Miles de tuiteros, acusados de difamación por rebotar rumores en la red

Lord Alistair McAlpine, ex asesor de Margaret Thatcher, quiere darle una lección a quienes difundieron en la red social los falsos rumores que le acusaban de abuso a menores, tras un reportaje

Lord Alistair McAlpine, cuando era asesor de la entonces primera ministra Margaret Thatcher, junto a esta. / CORDON PRESS

Lord Alistair McAlpine, el antiguo tesorero del Partido Conservador británico y asesor de la entonces primera ministra Margaret Thatcher, ha iniciado una campaña para exigir compensaciones de los miles de personas que difundieron por Twitter los rumores –que resultaron ser falsos– de que él era el político conservador retirado que había abusado una docena de veces de un joven en los años setenta. Al ver una fotografía suya, el acusador admitió luego que se había dado cuenta de que no era él el hombre que le violó a él y a otros compañeros suyos en un hospicio del norte de Gales y le pidió encarecidas disculpas.

McAlpine, que vive retirado en Italia desde hace años, llegó días atrás a un acuerdo con la BBC para que le indemnizara con 185.000 libras (230.000 euros) por el programa en el que se difundieron las acusaciones. En el programa no se le nombraba, pero se daban las suficientes pistas para hacer pensar que era él. Internet se llenó de rumores señalándole por su nombre y en un programa de ITV le hicieron llegar al primer ministro una nota con la lista de supuestos violadores en una entrevista en directo. ITV ha aceptado este martes compensar al lord con 125.000 libras (155.000 euros).

Retuitear datos difamatorios puede considerarse delito en Reino Unido

Pero eso no es suficiente para el retirado político, que quiere además que los tuiteros que difunden noticias calumniosas aprendan la lección. Según el diario Financial Times, los abogados de McAlpine han localizado 1.000 cuentas de Twitter que difundieron directamente los rumores o difundieron links con enlaces a páginas de Internet en las que se le vinculaba a él con los abusos en el hospicio del norte de Gales. Y han localizado además otras 9.000 cuentas desde las que se rebotaron los tuits originales.

Lord McAlpine quiere que los titulares de esas cuentas que tienen menos de 500 seguidores le paguen una compensación simbólica de cinco libras en forma de donación a una organización benéfica elegida por él, BBC Children in Need. Para los usuarios con más de 500 seguidores se reserva pedirles cantidades menos simbólicas. Sus abogados se basan en la ley británica sobre el libelo y estiman que quienes no acepten sus condiciones se arriesgan a pagar unas costas de casi 45.000 euros si buscan el amparo de los tribunales.

Pedirá 5 libras para una ONG a quienes tienen menos de 500 seguidores

Abogados consultados por el diario londinense creen que incluso el mero hecho de rebotar un tuit con información potencialmente difamatoria puede constituir en sí mismo un delito de difamación de acuerdo con la legislación de Reino Unido.

Es la primera vez que alguien decide denunciar u obtener compensaciones por difamación contra miles de usuarios de Twitter, pero no es la primera vez que alguien recurre a los tribunales por considerarse difamado por un comentario aparecido en Twitter. En marzo de 2011, por ejemplo, un concejal de un condado de Gales, Caerphilly, fue condenado a pagar una indemnización de 3.000 libras (3.700 euros) a un rival político. Colin Elsbury, del partido nacionalista galés Plaid Cymru, difundió el día de las elecciones locales que su principal rival, el candidato independiente Eddie Talbot, había tenido que ser sacado de un colegio electoral por la policía en unos comicios anteriores. No era verdad y Elsbury admitió que se había tratado de un error.

Este mismo año, un jugador neozelandés de cricket, Chris Cairns, llevó a los tribunales británicos al antiguo presidente de la liga india de cricket del formato Twenty20, Lalit Modi, que había denunciado a través de Twitter que Cairns había amañado partidos. El jugador ganó el caso y una compensación de 90.000 libras (111.000 euros) porque Modi no aportó ninguna prueba de sus acusaciones. Aunque perdió en los tribunales. Modi nunca pidió disculpas y se reafirmó en que lo que había dicho era cierto.

A los usuarios más influyentes les exigirá cantidades menos simbólicas

El caso de lord McAlpine es completamente distinto porque no se trata de obligar a una persona a retractarse y/o compensarle, sino atacar a los usuarios de Twitter por el daño que pueden provocar a terceros lo que muchos usuarios creen que es mero chismorreo. El problema es que es un chismorreo público, que tiene a veces un impacto tremendo en las personas objeto de los comentarios porque un simple tuit puede tener a veces un efecto multiplicador en la red con el que su autor no contaba.

Curiosamente, McAlpine decidió denunciar a la BBC y a ITV, y no a los periodistas de esos medios que llevaron a cabo la difamación en sí misma. El expolítico conservador parece aceptar así que Twitter no puede ser considerado como un medio informativo sino como una mera plataforma de transmisión de información. De la misma forma que una compañía de teléfonos no es responsable de lo que se dice en una conversación telefónica, Twitter no es responsable de lo que se dice en los tuits. Ese, sin embargo, no es siempre el criterio en Internet. En los casos de piratería de música o cine, la plataforma sí es considerada responsable del pirateo que llevan a cabo los usuarios.

La BBC e ITV han indemnizado al lord por difundir las acusaciones

En los medios tradicionales, esa responsabilidad está fuera de discusión. Por ejemplo, la difusión del programa de la BBC en la que se señalaba a lord McAlpine sin nombrarle y sin haber intentado contactar con él para comprobar la veracidad del testimonio acabó provocando la dimisión del director general de la corporación, George Entwistle, y la caída de varios otros responsables. La BBC ha anunciado este jueves que su sucesor será Tony Hall, hasta ahora consejero delegado de la Royal Opera House.

Lord Hall trabajó durante 28 años en la BBC, a la que se incorporó en 1973. En 2001 empezó su trabajo en la ópera londinense, que desde 2009 compaginó con su tarea de consejero del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Londres de este pasado verano y puso en marcha y presidió el consejo del organismo que se hizo cargo de la Olimpiada Cultural de Londres 2012. El nuevo director general recibió en 2010 el título de lord.

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