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Sanidad calcula que el nuevo copago aportará solo 165 millones

El ministerio es el que hace una evaluación más baja de la medida

Trasladar enfermos crónicos a unidades residenciales ahorrará 600 millones

La ministra de Sanidad, Ana Mato (en el centro), preside la reunión del Consejo Interterritorial del miércoles.

La resaca del nuevo copago farmacéutico anunciado el miércoles ha tenido una sorprendente digestión. En el maremagno informativo y los cálculos que ha traído el aumento del porcentaje de los activos y que los pensionistas empiecen a pagar, sorprende una afirmación de la ministra de Sanidad, Ana Mato. Esta dijo que la medida aportaría “unos cientos de millones”, que estimó entre “el 1% y el 1,5% del gasto farmacéutico”. Teniendo en cuenta que este está en unos 11.000 millones anuales, eso quiere decir que todo el cambio se ha hecho para conseguir unos 160 millones de euros.

La cifra no solo sorprende por lo pequeña. Lo hace porque es la menor de las que se han calculado sobre la medida. Ni el PSOE (mil millones), ni los economistas de Fedea (2.000 millones), ni los cálculos de este periódico (menos de 1.275 millones, aunque esta cifra es solo un máximo porque no incluía ninguna de las múltiples excepciones y límites) habían quedado tan bajo.

No hay una explicación oficial para ello. Lo que dijo Mato lo dijo, pero no hubo matices. La teoría más plausible es que los gastos de poner en marcha la medida, con nuevos sistemas informáticos y cambios en las tarjetas sanitarias, sean de unos 900 millones, como calcula la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Salud Pública. Por lo tanto, una vez que el mecanismo esté en marcha, los ahorros serán mucho mayores.

Otra posibilidad es que Sanidad haya aprovechado la necesidad de tomar medidas impuesta por el recorte de 7.000 millones para cambiar el sistema y dejarlo listo por si en un futuro hay que endurecerlo. Quizá por eso Mato insistió en que no tenía un objetivo recaudatorio, sino educativo.

Este ahorro es solo el 2,2% de esa cantidad. Aun así, las denominadas prestaciones complementarias, que incluyen todas aquellas que no son 100% gratis para los usuarios (la farmacia, pero también otras como “dietoterápicos, ortoprotésicos y transporte no urgente”, de acuerdo con una nota de Sanidad, suponen el grueso del ajuste. Un documento de trabajo del ministerio al que ha tenido acceso EL PAÍS cifra el ahorro por ese concepto en 3.550 millones. Quitada la parte del copago, el resto quedó definido por Mato: genéricos, prescripción por principio activo, y, sobre todo, negociaciones a la baja con los laboratorios como las que ya se han anunciado con los que acudieron a la subasta de medicamentos de la Junta de Andalucía.

Para el resto, Mato no dio pistas, aunque dijo en confiaba en una “eficaz gestión de los consejeros”.

Hay que construir centro residenciales en vez de unidades de agudos

Ese documento de trabajo tiene otras precisiones que, hasta ahora, no se habían comunicado. La más llamativa es que la aportación de una mayor coordinación sociosanitaria al ahorro del sistema puede llegar a los 600 millones. El texto detalla que se refiere al “ingreso en residencia cuando no es necesario el uso de cama hospitalaria”.

De las medidas propuestas, es, como adelantó el consejero de Salud del País Vasco, Rafael Bengoa, la que probablemente esté más cerca de una auténtica refundación del sistema. Porque los expertos coinciden en que hay que cambiar un sistema orientado a enfermos agudos a uno de crónicos, que necesitan cuidados más prolongados pero menos tecnológicos. Mato, que pasó de puntillas por este tema después del Consejo Interterritorial del miércoles, ya había avanzado esta idea en su intervención en el Congreso de Diputados, cuando habló de un pacto de Estado sociosanitario.

La clave del ahorro está en el diferente coste del ingreso. Un informe de Antares Consulting lo establece entre 600 y 1.100 euros al día cuando se trata de una cama hospitalaria, mientras que baja a menos de 200 en una residencial. En ese trabajo del año 2010 se calculaba que había casi 5.300 camas dedicadas a crónicos en centros de agudos. Desalojarlas podría ahorrar más de esos 600 millones. Si la coordinación sociosanitaria se amplía para evitar consultas innecesarias y otros servicios, la consultora calcula que el ahorro serían 1.500 millones.

Estas 5.300 camas representan aproximadamente el 5% del total de que hay en los hospitales, según los datos del Ministerio de Sanidad. Son tantas como las que ya existen en hospitales de crónicos. Por eso muchas veces se han oído protestas de expertos cuando alguna comunidad, como Madrid, ha priorizado construir hospitales tradicionales, ya que con menos dinero se podría dar un mejor servicio orientado a los crónicos.

La coordinación de personal puede suponer otros 500 millones

El documento recoge otras partidas ya mencionadas por la ministra, como los 1.000 millones que se calcula que se pueden ahorrar con la central de compras.

También da algunas pistas de lo que se pretende con la atención a extranjeros. En una partida definida como “aseguramiento”, se especifica que es la “correspondiente a datos de 2009 y sin contabilizar extranjeros de países no comunitarios o sin convenio”. El importe se cifra en 917 millones. No se trata, por tanto, de una supuesta persecución del llamado turismo sanitario en su vertiente de picaresca, sino de poner a punto los mecanismos administrativos —incluida la trasposición de una directiva de la UE, según dijo Mato— para cobrar a los países de origen la atención que se les da a los residentes o a los turistas y viajeros.

Hay otra partida a la que no se prestó mucha atención el miércoles: 500 millones asignados, simplemente, a “ordenación de recursos humanos”. Este ahorro debería venir de una coordinación en los niveles y complementos que permita realizar mejores asignaciones de profesionales, y que permitirá recolocar más fácilmente a los existentes si hay una reforma, en lugar de contratar nuevos.

El resultado de todas estas partidas es “un mínimo” de 7.267 millones, según el documento de Sanidad. Falta concreción y confirmación, pero deja claro que al ministerio no le falta optimismo.

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