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Educación quita la ayuda a miles de ‘erasmus’ a mitad de curso

Wert solo dará el complemento ministerial a quienes tengan beca general por falta de recursos La partida para estudiar en el extranjero ha caído un 71% desde 2011

La Universidad de Bolonia, en Italia, es uno de los destinos más codiciados por los Erasmus españoles.

Miles de estudiantes españoles que están cursando unos meses en otros países europeos gracias al programa Erasmus se acaban de llevar una desagradable sorpresa: la mayoría verán drásticamente reducida la ayuda con la que contaban cuando hicieron las maletas. El Ministerio de Educación solo dará este curso apoyo económico a los erasmus que a su vez sean beneficiarios de una beca general (las destinadas a los alumnos con bajos recursos económicos), lo que puede llegar a significar la reducción a casi la mitad del dinero con el que contaban. Más de 39.000 alumnos participaron en el programa en el curso 2011-2012.

El importe de la beca Erasmus (el prestigioso y exitoso programa de movilidad de estudiantes de educación superior entre los países europeos) se divide en varias partes: la que da la Comisión Europea (una media de 133 euros mensuales) y ese complemento del ministerio, que el curso pasado fue de entre 100 y 180 euros. Además, las comunidades también ponen dinero (200 euros en Cataluña o 272 en Andalucía), pero muchas las han reducido drásticamente o, directamente, como en el caso de la Comunidad de Madrid, lo han eliminado.

La orden del ministerio —firmada por José Ignacio Wert el mismo día de la huelga general educativa, el 24 de octubre— va a suponer que la mayor parte de los actuales becarios de Erasmus se queden sin la aportación del ministerio. Dos ejemplos: en la Universidad de Granada —la que más erasmus exporta e importa— sería en torno al 70% y en la Complutense, el 80%. Los datos aportados por la Junta de Andalucía apuntan en esa misma dirección: alrededor de un 68,5%.

Fuente: Organismo Autónomo de Programas Educativos Europeos.

El Ministerio de Educación justifica la medida para dotar de una ayuda más elevada a aquellos que más lo necesitan, pues podrá llegar a los 300 euros, aunque el importe final dependerá del número de solicitantes y del dinero presupuestado. Y este es un 71% menos que en 2011: aquel año fueron 62,7 millones; este 2013, 16 millones (el año próximo se recupera un poco y llega a 18 millones).

“Con esta decisión, el Gobierno pretende hacer de la aportación complementaria a los estudiantes de Erasmus una ayuda verdaderamente social, que garantice la igualdad de oportunidades”, sostiene en una nota. Nada dice, sin embargo, de aquellos a los que se les han cambiado las condiciones con el curso ya empezado, lo que les trastoca todos los planes y pone en aprietos a familias que ya estaban haciendo grandes esfuerzos.

De hecho, algunos erasmus han elegido destino teniendo en cuenta el nivel de vida del país. No supone lo mismo este tijeretazo en los países nórdicos o Suiza que en Turquía (integrada en el programa), República Checa o Grecia. “El cine o una cerveza cuestan 20 euros”, cuenta Daniel Tapia, alumno de Periodismo en Aarhus (Dinamarca). Este bilbaíno con una media de nueve y medio estudiaba con beca, pero la perdió. “Me pasé 300 euros del umbral económico familiar”, razona Tapia, que dio clases particulares y trabajó en una tienda antes de marchar. “Ahorré para los primeros meses pensando en luego recibir el dinero”. Las redes sociales han estado hirviendo durante todo el día con las quejas de alumnos y de sus familias. Iniciativas en change.org (más de 115.000 firmas en horas) o en Facebook no dejaban de ganar apoyos.

Todos seguirán cobrando el dinero de Europa y, si lo hay, de la autonomía

España es a la vez el país que más becarios de Erasmus envía fuera y el que más recibe desde otros países. Al programa los alumnos acceden por nota y por conocimiento del idioma de destino y, en algunos casos, por currículo o, incluso, examen. Y se podrá seguir haciendo, aunque solo algunos contarán con el complemento del ministerio. Normalmente, la ayuda se recibe en uno o dos pagos y muchas veces al final, por lo que las familias suelen adelantar el dinero.

Hay países europeos que modulan las becas y el acceso al programa en función de la renta (por ejemplo, en la parte flamenca de Bélgica). De hecho, en algunas comunidades el importe de su aportación depende de la situación económica del alumno y el propio ministerio lo hizo el año pasado: daba unos 180 euros a los beneficiarios de becas generales y 100 al resto, explican en la Universidad de Granada, el campus que más erasmus envía y recibe cada año.

