy. Vorticex

El documento revela también que las iniciativas financiadas con las modalidades de recompensa y donaciones que más éxito tienen son aquellas que solicitan alrededor de 3.300 euros, y fracasan las que sobrepasan los 5.500. Un ejemplo es la Fundación Aquila, que recaudó, a través de la plataforma Vorticex, 5.035 euros para comprar un tanque de nitrógeno líquido y almacenar semen congelado de águila imperial ibérica, según su director, Juan Manuel Blanco. Las recompensas que ofrecía la Fundación eran: por cinco euros, agradecimientos en la memoria anual del instituto de medicina de las águilas; por 10 euros, una foto de una de las aves; por 100 euros, una visita de una tarde y una foto con una de las águilas; por 500 euros, un fin de semana en el enclave de la institución, en Toledo; por 1.000 euros, el apadrinamiento de una de las águilas reproductoras.

El sistema de recompensas, sin embargo, no siempre es sinónimo de éxito. El técnico marino Bartomeu Bordoy pedía, a través de Vorticex, 2.000 euros para adquirir un motor para un vehículo submarino, que utilizaría para grabar el fondo marino en parques nacionales y reservas protegidas. “Mi experiencia fue realmente mala. Solo conseguí 10 euros, de un conocido que me apoyó”, comenta el investigador. Las retribuciones que ofrecía eran camisetas, fondos de pantalla y vídeos con imágenes de las profundidades marítimas.

Fernández, de Vorticex, explica que muchos investigadores piensan que "basta” con que sus proyectos sean interesantes y mostrarlos en Internet. El éxito también depende de otros factores como el material gráfico (fotografías y vídeos), la movilización de la comunidad en redes sociales y de boca en boca. “Hay que convertir la campaña en una experiencia. Se debe involucrar a la gente y convencerla de que el proyecto no solo es original, sino que la mejor manera de hacerlo es con su apoyo”, agrega.

Roi Villar Vázquez, de la plataforma iLoveScience.es, sugiere además que los proyectos sean divididos en “trozos pequeños” para que los mecenas asuman más fácilmente una parte. Un grupo de investigación del cáncer de mama ha seguido este consejo y, en vez de pedir dinero para financiar todo su estudio sobre un método precoz para determinar la agresividad y propagación de la enfermedad en el paciente, han solicitado ayuda para pagar el salario de uno de los investigadores. El monto requerido son 8.000 euros, hasta el momento llevan recaudados 3.390 euros.

Tras el ‘crowdfunding’ de inversión

Daniel Oliver, presidente de la AEC, afirma que España requiere de una plataforma “dedicada exclusivamente” al crowdfunding de inversión, en la que se aporten grandes cantidades de dinero a proyectos científicos. “La cantidad media para un proyecto de inversión es de 134.000 euros, mientras para el de donación está debajo de los 5.000”, comenta.

La creación de esta plataforma no será posible de aprobarse el anteproyecto de ley para el fomento de la financiación de las pymes, presentado por el Gobierno en febrero pasado. La legislación prohíbe a los inversores aportar más de 3.000 euros por proyecto y 6.000 si se trata de una plataforma. Además, ninguna iniciativa podrá recolectar más de un millón de euros.

Oliver manifiesta que el anteproyecto todavía es negociado con el Gobierno, aunque afirma: "la última versión que he visto restringe el uso del crowdfunding de inversión a los inversores profesionales". Roi Villar Vázquez, de la plataforma iLoveScience.es, indica otro detalle en la modalidad de inversión, es que no todos los investigadores y científicos están dispuestos “a lidiar” con decenas o cientos de accionistas.