La erupción volcánica submarina de El Hierro libera magma y gases en el océano

Los científicos detectan el fenómeno a cinco kilómetros al sur de la isla y a 900 metros de profundidad.- La población no ha resultado afectada pero sí la fauna marina.- Registrados dos seísmos esta madrugada

BERNARDO MARÍN / R. MÉNDEZ | Valverde / Madrid 11 OCT 2011 - 10:44 CET

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Cuarenta años después de la del Teneguía, en La Palma, Canarias vuelve a vivir una erupción volcánica. A las 6.20 de ayer (hora peninsular), los sismógrafos que el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha desplegado por la isla de El Hierro comenzaron a dar una señal anómala. Desde que el 19 de julio empezó la crisis sísmica, las curvas marcaron como pequeños saltos por cada uno de los más de 9.977 seísmos. Después de todo un día de incertidumbre, de rumores y desmentidos, Carmen López, responsable de vulcanología del IGN, confirmó pasadas las 22.30 que se había producido una erupción submarina y aseguró que estaba saliendo material magmático. Según López, la sismicidad sugiere que se ha producido a cinco kilómetros al sur de la isla y a 900 metros de profundidad. Los expertos no descartan que pudiera producirse otra erupción más cercana a la costa aunque consideran la probabilidad baja. A la erupción han seguido hoy dos seísmos, registrados por el IGN esta madrugada al suroeste de El Hierro. El primero tuvo lugar a la 1.04 y fue de una magnitud de 1.6 en la escala de Richter, a 12 kilómetros de profundidad. El segundo se produjo a las 6.02, con una magnitud de 2.3 y a una profundidad de 19 kilómetros.

Los científicos enumeraron varias circunstancias que prueban la erupción: la detección por los sismógrafos del llamado "tremor volcánico", la desaceleración de los movimientos sísmicos, la disminución de la presión magmática, con la consiguiente reducción del abombamiento de la isla, y la emisión de gases, que ha afectado a la fauna marina, según fotografías no difundidas pero comentadas por las autoridades. En ellas se pueden ver peces muertos flotando en las aguas. No hay más evidencias visibles, ya que la enorme columna de agua impide que afloren los gases a la superficie del agua. En El Hierro se registró en 1793 una crisis sísmica similar a la vivida en los últimos meses, pero no hay constancia de que terminara en una erupción.

El presidente del Cabildo Insular de El Hierro, Alpidio Armas, presente en la reunión de políticos, científicos y técnicos que anunció la noticia, aseguró que esta es un motivo de alegría porque acaba con una incertidumbre que ha durado meses. Armas dijo además que, a falta de un dictamen de los técnicos, espera que se reabra hoy el túnel de Los Roquillos, que une la capital, Valverde, el aeropuerto y el puerto de La Estaca con el municipio de La Frontera, un cierre que según algunos empresarios estaba estrangulando económicamente a la isla. Ese informe técnico decidirá también si la veintena de familias desalojadas puede volver a sus casas. El nivel de alerta en la isla seguirá de momento en amarillo.

No se restringirá la actividad pesquera ni el submarinismo, añadió Armas, y salvo que varíe el actual escenario no peligra el Open Fotosub, certamen de fotografía submarina internacional que tiene previsto arrancar el próximo 15 de octubre en aguas de La Restinga, pequeño pueblo de buceadores y pescadores ubicado en el punto más meridional de España y muy cerca de donde se ha producido el fenómeno. Marina Mercante ha recomendado solo una zona de protección de cuatro millas alrededor de donde está localizada la erupción.

El primer síntoma que detectaron los científicos, en la madrugada del domingo al lunes, fue lo que Rafael Abella, también del IGN, define como "un ruido continuo", una sucesión de oscilaciones imperceptibles para el público. Es el "tremor volcánico", un movimiento característico asociado a las erupciones volcánicas submarinas. El magma comenzaba a ascender y fracturaba la roca en seísmos crecientes. El mayor, de magnitud superior a cuatro, se dio la noche anterior bajo el mar. Y después de la crisis sísmica, tal y como habían predicho los científicos, comenzó el tremor.

