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La reacción internacional llega demasiado tarde a Sierra Leona

“Nos hemos visto desbordados”, dice el coordinador de la OMS en Kenema

Varias enfermeras liberianas desinfectan una víctima del ébola en la calle en una calle en Virginia, a las afueras de la capital Monrovia, en Liberia. EFE

Estos días no para ni un solo instante: reuniones, llamadas de teléfono, entrevistas, visitas. Philippe Barboza, francés, de 51 años, es el médico especialista en enfermedades infecciosas responsable de la coordinación del equipo de la Organización Mundial de la Salud en Kenema (Sierra Leona), donde se encuentra uno de los principales focos de la epidemia de ébola que sacude a esta región del mundo. Estuvo en Conakry, cuando el brote no había hecho más que comenzar, y cinco meses después sigue luchando contra la expansión de un virus que conoce como pocos. “Ha habido una especie de banalización del ébola por parte de la comunidad internacional, había que actuar rápido y se ha reaccionado demasiado tarde”, asegura.

El virus se está extendiendo en esta zona de Sierra Leona. De Kenema ha saltado ya a los pueblos de alrededor, donde muchas familias han optado por no traer a sus enfermos al hospital. Mueren en sus casas, sin atención médica. Así lo admite el director del hospital, Albert Mattia. Tienen miedo a acudir a un centro hospitalario en el que han fallecido al menos 14 miembros del personal sanitario, médicos y enfermeras. “Hay un pánico enorme, mucho más que en Guinea. Estamos en una ciudad relativamente grande, de 200.000 habitantes, y la identificación de las cadenas de transmisión es más complicada. Hay mucha gente en situación de riesgo”, añade Barboza, quien admite que “la OMS reaccionó con presteza desde que se declaró la epidemia, pero no teníamos suficientes medios, nos hemos visto desbordados, sin suficiente personal con la experiencia necesaria a nuestra disposición. La comunidad internacional, los donantes de fondos, reaccionaron demasiado tarde, en este tipo de epidemias la rapidez es clave y se ha fallado”.

Es difícil prever el futuro. “Levará su tiempo convertir los fondos que ahora sí están llegando en medidas concretas. Es previsible que los casos sigan aumentando en las próximas semanas. No me gusta hablar de fracaso, pero en esta epidemia nos hemos enfrentado a dificultades sin precedentes a las que hay que sumar la debilidad de la respuesta nacional e internacional ante este reto. Hasta hace apenas unas semanas, el ébola no generaba la suficiente atención del mundo. Ahora sí, el cambio está en marcha, pero hay que convertir esos fondos en medidas y movilización, hay que ponerse a la obra. El dinero no mata al ébola”.

El epidemiólogo francés le parece inquietante la llegada del ébola a Nigeria, pero descarta que haya riesgo de contagios en EE UU o en España: “El ébola es muy grave, pero poco contagioso. Si las medidas que se adoptan son estrictas, la probabilidad de contagios es muy baja, casi inexistente. Y en Occidente existen los medios, hay lugares de aislamiento, personal formado.. el problema está en África, no en Europa”.