Reportaje:

La gripe española, 90 años después

Si se presentara ahora una pandemia como la gripe española de 1918, que afectó a la mitad de la población mundial y causó entre 25 y 40 millones de muertes, sólo en España podría matar a medio millón de personas y causaría, en todo el mundo, entre 62 y 72 millones de fallecimientos

Anton Erkoreka es director del Museo Vasco de Historia de la Medicina y autor del libro 'La pandemia de gripe española en el País Vasco (1918-1919)'

Han pasado 90 años del inicio de la última gran alarma sanitaria por una patología infecciosa aguda como fue la pandemia de "gripe española". La hipótesis más aceptada sostiene que el primer brote epidémico ocurrió en una base militar norteamericana el mes de marzo de 1918 y que, las tropas enviadas por ese país a Europa, a luchar en la Primera Guerra Mundial, transportaron el virus al Viejo Continente, apareciendo los primeros casos de gripe en Francia el mes de abril. Entre abril y junio la primera onda epidémica se extendió por Europa y por el este de Asia, tras atravesar el Océano Pacífico. En junio llegó a Suramérica, en julio al Pacífico Sur y en agosto a la India y a las costas africanas.

Pero la verdadera onda epidémica, la más mortífera, fue la del otoño de 1918. El virus de la gripe, mutado y extremadamente virulento, se difundió por Europa, las dos Américas, África, Asia y Oceanía, causando millones de muertos en todo el mundo, la mayoría de ellos a lo largo del mes de octubre de 1918. La estimación del número de fallecidos es muy complicada, ya que las tasas de mortalidad por la gripe y sus complicaciones respiratorias variaron de unas regiones a otras del globo.

Hay que aceptar que enfermó del 50% al 55% de la población mundial y que el número de fallecidos fue diferente según países y regiones: en Europa se consideran unas tasas de mortalidad de alrededor el 0,5%, aunque en algunos países y regiones creemos que fue superior al 1%; en África hay tasas documentadas del 3% al 5%; en algunas islas del Pacífico, como Samoa, se han calculado tasas de mortalidad del 23%, y en algunas localidades aisladas de Alaska y Canadá, pobladas por inuit (esquimales), murió casi el 100% de su población.

La primera cuantificación mundial la hizo Jordan en 1927, estimando la cifra de muertos por la pandemia en 21,5 millones. Cálculos más fiables de los últimos años, como los de Patterson y Pyle, sitúan el número de muertos entre 24,7 y 39,3 millones de personas. Las cifras entre 50 y 100 millones que circulan en Internet y en algunos medios de comunicación parecen exageradas y al servicio de determinados intereses económicos y políticos.

Los historiadores de la medicina han descrito unas 30 epidemias y pandemias de gripe en la Edad Moderna, diagnosticadas como "catarrhus epidemicus", "toses epidémicas", "epidemia de catarros" o términos similares hasta que, a mediados del siglo XVIII, se empiezan a utilizar los términos "grippe" e "influenza". A diferencia de las gripes estacionales, benignas, que ocurren casi todos los inviernos, estas pandemias, a veces de una virulencia exacerbada, han ocurrido en ciclos más largos que oscilan entre los 11 y los 25 años. Estos ciclos se relacionan con todo tipo de circunstancias, incluso astronómicas, y conducen a predecir que podemos estar ante una nueva pandemia entre los años 2008 y 2013.

El último episodio de gripe aviar, una epizootia causada por un virus que se relaciona directamente con el que ocasionó la gripe española, apareció en Hong Kong en 1997 y se ha extendido, a lo largo de estos últimos años, por Asia, África y Europa. Casi todos los casos que se han presentado en humanos se han concentrado en Indonesia, Vietnam y Egipto, y se han confirmado un total de casi 400 enfermos que han presentado una tasa de mortalidad del 63,5%.

¿Qué ocurriría si este virus H5N1 produjera una pandemia similar a la gripe española? A lo largo de la historia, las grandes pandemias de peste, cólera, gripe u otras enfermedades, no se han presentado siempre igual. No han repetido su virulencia ni su distribución, aunque sí han presentado muchos elementos en común. La pandemia gripal que viene podría ser como la gripe española, pero también como la gripe italiana, la gripe asiática o la gripe rusa, que causaron una gran alarma social pero presentaron una mortalidad mucho más reducida.

En el peor de los casos, si ocurriera una pandemia de gripe idéntica a la de 1918, podría ocasionar la muerte en España de medio millón de personas y en todo el mundo entre 62 y 72 millones de fallecimientos. El caos que podría producir la mitad de la población mundial enferma y algo más del 1% de muertos por esta causa sería enorme. Nuestra estructura sanitaria no podría hacer frente a un desafío de esta envergadura y los problemas sociales, económicos, políticos y de orden público que acarrearía en todo el mundo serían incalculables.