Así, más allá del debate sobre dejar completamente fuera a los no becarios, la indignación llega por el hecho de que se haga con el curso ya empezado. Incluso las Nuevas Generaciones del Partido Popular lanzaron ayer un duro comunicado de rechazo: “No podemos compartir la decisión tomada por el Ministerio de Educación [...], ya que se ha realizado una vez empezado el curso, lo cual deja en una situación de inseguridad a cientos de universitarios”. Por eso, continúa, piden que para el presente curso se sigan manteniendo los complementos del ministerio”.

“Podían haberlo comunicado en junio o julio para que los alumnos supieran las condiciones con las que se marchaban. No entiendo que se haga una vez iniciado el curso, cuando los estudiantes se van en septiembre al extranjero”, protesta el rector de Granada, Francisco González Lodeiro.

El ministerio alega que quiere dar más dinero aunque sea a menos gente

Tradicionalmente, se ha dicho que el dinero que en España se concede a los erasmus es escaso: en 2010-211, la ayuda media mensual (de todas las instituciones) de un estudiante de Erasmus español eran 320 euros, uno de los más bajos del continente y muy lejos de los más de 530 de Bélgica o los 684 de Luxemburgo. Así, el ministerio argumenta ahora su decisión del siguiente modo: “Para que la ayuda realmente tenga sentido —en cantidad y en tipo de beneficiarios—, la cuantía debe ser superior a la de cursos anteriores, de modo que quienes de verdad se encuentran en peor situación económica puedan beneficiarse de estas ayudas”.

“Sin embargo, si realmente se quiere garantizar el acceso universal y la equidad, debería aumentar la partida destinada a becas y facilitarse las condiciones para acceder a dichas ayudas o disminuir los precios de matrícula, entre otras medidas”, responde el director de la Cátedra Unesco de Política Universitaria de la Politécnica de Madrid, Francisco Michavila. Y añade: “Temo que una parte muy importante de los casi 40.000 estudiantes de Erasmus en el presente curso va a tener serias dificultades para cursar este programa”.

Además, este nuevo recorte se suma a la eliminación de las becas Séneca que, nacidas hace 13 años, eran un programa de movilidad similar al Erasmus, pero dentro de España. Y, más en general, se une al endurecimiento de los requisitos académicos para acceder a esas becas generales, que sin duda reducirá —al menos en 10.000— el número de beneficiarios de estas ayudas.

Desde la Comisión Europea lanzaron el año pasado la voz de alerta porque la falta de caja —el dinero que aportan los Estados para financiar las políticas europeas— hacía peligrar la actividad del organismo, poniendo en entredicho programas tan importantes como el Erasmus. Finalmente, los países pusieron más dinero, el problema se solucionó y, según fuentes del CE, es improbable que vuelva a ocurrir algo parecido. Para el periodo 2014-2021, el presupuesto de la Comisión para los programas de educación y juventud, dentro de los cuales está Erasmus, crecen un 40%.

Tijeras e incertidumbres

Adiós a la ayuda de libros. El presupuesto del Ministerio de Educación para ayudas de libros de texto ha pasado de 98 millones de euros en 2011 a 1,4 millones en 2014. El curso pasado, medio millón de estudiantes perdió esta ayuda.

Más dinero, requisitos más duros. El dinero para becas y ayudas generales (para los alumnos con menos recursos en las etapas posobligatorias) será en 2014 de 1.411 millones, un 21,5% más que en 2013. Sin embargo, el endurecimiento de los requisitos académicos para obtenerlas (una nota de 5,5 para no pagar matrícula y un 6,5 para una ayuda de dinero) hará que miles de alumnos la pierdan; al menos 10.000, según ha admitido el ministerio.

Retrasos hasta mitad de curso. A ese endurecimiento de los requisitos, se sumaron el curso pasado los retrasos en la concesión de becas generales, que mantuvieron a muchos de los beneficiarios asfixiados durante más de la mitad del curso a la espera de la ayuda.

Adiós a las becas Séneca. El ministerio eliminó las becas Séneca, de movilidad como las Erasmus, pero dentro de España. Se repartían entre los alumnos con mejor expediente que las solicitaban.

Un 71% menos para Erasmus. Educación ha reducido en tres años su presupuesto para Erasmus, pasando de 67,2 millones a 18 millones en 2014.

Los idiomas, dentro de España. Las becas de idiomas para jóvenes han pasado de tener un presupuesto de 51 millones de 2011 a 10 millones. Entonces, el grueso de esas ayudas era para estancias en el extranjero, ahora son sobre todo cursos de inmersión en España.

Recorte en predoctorales. Educación recortó las becas de Formación del Profesorado Universitario (FPU) en 2012, con el proceso de selección y concesión muy avanzado: fueron 800 en vez de 950.

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