Por la mañana, Protección Civil recibió un aviso de que había una erupción submarina, y Salvamento Marítimo dio un aviso a navegantes en el que dictaba una zona de exclusión de cuatro millas alrededor de un punto a unos siete kilómetros al sur-suroeste de La Restinga. La zona señalada es la que había registrado los últimos terremotos.

Nemesio Pérez, coordinador del Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcán), salió con el helicóptero de la Guardia Civil a ver si sobre el punto dado se veían gases o si una cámara térmica detectaba alguna anomalía de temperatura. No vieron nada. "Las curvas demuestran que hay una reactivación magmática en toda regla. Las señales sísmicas son características del movimiento del magma", explica Pérez. Pero la erupción estuvo durante todo el día envuelta en la confusa información que ofrecieron las autoridades hasta que llegó la confirmación.

El Gobierno de Canarias llegó a dar un comunicado en el que afirmó que, además del tremor, los científicos habían detectado "una liberación de fluidos y gases de tipo volcánico en la costa sur de la isla". La información fue rectificada inmediatamente por Carmen López. "Todo lo que tenemos son indicios de un proceso eruptivo a partir de la instrumentación", explicó a este diario. La nota de prensa fue corregida, pero reveló el alud de mensajes contradictorios que ayer dieron las autoridades (Cabildo, Gobierno regional e IGN). La emisión también siembra dudas sobre el modelo utilizado por el IGN para simular la situación del magma, ya que el día anterior el organismo la situaba a entre 10 y 15 kilómetros de profundidad.

Miguel Llorente, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), señala que La aparición de una posible boca submarina no evita que puedan surgir otras en la isla. "La lava busca el camino en el que le cuesta menos salir a la superficie. Puede que haya encontrado una fisura en la que las tensiones son más débiles. Pero que se haya abierto una fisura no implica que no se vayan a abrir más".

Llorente dice que científicamente sería interesante bajar a gran profundidad para estudiar el fenómeno, pero, de forma realista, añade: "A esas profundidades solo operan las empresas que buscan petróleo". Para los científicos es complicado descender más allá de 200 o 300 metros.

La erupción se sigue de momento más fácilmente en los sismógrafos y en la web del IGN que en la isla. Los habitantes de El Hierro se muestran hartos de la incertidumbre "y de los efectos económicos" de la crisis sísmica. La isla, la más pequeña de Canarias (268 kilómetros cuadrados, menos de la mitad que la ciudad de Madrid) y la menos poblada (apenas 10.000 habitantes), esperaba que se confirmase la erupción submarina de una vez para despejar su futuro.

En Valverde, la capital, la calma es absoluta y la erupción era esperada como un alivio por los habitantes, hartos de la incertidumbre. Aunque los empresarios locales veían como una oportunidad recibir una erupción en tierra, por el turismo que atraería, hasta ayer lo único que habían visto eran cancelaciones de turistas. Además, los terremotos habían llevado al Cabildo a cerrar sin fecha el túnel de Los Roquillos, la principal vía de comunicación de la isla.

Por la tarde, con la noticia aún no confirmada, en el restaurante San Luis, a la entrada de la localidad, un grupo de vecinos apuraba tranquilamente un plato de carne fiesta y unas cervezas. Tras la comida, varios encendían el cigarro Kruger de rigor y debatían sobre el tema del día, del mes, del año y, probablemente, de la década en la isla. Algunos se mostraban bastante indiferentes pero el tono general era de expectación ante los acontecimientos y cierta ilusión porque al fin se acabara todo. Carlos, empresario de la construcción, se lamentaba de que los terremotos habían traído una crisis suplementaria a la que ya sufría el sector, la isla y el país. "Nadie quiere invertir un euro, está todo paralizado y espero que se confirme esto del volcán para volver a la normalidad", argumentaba. Y repetía la frase más escuchada estos días en las cuatro esquinas de la isla: "Que reviente ya y no haga daño a nadie".

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